Curran POV - Gordon Andrews

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Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por Malu_12 el Miér Oct 08, 2014 11:52 am



Colección de historias cortas desde el punto de vista de Curran, en orden cronológico.

Proyecto Personal de Lyra#

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por Malu_12 el Miér Oct 08, 2014 12:04 pm

Palabras Previas

Antes de que leas, tengo que advertirte: esta no es una historia corta o un teaser para una novela. Esto es una colección de escenas escritas por Gordon Andrews como compañero de nuestra serie de Kate Daniels. Estas escenas están ilustradas desde el punto de vista de Curran, el señor de las bestias de Atlanta, el gobernante de la manada de cambia formas del sudeste. Curran es un hombre violento y dañado, pero también es divertido y dado que se enamora de Kate, los fans de la serie disfrutan su punto de vista. Esta colección es para darles su punto de vista en un conveniente paquete. Básicamente, este es un servicio para los fans. 
Nuestros fans son el grupo más leal y entusiasta de gente que he conocido y nos encantaría agradecerles por su apoyo a la serie.
Si sientes curiosidad por nuestras novelas, este es probablemente el mejor lugar para empezar. Puede ser un poco confuso. He incluido el capítulo teaser de Magic Strikes al final de esta colección. Es casi una historia por si misma y hace una mejor introducción al mundo. También todos los primeros capítulos de nuestras novelas están disponibles en nuestro sitio web, http://kate.ilona-andrews.com.





Magic Bites

Estaba en la Línea del Unicornio durante la noche. Un mal momento para estar en un mal lugar. Cualquier cosa podía pasar ahí, pero nunca algo bueno.
Nadie estaba a cargo en la Línea del Unicornio, nadie de ninguna de las facciones supernaturales de Atlanta podía reclamar dominio sobre ella. Estaba poblada por esos que alguna vez fueron humanos y aquellos que nunca lo han sido, y se escondían en las oscuras ruinas, alimentándose entre ellos y haciendo sentir a los visitantes no bienvenidos. Por ello La línea del Unicornio era conocida por todos como zona neutral, una tierra de nadie a la cual entrabas bajo tu propio riesgo. El asustado se quedaba en los bordes y el estúpido moría no muy lejos de ahí. Estaba aquí para encontrarme con alguien y para ver si llegaba lo suficientemente lejos para encontrarme, así sabría si era cualquiera de esos dos.
Me incliné hacia atrás, sintiendo la fría piedra del abandonado edificio en mi espalda. La luz de la luna pasaba a través de los agujeros del tejado, iluminando un espacio en la pared. Ella vendría por ahí. Las sombras de la noche me ocultaban, así tendría más tiempo para observarla.
El Unicornio se silenció. La noche nunca es realmente silenciosa, pero ahora mismo los monstruos cuidaban sus modales. Ninguno de ellos sabía porqué estaba aquí, pero todos sabían que no querían ser el motivo de mi visita.
Lo que sabía de la merca venía de Jim, mi jefe de seguridad. Había trabajado con ella en la organización de mercenarios. Eso me hizo pensar. Jim era un gato y prefería la caza solitaria. Era raro para él dejar que cualquiera de fuera de la manada cuidar su espalda. Dijo que era rápida, para una humana, y buena con la espada. También que tenía una gran bocota y peleaba cuando debía correr. Nada de eso le hizo ganarse mi favor. Los mercenarios eran escoria. Sin honor, sin integridad, sin lealtad. No creían en nada. No tenía la costumbre de juntarme con escorias buscapleitos que querían ser tipos rudos. Tenía a mi propia gente para eso.
Pero estaba dispuesto a hacerlo, solo porque Jim la había respaldado. La había visto salir de situaciones que deberían haber acabado con ella. Jim no creía que tuviera todas sus cartas sobre la mesa. Seguramente estaba escondiendo una magia poderosa, lo que significaba que venía con un equipaje pesado. Eso estaba bien si la hacía útil. Algo estaba cazando a mi gente, la Gente Libre de Atlanta. Teníamos a los mejores rastreadores de la ciudad, pero aún no le habíamos atrapado.
Normalmente resolvíamos nuestros propios problemas. Lo manteníamos en la familia. Los humanos nos veían como fenómenos y no veía la necesidad de darles más munición. Pero los asesinatos habían sido muy numerosos y algunos vampiros también, no eran una gran pérdida, y La Orden de la Ayuda Misericordiosa se involucró. El único humano en el que confiaba de esa organización de fanáticos, el caballero místico de la orden, había estado investigando el caso y fue asesinado por ello, presumiblemente por la misma criatura. Tengo poco amor y menos uso para los humanos, pero Greg Feldman murió ayudándonos y eso contaba para algo. Increíblemente esta merca era su perdida pupila y había heredado el caso junto con una posición temporal en la Orden.
Encontraría a esta cosa que asesinó a mi gente. Me pararía sobre ella y probaría su sangre mientras la luz desaparecía de sus ojos. Nada cambiaría eso. Pero con la ayuda de la orden lo encontraría más rápido. Si el pupilo de Greg estaba buscando venganza, mucho mejor. Significaba que ella estaba dispuesta a tomar riesgos que me ayudarían a poner los dientes en la garganta de esta criatura.
La olí antes de escucharla aproximarse a Jim afuera. El viento nocturno trajo una mezcla de esencias a mi lengua. Cuero, viejas botas. Un toque de sudor, limpio e inconfundiblemente femenino. Una mezcla de rosemary, camomila, champú de lavanda, una fragancia herbal extraña en este húmedo y mohoso lugar, agradable. Un pequeño trazo de clavo y acero, aceite para espadas. 
Era silenciosa, demasiado para un humano. Interesante, ¿Qué era ella?
Finalmente el ligero sonido de un paso. Ven más cerca, pequeño ratón, casi estás ahí.
Las sombras de la noche me tragaron. Vendría directamente hacia mí, era la única forma, y la vería antes de que ella me viera a mí, si decidía dejar que me viera. Tal vez si se veía tan bien como olía le daría ese privilegio.
Un ligero raspado de un pie deslizándose por la piedra. Me incliné hacia delante para tener una mejor vista.
La luz de la luna de los espacios en el tejado iluminaba la escena mientras ponía un pie primero en el espacio. Entró de lado, despacio y cuidadosamente, cargando una espada. Una extraña hoja, pálida. La sostenía como si supiera lo que estaba haciendo, pero la fe en su habilidad para protegerse estaba errada. La punta de mis garras picaban el interior de mi piel, queriendo salir. Ella tenía una espada, pero yo tenía diez garras.
Recorrió el área, se detuvo y escuchó, luego avanzó firmemente como una bailarina, escondiéndose en la sombra más cercana antes de poder ver su cara. El giro trajo otro olorcillo de su esencia. Se detuve y yo sabía que estaba mirando hacia la oscuridad, tratando de encontrarme en vano. Me gustó la forma en que se movía, balanceada y ligera, ni en puntas ni dura. Lindo cuerpo. Ven hacia mi ratón, no tengas miedo.
Tomó un paso hacia delante y vi su perfil. Exótico, fuertes rasgos, no bonito, pero me gustaba lo que veía.
Deslicé mis dedos a través del polvo raspando el piso un poco.
Ella pivoteó en un pie, moviendo su espada. Rápida. Su cabeza se volteó rápidamente hacia mí. Ojos oscuros me miraban directamente. No detecté miedo. Era una mirada de reto. Así que no era un ratón después de todo, sino algo más. Esto podría ser interesante. La dejaría bailar en el polvo un poco más. Era divertida de mirar.
Se agachó estirando su mano hacia delante. ¿Qué diablos estaba haciendo…?
“Aquí, gatito, gatito, gatito”.
Oh por Dios, era retardada y yo iba a matar a Jim.
Ella parpadeó mirándome. Había visto mis ojos brillar.
Me dejé ir, cambié a mi verdadera forma en la oscuridad. Si quieres un gatito pequeña niña, te daré uno que nunca olvidarás.
Di un paso a la luz de la luna. Ella se congeló.
Eso es. Sin movimientos violentos. Caminé hacia ella lentamente haciendo círculos permitiéndole absorber todo. ¿Te gusta el gatito ahora? Podía oler su sorpresa y su miedo. Nuestras miradas se encontraron. Sus ojos se abrieron más y cayó sobre su trasero.
Heh. Una reverencia habría sido suficiente.
Me retiré hacia las sombras de una esquina. No sabía que efecto tendría un león riéndose en ella y no quería que se desmayara. Cambié a mi forma humana y me puse unos pantalones de chándal y una camiseta. Cualquier otro tiempo habría salido sin nada, pero esta era una reunión de negocios. Mejor mantenerlo de esa forma.
Le di unos segundos para que se recuperara. Estaba sacudiendo el polvo de sus jeans.
“¿Gatito, gatito?”
Ella saltó un poquito. Chica lista. La mayoría de los cambia formas no puede cambiar de ida y vuelta así. Pero yo no soy la mayoría de los cambia formas. Yo soy el Señor de las Bestias.
—Sí —dijo débilmente —me has pillado desprevenida. La próxima vez traeré crema y algún juguetito para gatos.
Los juguetes no serán necesarios.
—Si hay una próxima vez.
Caminé hacia delante y ella se volteó hacia mí. Parecía aliviada al ver que no estaba desnudo. La mayoría de las mujeres tenían la reacción contraria. Ella se lo perdía.
Le di mi mirada dura. La encontró y no desvió la suya ni se encogió. Puntos para ella. Era alta para ser mujer, tal vez dos o tres pulgadas más baja que yo. Joven, al principio o al medio de sus veinte. Se veía fuerte y ágil, como un atleta o un artista marcial.
—¿Qué clase de mujer se presenta ante el Señor de las Bestias con un ‘Aquí, gatito, gatito’?
—Una única en su clase.
Continuó sosteniéndome la mirada. Podría no ser tan chistosa como ella misma se creía, pero no era una cobarde. Bien. Podía trabajar con valentía.
Di un paso hacia ella. 
—Soy el Señor de las Bestias.

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por kerane el Miér Oct 08, 2014 5:18 pm

Es genial tener el otro punto de vista.

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por koka el Mar Oct 14, 2014 8:42 am

heeeee  me gusto  mucho 
otra  otra  otra  siiiiii
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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por Malu_12 el Mar Oct 14, 2014 3:42 pm

FERNANDO'S
(Magic Bites)

Me senté en una mesa de Fernando. No era mi lugar favorito, demasiado elegante, demasiado público, pero a Myong le gustaba. El servicio era bueno, la comida estaba bien, pero la gente realmente no viene a Fernando a comer. Vienen a ser vistos. La mayoría eran trabajadores con una cuenta importante que se complacen a sí mismos. No era mi gente y yo no tenía ganas de ser visto con ellos.
Myong levantó la vista de su menú. Ella, por otro lado, encajaba en Fernando bastante bien. Era hermosa y tenía esa elegancia culta que se adquiría con la riqueza y el privilegio. A cualquiera de los hombres de aquí le hubiera encantado de tenerla del brazo. Era casi como si fuera una de las recompensas de tener poder, una hermosa mujer adecuada para un hombre de éxito, y no hizo nada para romper esa impresión. Y ahora yo era ese tipo con ella. Estaba en un restaurante que no me gustaba, entre la gente que no podía soportar, y me aburría.
Examiné los patrones. Hombres y mujeres, sentados alrededor de mesas idénticas, murmurando en voz baja, bebiendo vino. Una mujer caminaba entre las mesas, guiada por un camarero. Llevaba un vestido de color champán, y algo en su forma de moverse, perfectamente equilibrada, me llamó la atención. La mayoría de la gente se concentraría en el camarero, pero ella parecía consciente de su entorno, y no ansiosa, pero lista, catalogando los posibles peligros y sumando a la gente.
El camarero volvió. La mujer se volvió después de ella, y vi su cara. 
Kate. 
Kate Daniels. Aquí, en Fernando’s. Dejé el menú.
¿Cómo había ocultado la espada en ese vestido tan revelador? ¿La habría atado a su muslo?
Kate siguió deslizándose sobre esos tacones. Se veía espectacular. Llevaba el cabello suelto, enmarcando su cara y cayendo sobre los hombros y la espalda. El vestido le sentaba bien, casi como si lo hubieran hecho a medida para halagar su delgado, fuerte cuerpo, mostrando todas las cosas que los pantalones vaqueros y sudaderas feas normalmente ocultaban. Se veía... bueno, femenina. Piernas largas. Flexible. Hombros al descubierto. El vestido la suavizaba, pero tenía los brazos definidos. No se veía eso a menudo en una mujer humana.
En el poco tiempo que la había conocido, me había parecido muchas cosas,  valiente, inteligente, competente, dolor en el trasero, pero esta noche se veía hermosa. Me hizo lamentar que hubiera declinado mi oferta de unirse a mí en el tanque.
El camarero la llevó a una mesa donde un hombre solo estaba sentado. Estaba en una cita. Y el pobre tonto ni siquiera iba armado. No tenía ninguna oportunidad.
Kate rodeó la mesa, dándome una hermosa vista de su trasero. Mm. Se puso al lado de la silla que le permitía ver la puerta. Ha. Me pregunté por un momento si le daría la vuelta y sentarse estilo vaquero, con el respaldo de la silla protegiendo el estómago.
—¿Hay algo gracioso? —Preguntó Myong. 
—No.
La cita de Kate, un hombre guapo en un traje oscuro caro, la miró fijamente, con la boca ligeramente abierta. Tú y yo, hermano.
El camarero sostuvo la silla para ella. Su cita ni siquiera se puso de pie. Vamos, chico elegante, levántate, di algo encantador, sostenle la silla. ¿No enseñan etiqueta en la Academia para Pequeños Lores? 
Kate se sentó. El muchacho de fantasía siguió mirándola. 
Dios, hombre, actúa como si hubieras estado con una mujer antes.
Finalmente se recuperó y dijo algo. Ella le respondió. Sonrió. Se las arreglaron para entablar una pequeña conversación.
Eché un vistazo al otro lado de la mesa a mi propia cita. Myong se veía preciosa, como siempre, en su pequeño vestido negro perfecto. Ella me pilló mirando, y como de costumbre, bajó la mirada con recato. Sí, sí, lo entiendo, no estás ofreciéndome un desafío. No necesitaba un espectáculo de presentación cada vez que la miraba. Esta rutina de La Bella y la Bestia se estaba volviendo aburrida.
Donde Kate irradiaba fuerza y estar capacitada para la violencia, la belleza de Myong era mucho más frágil, como un pájaro de cristal exquisito. El contraste era sorprendente. Eché un vistazo a Kate de nuevo. Si me acercaba a su mesa y empezase problemas, Myong, a pesar de ser un cambiaformas, buscaría seguridad en un lugar de mínimo riesgo, posiblemente debajo de la mesa, sosteniendo un tenedor como arma. Una vez me había confiado que encontraba la violencia, como ella dijo, "de mal gusto". Yo era muy frecuentemente de mal gusto.
Sin embargo, era inteligente y culta, y quería que la utilizara con esos dos. 
—Echa un vistazo casualmente a la pareja que está dos mesas atrás y dame tu impresión, por favor.
Myong me miró sorprendida, pero hizo lo que le pedí. Les estudió con cuidado, y después de un momento, habló en voz baja.
—El corte de pelo es caro y está de moda. El traje es hecho a medida, y la confección es impecable. Los zapatos son de cuero italiano. Las manos son elegantes y están bien cuidadas. No creo que sea un luchador. No tiene callos o cicatrices, y sus uñas están limpias. Parece a gusto aquí, un hombre importante. El camarero parece conocerle, por lo que debe ser un cliente habitual. Ella no lo es. El vestido es adecuado, pero rara vez lo usa. Los tacones son de la altura adecuada y coordinan bien con el vestido, pero no le gusta usarlos. Si tuviera que correr o pelear, se los quitaría —Myong hizo una pausa y se permitió una pequeña sonrisa, ligeramente altiva —. Si ocurre algo malo, podría usarlos como armas.
Un camarero vino a nuestra mesa para rellenar el agua de Myong. Se quedó tan lejos de mí como le fue posible y miró al suelo. Una vez más, alguien me había reconocido, y las instrucciones correspondientes se habían expedido al personal. No provocar el psicópata a cargo de los cambiaformas o nos podría sacrificar. El animal violento no puede controlarse a sí mismo. Ugh.
—¿Quién es el hombre de la mesa de atrás? —pregunté. 
—El doctor Maximillian Crest —dijo el camarero. 
—¿Doctor en medicina?
—Creo que es cirujano plástico.
El camarero huyó, sin duda agradecido por escapar ileso.
Crest, la cita de Kate, monopolizaba la conversación, mientras que la propia Kate parecía estar escuchando a medias. No podía escuchar claramente, pero podía adivinar la esencia de la misma. 
"Bla, bla, bla, soy guapo, hago un montón de dinero, este traje es caro, y los zapatos están hechos a mano con cuero cosido por vírgenes de Corinto bajo la luz de la luna. Por supuesto, podría haber entrado en pediatría, pero para alguien con mi increíble talento, la cirugía plástica era realmente la única opción. La belleza es tan importante, ¿no crees? Oh, Kate, eres casi tan atractiva como yo, ¿por qué no habríamos de ser hermosos juntos?"
La forma en que la miraba me molestó. Como si estudiara su rostro, en busca de pequeños defectos que él podía corregir. Kate podía hacerlo mejor. 
Presioné a Myong un poco más. 
—¿Cuál es tu impresión de ellos como pareja?
—Él podría hacerlo mejor —dijo sin un momento de vacilación.
—¿En serio?—Me permití arrastrar en mi voz un ligero filo.
Pareció encogerse sobre sí misma y me di cuenta que lamentaba el comentario. 
—Mi señor—empezó a decir. 
Cada vez que aflojaba un poco mi control, se encogía. 
Esto simplemente no estaba funcionando. 
—Está bien. No te preocupes por eso.
No era culpa suya que le encontraba atractivo. Era guapo y probablemente un ser humano decente. No tenía ninguna razón eso no me gustara en absoluto, excepto que él estaba en una mesa con Kate. Yo le había ofrecido un baño en mi tanque. Y ella no quiso  porque se iba a vestir así para él.
Crest llevaba un traje hecho a medida y zapatos caros, mientras que, por otro lado, yo estaba vestido con unos vaqueros desgastados y una camiseta cómoda. Lo interesante era que Kate parecía tan fuera de lugar como yo, a pesar de su lujoso vestido y los zapatos. Hmm. Me pregunté qué pasaría si me acercase allí y le pidiera que quemara ese conjunto y se tomara una hamburguesa conmigo. Probablemente se reiría. Pero, de nuevo, parecía gustarle estar en el punto de mira. Tal vez estaba disfrutando de ser el centro de atención en Fernando. Había suficientes hombres interesados en ella. Su ropa era una mierda, y por lo que dijo Jim, no nadaba en dinero. Esta debía haber sido su rara oportunidad de brillar y se abalanzó sobre ella.
Crest finalmente me atrapó mirando y le dijo algo. Kate se volvió. Sus ojos agrandaron. ¿Sorprendida de verme? 
Su mirada se detuvo sobre Myong y se deslizó de nuevo a mí. Sonreí. Sí, mi cita es casi tan bonita como la tuya, bebé. 
Kate hizo una señal al camarero mientras chico maravilla me miraba. De hecho, estaba tratando de que apartara la mirada. Me escondí una sonrisa. Estimado Doctor, no quieres nada de esto. Confía en mí.
Siguió mirando. Volví la mirada. Tenía curiosidad por saber si tendría el descaro de acercarse y hacer algo al respecto. Quién sabe, tal vez sólo se estaba preguntando si podía arreglarme la nariz. Créame, doctor, no quieres ver mi otra cara. Pensé en darle sólo un vistazo rápido. Sólo un consejo de un colmillo. 
Un camarero se acercó a nuestra mesa con una bandeja de plata con un plato en él. ¿Y ahora qué?
El camarero depositó una taza en frente de mí. Leche. ¡Ha! 
—Con los mejores deseos de la dama de esa mesa, señor.
Oh, esto era demasiado bueno. Clavé los ojos en Kate y cogí la taza. Mientras ella miraba, levanté el plato y lo vacié. ¡Salute! Tu movimiento, baby. 
Ella sonrió.
Crest la pilló flagrantemente. Tiró la servilleta sobre la mesa. Uh-oh. Me pregunté si debía desmayarme o huir. 
Desvió la mirada y dejó que se rezagara sobre Myong. Quería provocarme, pero en lugar de eso se limitó a mirarla, tomado por sorpresa, como si hubiera dado cuenta por primera vez de que estaba allí y que fuera hermosa. Se preguntaba qué aspecto tendría sin ese vestido negro ajustado. Su conjetura es tan buena como la mía, amigo. Cada vez que trataba de tocarla, ponía esta cara, como si fuera a soportarlo con valentía. No tenía que preocuparse. Nunca hubiera puesto mis "grandes manos ásperas” a menos que pensara que quería. Consentiría, pero no me deseaba, y eso me mataba.
Me di cuenta de que realmente me importaba un comino que otro hombre estuviera mirando abiertamente a mi cita. ¿Qué decía eso de Myong y yo, exactamente? Que nuestra relación no iba a llegar a ninguna parte. 
Kate tenía esa mirada en sus ojos que dijo que estaba contemplando a golpearme en la cara. Cálmate, botón de oro. No voy a avergonzar a Dr. Dre delante de ti y arruinar tus posibilidades de entrar en las altas esferas de la sociedad. 
Le di un pequeño guiño a Crest, sólo para joderle.
Él había empezado, y luego le dijo algo a Kate. Ella me miró, casi con pesar, o tal vez estaba leyendo demasiado. Se levantaron. Una vez más, no sostuvo su silla. ¿En serio? 
Salieron. Y justo cuando estábamos empezando a llevarnos bien.
¿Dónde demonios iban? Probablemente, intentaría impresionarla con la ópera o algo así. Miré de nuevo a Myong. Ella sonrió. Muy obediente. 
Kate estaba saliendo con Crest. Posiblemente pasaría la noche con él. Y yo iba a casa solo. Me desharía de Myong fuera y trataría de salvar lo que quedaba de mi noche.

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por Malu_12 el Mar Oct 14, 2014 3:43 pm

Magic strikes



Casi la mitad de una docena de mi mejor gente se había revelado, entre ellos mi jefe de seguridad, nuestro cabeza de medicina, un joven lobo, y el Scion del Clan Bouda. Rompieron mi primera ley. Eligieron participar en los Juegos de la Medianoche y habían desobedecido una orden directa de aparecer ante mí y explicarme sus acciones.
Nunca he cuestionado la lealtad de Jim; era el Alpha del Clan Gato y para todos los intentos y propósitos mi Segundo. Doolittle despreciaba las políticas de la manada y me había salvado más seguido de lo que me gustaría pensar. Derek se había convertido en un miembro de la manada después que su padre se hubiera vuelto Lupo (loup) y masacrara a su madre y a sus hermanas. Cuando esto pasaba, y pasaba más seguido de lo que los humanos creían, la acción habitual, lo que se debía hacer era matar a los sobrevivientes masculinos, especialmente adolescentes ya que se creía que tenían una predisposición genética para volverse Lupo. Jim había estado a favor de eliminar a Derek. Yo lo desautoricé, cosa que rara vez hago. El chico había pasado por mucho y decidí que merecía una oportunidad. ¿Había cometido un error? Que Raphael estuviera involucrado no me sorprendía para nada. Si el pequeño pavo real de Bea pensaba que no arruinaría su linda cara, era tan tonto como esas chicas que lo seguían alrededor como perros en celo.
¿Qué podría causar que un gato, un lobo, una hiena, y un medi-mago tejón de mediana edad se arriesgaran a mi ira? No podía deducir el ¿qué? o el ¿por qué? pero tenía una maldita buena idea de quién. Kate Daniels, destructora profesional. Kate trabajaba para la Orden, humanos que despreciaban mi tipo. Sí, ella era empleada por la Orden y hacía trabajos para el Gremio, pero podría jurar que su misión en la vida era hacer la mía miserable. Me desafiaba públicamente, me retaba en privado, y dios me ayude, se paseaba dentro de mi cabeza como un toro en una tienda de vajilla.
Tan pronto como sentí que algo iba mal, la llamé. Ella en su usual encantadora y diplomática manera negó cualquier y todo conocimiento así como también educadamente declinó ayudarme de cualquier manera. Por supuesto estaba metida en este asunto hasta la altura de ese lindo trasero suyo. Cuando empecé a poner las piezas juntas, me llamó para decirme que Jim y ella estaban escapando juntos e incluso me ofreció una cena erótica si podía encontrarlos en tres días. Kate provocaba corto circuitos en mi cerebro. En mi cabeza siempre teníamos estos coherentes intercambios, pero una vez que nos encontrábamos, lo que salía era, "Kate, haz lo que te digo o te mato." Su respuesta sin falta era, "¡Jódete!" y de ahí íbamos colina abajo.
Una vez que sacudí la idea de Kate desnuda de mi cabeza, el gran cuadro no tenía sentido. Jim y Kate habían trabajado juntos en extraños trabajos para el gremio pero nunca hubo una pista de nada más que amistad construida por mutuo respeto. Sabía de hecho que a Jim le gustaba la tigresa vegetariana medio ciega. ¿Quién infiernos escuchó alguna vez una cosa así? Ella le daba a los grandes felinos mal nombre y continuaba tratando de matarse al manejar muy rápido.
Jim tenía una alta opinión de las habilidades de Kate, cosa que era extraña. Kate era hábil con su espada, casi tan buena como ella creía que era. Aún trataba de descifrarlo: incluso si ellos habían escapado juntos, ¿Cómo figuraban los Juegos en esto? Sabía que Kate pelearía por la diversión de ello, o el dinero. ¿Necesitaban el dinero para su nueva vida juntos? ¿Cómo se involucraron los otros? Derek trabajaba para Jim, adoraba a Kate. Si ellos lo usaron... Eso no lo podía perdonar.
También sabía que la compañera de Raphael era la mejor amiga de Kate. Haría cualquier cosa por ella o solo para molestarme. Tal vez pensaba que su mami intervendría por su bien si era atrapado. Casi esperaba que B interfiriera y quedara atrapada en todo esto. Después de todo ella ha sido una espina en mi garra desde que puedo recordar. Se sentiría agradable removerla. Ya que Mahon no estaba mezclado en toda esta tontería, le daría ese honor. Sé que lo disfrutaría y la lealtad no debería quedarse sin recompensa. Por supuesto nada de esto explicaba la participación de Doolittle. ¿Lo habían forzado a ayudar? Posiblemente, pero era un duro bastardo y uno no contrariaba a un tejón sin una buena razón.
Tenía que saber, así que rastreé a Kate a una de las casas seguras de Jim. Estaba sola pero aún podía oler a los otros, habían estado aquí hace poco. Derek estaba herido, lo podía sentir. Eso me llevó al borde y salté hacia Kate sin mirar. Directo a una Jaula para Lupos.
Cuando terminé de rugir, Kate me explicó todo. Ahora sabía del Diamante del Lobo y los Rakshasas. Entendí porque Kate se sintió obligada a hacer estas cosas, tenía sentido; ella estaba tratando de ayudar a sus amigos y a la manada. Lo que no podía justificar o entender era como las hizo. Algunas personas hacen las cosas de forma indirecta. Kate volaba las cosas y después trataba de pegar las piezas con saliva. Si solo hubiera acudido a mí desde un principio, pero ahora podría ser muy tarde.
Mientras me sentaba el fondo de la jaula para Lupos, esperando que la piel de mis palmas sanara lo suficiente para volver a intentarlo con la barras de plata, disminuí la velocidad de mi respiración y revisé mis opciones. Ninguna era buena. Podía esperar a que me dejaran salir de esta jaula o que alguien más me encontrara. No, Eso era inaceptable.
Soy el Señor de Las Bestias, no sería encerrado y liberado como un cachorro.
Me podía liberar de esto, pero me dolería, y mucho, y en esa cólera mataría no solamente a Kate y a sus seguidores sino que a cualquiera que tratara de detenerme. Tan enojado como estaba, tenía que admitir que no quería hacer eso.
En este momento ya deberían de estar en la Arena. A punto de masacrar a toda la Guardia Roja, no podría ir ahí a detenerlos antes de que toda la audiencia de malditos enfermos viera a miembros de la Manada participar en los Juegos. Después de eso mucha gente lo sabría y no podría dejarlo pasar. Si sobrevivían tendría que matarlos. Yo mismo en frente del resto de la Manada.
Kate terminó de hablar y se fue. Me forcé a relajarme y tratar de encontrar la salida de este desastre. Asumí que estaba solo con mis pensamientos cuando escuche a algo moverse abajo en el pasillo. El olor era familiar pero no lo podía ubicar, definitivamente no era Kate pero… Julie. Su gatito. Todo lo que tenía que hacer era convencerla de que me liberara.
Cerré los ojos y la escuché deslizándose a través de la casa. Cerca, casi lo suficientemente cerca. Aquí, gatito, gatito, gatito.


***


Cerré los ojos y me concentré en los pasos acercándose a mi jaula. Julie mostraba potencial, se movía bien para ser una niña humana, tranquila y cuidadosa a pesar de los vagos y desconocidos alrededores. Kate habría irrumpido en la oscuridad apuñalando las sombras. Brevemente me pregunté donde o de quién Julie había aprendido a escabullirse. No habría sobrevivido en las calles siendo lenta o estúpida. Derek parecía encariñado con ella y era obvio que ella estaba enamorada del muchacho. Para ella, el era mayor y bien parecido.
Un Derek dañado, recostado en algún lugar ahora con su bien parecido y joven rostro arruinado, ¿le miraría ella de la misma forma?
Una nueva ola de ira y dolor me invadió, y tuve que contener las ganas de rugir de frustración. No, contrólate. Ya habrá tiempo para el pelaje y la furia, para desgarrar la carne y el sabor de la sangre en la lengua. No ahora. Tomé una respiración profunda. Contrólate. No asustes al gatito. Convéncela de que te deje ir. Acércate, Julie, eso es. Ya casi estas ahí.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca para poder escuchar su respiración, la llame con mi mejor voz de calma.
—Ok, Kate, tu ganas, no pude liberarme, déjame ir, y te daré esos  cien dólares que te debo —A los niños les gustaba el dinero ¿verdad?
Ella entró al cuarto y se sentó en el piso. Una pequeña cosita, piel y huesos, cara delgada, cabello pálido.
—Buen intento. Sabes que no soy ella, y deberías saber que ella se fue a un lugar donde no puedes alcanzarla.
Chica lista.
—Mira niña, no quiero atrapar a nadie. Solo déjame salir de aquí por favor.
—Julie. Mi nombre es Julie. ¿Porqué?
—¿Por qué que, Julie?
—¿Por qué debería dejarte salir?
—Porque, te lo he pedido amablemente, y sería mejor para ti y tu… —Psicótica guardián, terrible modelo a seguir, Mala influencia —Kate, si me liberas.
—¿Por qué haces eso?
Ok, le seguiría el juego pero mi paciencia se estaba acabando. 
—¿Hacer qué, exactamente?
—Intimidar a la gente. Amenazarlos con esa calmada y aterradora voz. Todos están asustados de ti.
Ridículo.
—No amenazo a la gente. Soy agradable. No grito o insulto —Sigue y verás cuán aterrador puedo ser.
—Eso es mierda, todos están asustados de ti. Jim, Derek, incluso aunque te admira. Kate también y ella no está asustada de nada.
Eso era interesante.
—Primero, vigila tu vocabulario, niña. Segundo, ¿qué te hace pensar que Kate está asustada de mí?”
—Jódete, no soy una niña y tú no eres mi jefe. Ella dijo que irrumpiste en su casa y le robaste cosas.
Crucé los brazos. Lo último que quería hacer era explicarle los rituales de apareamiento a una niña humana.
—Soy el Señor de las Bestias, no un ladrón.
—Te comiste su pastel. ¿Por qué harías eso? ¿Es que no tienes, lo que sea, sirvientes, que cocinan para ti? Kate no tiene mucho dinero, ¿por qué le robas su comida?
—Eso es un asunto de adultos; no me explicaré a una niña.
—Fue algo muy feo de hacer.
Me tragué un gruñido. 
—Niña, no te lo advertiré otra vez, no me hables así otra vez…
—¿O qué?
Me tenía ahí. Tan enojado como estaba, había líneas que no cruzaría. No dañaría a un niño. Nunca.
Tuve que tomar una profunda respiración y calmarme. Persuádela. Se razonable. Podía ser razonable.
—Mira, Julie, estoy tratando de ser un buen tipo. Te he pedido amablemente que me liberes. Me podría escapar de aquí, pero no te gustaría eso, te lo prometo. Seria aterrador y bullicioso, y nadie quiere ese tipo de cosas. Esta es la última vez que voy a pedírtelo. Por favor libérame antes de que me enoje y haga algo que ambos lamentaremos.
—Lo estás haciendo ahora mismo. No soy estúpida. Sé que estás enojado y sé que si te dejo salir me lastimarás y me harás decirte donde está Kate.
—No. No lastimo a pequeños gatitos humanos. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Te doy mi palabra.
Me miró, pensándolo.
Me incliné hacia delante. 
—Sé donde está Kate y porque, pero no sé porque me dejo en esta jaula. No la lastimaría y ella lo sabe.
Irrumpí en su casa, la había besado, le había consentido más cosas de la que a cualquiera de mi gente. Cualquier mujer cuerda sabría donde estábamos. Nunca lastimaría a Kate. Podía rugir y amenazar, e incluso abalanzarme cuando la ocasión lo necesitaba, pero ella sabía malditamente bien que ninguna violencia lo seguiría.
Pero de nuevo, estábamos hablando de Kate. Nada era habitual con Kate. Eso era el porqué estaba sentado en una jaula para Lupos, tratando de asegurar a una niña asustada que no la desgarraría en pedazos.
Julie acercó sus rodillas a su pecho. Se veía como si nunca hubiera comido. Un viento fuerte podría derribarla. 
—Kate piensa que tiene que salvarlos a todos, duh.
—¿A quién está salvando al mantenerme aquí, Julie?
—A sus amigos y a ti de tener que lastimarlos. Ella sabe que te sentirás mal si lo haces.
—¿Qué quieres decir con eso?
Ella hizo una pausa y continuó lentamente.
—Sabe que estás enojado y que harás tu cosa del Rey León, castigándolos por… —paró considerando sus palabras —Desobedecerte. Y lo lamentarás cuando te calmes porque será muy tarde. Muerto es muerto.
—¿Porqué pensaría que lo lamentaría?” Estaba realmente curioso. Además, ¿qué infiernos era mi “Cosa del Rey León”?
—Porque le gustas y cree que eres un buen tipo.
—¿Ella dijo eso? —Un buen tipo, huh.
—No, pero lo puedo decir. La forma en que se ve, cuando habla contigo.
Poniéndose cada vez más interesante. 
—¿Se ve cómo?
—Se ve de la forma en que mi mamá se veía cuando hablaba de mi papá. Y están muertos ahora.
—Lo sé. Lo siento.
—Todos dicen eso siempre, pero no significa nada. Es como decir hola o algo así.
—Significa algo —Le dije —. Mis padres están muertos también, y tenía más o menos tu edad cuando les perdí.
Julie se veía como si estuviera a punto de llorar y agitó sus brazos. 
—Lo que sea. Mira, no soy estúpida. ¡Yo se cosas! Cosas de adultos.
—¿Cómo qué?
—Como sexo. Sobre el sexo.
Solo la miré. No iba a abrir esa lata de gusanos.
—El punto es, le gustas. Le gustas-gustas. Iba a matar a Derek por ti si se volvía lupo, para que no tuvieras que hacerlo tú.
Ahora empezaba a tener sentido. Así que de eso se trataba todo esto, Derek era responsabilidad de Jim y ambos, Jim y Derek, la jodieron a lo grande. Ahora Kate estaba atrapada en este desastre. En su mente ella era responsable del muchacho así como estábamos. Derek le había pedido ayuda y ella fue incapaz de rehusarse. Desafortunadamente todo se fue al infierno como las cosas tienden a ir en nuestro mundo y el muchacho se había herido gravemente. Ahora se culpaba a sí misma y lo único que podía hacer era ir con todo y esperar lo mejor. Se responsabilizó de todo, como un alfa haría. Tenía que darle crédito por tratar de llevar las cosas hasta el final, pero debería haber sido yo. Era mi trabajo saber que pasaba, para salvar, proteger y matar cuando no había otro camino, y yo deje caer la bola.
No podía deshacer el daño pero podía intervenir y hacerme cargo. Podía asegurarme mientras me quedara un respiro en mi cuerpo, que nadie más de mi gente sería lastimada. Lo supiera ella o no, Kate era mía ahora y yo la salvaría o moriría intentándolo. Eso era lo que yo hacía, soy el Señor de las Bestias. Me paré y clave mi mirada en la niña.
—Julie, si me liberas, te juro que no te lastimaré ni a ti, ni a Kate, ni a nadie de mi gente.
—¿Los ayudarás en los Juegos?
—Sí, lo haré.
—¿Incluso a Derek?
—¿Qué? —¿Que podría hacer yo por él que Doolittle no pudiera?
—Está con ellos, peleando contra las criaturas que le hirieron. Es muy valiente.
Maldito idiota. 
—Sí, pero un tonto también —Me pregunto si sabrá toda la historia.
Julie hizo una mueca. 
—Sí, lo sé. Es acerca de la muchacha, me encargaré de ella después, pero necesito que me lo prometas sobre los demás.
—Julie, te doy mi palabra, haré todo en mi poder para ayudar a nuestros amigos y castigar a nuestros enemigos.
Ella soltó el aire que había estado conteniendo y finalmente sonrió.
—Ok, Trato hecho.

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por Malu_12 el Mar Oct 14, 2014 3:44 pm

HOT TUB
(Magic Strikes)


La espalda me dolía como el infierno. Me había liberado de la jaula de Kate y la seguí a los Juegos. Como de costumbre, había hecho un puto lío completo de las cosas, y yo era el que iba a limpiarlo. 
Tenía que admitir que estaba impresionado. Había convencido de alguna manera a algunos de mis mejores hombres para romper mi primera ley. Incluso Doolittle había caído. Así que era matar a todos los involucrados, o unirme a ellos en el lío e intentar mantenerles con vida. En realidad, no tuve opción en absoluto. Saberlo no compensaba los agujeros cerrándose lentamente en mi espalda ni me sentía mejor.
Nuestra primera pelea había sido fácil: mujer serpiente, espadachín, y cambiante rinoceronte. Dalí había maldecido, Kate le había dado un cabezazo a su oponente y dejado inconsciente, y el bisonte, grande y mudo, había tropezado con mi pie y se había roto el cuello. La segunda pelea no había ido tan bien. Dalí se había superado a sí misma. La chica tigre había vencido a un antiguo vampiro. Estoy seguro de que más tarde, en privado, Jim expresaría su admiración. Desgarré a un troll, a continuación, tuve que salvar a Kate de un golem que le había costado demasiado  tiempo. 
Un golem de plata.
Sangraba de una herida en el costado y parecía que necesitaba un poco de ayuda. Cuando le agarré por la espalda, me llenó de púa de plata, como si fuera un gran alfiletero gris. Mientras le sostenía, le acertó en el ojo con su espada. Fue un muy buen golpe. 
No me había dado las gracias con exactitud, pero se había ocupado personalmente de sacarme toda la plata. Me dolió como el infierno y tomó un buen rato. Kate estaba enojada. Y, por qué me subí al golem, y si ella tenía todo bajo control, y mira los agujeros en la espalda… Cuando terminó, salió corriendo sin decir mucho más. Esperé hasta que supe que ya no podía oírme y luego alterné entre gruñidos y maldiciones por unos buenos cinco minutos. Probablemente me han herido peor, pero no podía recordar cuándo.
Ahora que me sentía mejor, era hora de encontrarla y tener una pequeña charla. Había cosas que necesitábamos para hablar. Cosas importantes. 
Empecé a buscarla en la sala del equipo. Jim y Dalí se habían ido, sus camas estaban vacías. Podía oír las voces apagadas de Andrea y Rafael en la otra habitación. Derek estaba boca arriba en su cama, con el rostro oculto por un viejo libro de bolsillo con la portada un hombre con algunos tatuajes serios. Doolittle estaba sentado en una silla, leyendo Casino Royale. 
Los dos me miraron. Derek empezó a levantarse.
—No te molestes. ¿Qué estás leyendo?
—Big Jake la serpiente y la víbora Commando Squad.
Qué demonios... 
—Intenté que leyera algo decente —Doolittle dijo —, pero prefiere esta basura en su lugar.
—Está leyendo una novela sobre un snob británico decadente —dijo Derek, claramente intentando enfadar Doolittle. 
Lo miré por un rato. Necesitaba bajar ese tono una muesca. 
Agachó la cabeza. 
—Pido disculpas. 
—Es un clásico —dijo Doolittle.
Les dejé con eso y salí al pasillo, haciendo una clasificación del desorden de olores. Sudor, sangre, más sudor... Kate. El olor era dulce. Aspiré más profundo, asegurándome de que tenía un buen dominio sobre ella. Tiempo para ir de caza. 
El olor flotaba por el pasillo. Lo seguí y me llevó a través de las puertas del gimnasio, donde olía más fuerte, haciéndose un embrollo. Debía haber estirado aquí algún tiempo, pero otros imbéciles habían pasado por allí más tarde, dejando sus propias huellas en el aire. Me agaché un largo segundo. Ahh. Ahí estaba.
El rastro siguió por el gimnasio, por el pasillo, una puerta con un hombre en atuendo de la Guardia Roja en ella. Había una pequeña ventana en la puerta. Miré a través de él. 
Una bañera de hidromasaje. Y pelo largo y oscuro. Te encontré. 
Ella todavía podría estar echando humo sobre mí haciéndome daño, por lo que fui a la sala de recreativos, encontré un par de cervezas, y me colé con ellas. 
—Una ofrenda de paz —Umm, deliciosa cerveza, sabes que la quieres. 
Kate se acercó y tomó la corona de mi mano. Hasta ahora, todo bien.
Tenía que advertirle por cortesía antes de quitarme la toalla y entrar en la bañera de hidromasaje. No quería que se desmayara y se ahogara. Por supuesto, si lo hacía, estaría moralmente obligado a sacarla y revivirla. La idea de que no pareciera estar usando top pasó por mi mente. Sólo me había asomado un poco. Era un caballero, no un santo.
—Estoy a punto de quitarme la toalla y meterme —le dije —. Una advertencia.
—Ya te he visto desnudo. 
—No quiero que huyas gritando ni nada.
—No te hagas ilusiones.
Tiré la toalla y me metí. Ella permaneció consciente y en posición vertical. Que decepción. Estaba listo para acudir a su rescate. 
—¿Cómo está tu espalda?—preguntó. 
—Está bien —mentí —. Gracias. 
—Ni lo menciones. 
—¿Te duele la cara? —Sabía que sí, al igual que ella sabía que la plata me había quemado como el fuego en el pecho y la espalda.
—No. 
No admitiría su debilidad más de lo que yo lo haría. 
—¿Vas a despedir a Jim? —preguntó de repente después de tomar un gran trago de cerveza. 
Le di a la pregunta algún pensamiento. ¿Por qué le importaba? ¿Lucharía conmigo por eso?
—No —le respondí finalmente. Estaba escuchándome. Me gustaba estar cerca de ella así, sin peleas. Por una vez, no me estaba pateando o agitando su espada en mi cara. Y si seguía hablando, ella se quedaría igual, relajada, en la bañera de hidromasaje. En topless bajo el agua —. Reconozco que si hubiera prestado atención, habría cortado esto de raíz. Nunca debería haber llegado a este punto. 
—¿Cómo es eso?
—Jim se hizo cargo de la seguridad ocho meses antes de que el Acosador Rojo apareciera. El upir fue su primera gran prueba. La cagó. Todos lo hicimos. Entonces vino Bran. Robó los mapas en tres ocasiones, bailó el vals fuera y dentro de la Fortaleza, te atacó mientras estabas a nuestro cuidado y rediculizó al equipo, Jim incluido. Jim lo considera un fracaso personal. 
Lo peor de Bran fue que a Kate parecía gustarle. Había tenido un encantador “salido de mierda” guiño y sonrisa. Es fácil ser así cuando no tienes mil quinientos cambiaformas a tu cuidado y tu día no está programado hasta el último minuto. No es suficiente para estar siempre dispuesto a respaldar su autoridad con violencia, hay que considerar qué tipo de violencia, cuánta violencia si hay demasiada violencia, cuándo usarla y cuándo ejercitar la paciencia. A pesar de cómo me veo a veces, nunca quise ser un tirano, y asegurarme de que no me convertía en uno ocupaba la mayor parte de mi tiempo.
Bran era como un niño. El hombre había vivido tres vidas actuando como un adolescente mimado, llevándose a la cama chicas guapas, metiéndose en peleas, y saliéndose con la suya libre de consecuencias. Si él estaba jodido, podría huir de regreso a su diosa y a su campo de diversión, o lo que diablos tuviera allí en la niebla. Todo lo que hacía tenía consecuencias y huir no era una opción. 
Si Kate quería a alguien como él, nunca funcionaría entre nosotros. Aunque quisiera ser ese hombre, y había momentos raros en que lo hice, nunca pude. No era lo que yo era.
La miré. Se encogió de hombros en el agua, por encima de la superficie. Definitivamente no llevaba nada. 
—El tío se teletransportaba. ¿Cómo demonios detienes a alguien que aparece y desaparece de la existencia? 
Me hundí un poco más en el agua caliente, calmando la tensión de mis hombros. 
—Si hubiera sabido lo mal que Jim se lo había tomado, habría hablado con él. ¿Te acuerdas que quiso usarte como cebo? 
Ella frunció el ceño. 
—Recuerdo las ganas de darle un puñetazo en la boca.
—Fue la primera señal de problemas. Sus prioridades habían cambiado a ”ganar a cualquier precio". Me pareció extraño en ese momento, pero la mierda seguía ahí y lo dejé pasar. Entonces se volvió paranoico. Todos los jefes de seguridad son paranoicos, pero Jim más que la mayoría. Empezó a obsesionarse con la prevención de amenazas en el futuro, y cuando Derek la jodió y consiguió su rostro machacado, empujó a Jim sobre el borde. No podía soportar ser responsable de la muerte de Derek o que yo tuviera que matar al niño. Tenía que arreglarlo a toda costa. Básicamente, había un problema y me lo perdí. Y seguro como el infierno no voy a tocar el tema.
Había conocido mucho tiempo a Jim y él era demasiado orgulloso para admitir que tenía miedo a nada, pero si el niño se hubiera vuelto lupo, se habría roto. Uno de nosotros, probablemente yo, habría tenido que sacrificarlo. Me pregunté si eso hubiera pasado si Kate hubiera entendido o hubiera sido capaz de perdonarme.
—No puedo mantenerme al día con todo el mundo todo el tiempo, y Jim es el único que nunca me había cabreado. Ya le tocaba, supongo. Así que para responder a tu pregunta en su totalidad, no hay razón para despedirle. Tiene talento para el trabajo y lo está haciendo bastante bien teniendo en cuenta a lo que se enfrenta. Si tengo que despedirle, voy a tener que reemplazarle con alguien que tiene menos experiencia y lo joderá aún más. Esta es una lección. Tres meses arrastrando rocas gigantes le ayudará a calmarse —Lo que no le dije, ni necesitaba hacerlo, era que Jim era mi mejor amigo y yo confiaba en él como si fuéramos hermanos. 
Escuchó mi explicación y me di cuenta de lo bueno que era cuando acabamos de hablar. Nos sentamos juntos en silencio, disfrutando de la mutua compañía. Su rostro perdió su dureza. Entendí lo de la dureza, la necesitaba. Si se mira siempre como si estuvieras dispuesto a luchar, puedes ganar la mayoría de las batallas sin lanzar un solo golpe. Pero ahora, con el pelo suelto y las facciones relajadas, se veía hermosa. Me pregunté si lo sabía. No, probablemente no. 
—¿Así que no querías verme herido?
—No quería que tuvieras que matar a Derek —dijo, con los ojos todavía cerrados. 
Espera, ¿qué? 
—¿Y si se hubiera vuelto lupo? 
—Me hubiera hecho cargo de él. 
Lo dijo como un alfa, sin bravatas, sólo mencionando un hecho. 
—¿Cómo exactamente ibas a pasar por encima de Jim? Tenía el rango más alto como alfa. Era responsabilidad suya.
Más como una responsabilidad horrible, que era nuestra para llevar. ¿De verdad lo hubiera hecho? Todos sabíamos que se preocupaba mucho por Derek, y le hubiera dolido gravemente tener que matarle. Me hubiera herido matarle. 
Decidí que lo hubiera hecho. Tal vez le importaba lo suficiente como para querer ahorrarme ese dolor. De todas las mujeres con las que había estado en los últimos años, ¿cuántas habrían hecho eso? 
—Apelé al rango —continuó —. Declaré que desde que aceptaste la ayuda de la Orden, yo superaba el de todos.
—¿Y te creyeron? —Poco a poco me di cuenta de que la habían obedecido. Huh. 
—Sip. También miré amenazante para dar el efecto. 
Les dio su mirada alfa. Traté de no reírme. Era tan linda. Me hubiera gustado haber visto eso.
Si estaba enojado, mis ojos brillaban. También podría hacerlo si quisiera, en realidad. Y cuando me quedo mirando a alguien, ellos sentían y deseaban que estuviera mirando a otra persona. Su mirada dura era buena, pero la mía pertenecía a las grandes ligas. Era una buena herramienta. 
Se veía tan cómoda que se inclinada de esa forma. Empecé a avanzar hacia ella a través del agua. 
—Por desgracia, no puedo hacer que mis ojos brillen como lo haces tú —dijo.
—¿Así? —Le pregunté, mi boca sólo a unos pocos centímetros de su oreja, los brazos a ambos lados de su cabeza. Estaba tan cerca, cálida y húmeda. 
Sus ojos se abrieron y pude leer sorpresa y algo más. ¿Podría ser una invitación? 
—No me hagas romper esta botella en tu cabeza —dijo ella, con voz suave. 
—No lo harás. No quieres verme herido. 
Busqué en su rostro. ¿Sí o no? Vamos, Kate, dame algo con que trabajar.
Se acercó a mí y la atrapé. Por fin. Envolvió sus brazos alrededor de mí. Deslicé las manos sobre su cuerpo, sintiendo el músculo fuerte y suave. No se quedó atrás esperando a que tomara la delantera. Se apretó contra mí, fuerte y flexible. Excitada. Quería lo mismo que yo. Esto no era una aceptación pasiva, esto era participación activa. 
La besé. Ya estaba duro y esto echó más leña al fuego. Dios, la quería, tal vez más de lo que nunca había querido nada. Pero tenía que estar seguro. Uno nunca lo sabe. No quiero que se arrepienta. Quería que ella me quisiera. —Sólo si me quieres… di que no y me detendré.
—No —dijo ella en voz baja. 
Argh. Exhala, toma el control, un paso atrás. Déjala ir. Me alejé lentamente. 
Nos miramos el uno al otro. 
—Está bien —le dije. 
Ella puso su mano sobre mi pecho. Cuando me tocó con sus dedos calientes, algo pasó entre nosotros como una chispa de estática y mi pulso se disparó. Tomé su mano con suavidad y la llevé a mis labios. Fácil chico, las cosas con calma.
Liberó su mano y se acercó más. Sus labios jugaron en mi garganta. Me estaba volviendo loco. Tenía que tenerla. 
—¿Qué estás haciendo? —Gruñí, preguntándome si estaba bromeando o si me quería también. 
—Tirar de los bigotes de la muerte —suspiró ella en voz baja. 
Me besó de nuevo. Tuve que dejar que tomara la iniciativa. No la presiones, no la asustes. Si íbamos más lejos de esto, tendría que dar el siguiente paso. 
Sus manos se movieron sobre mi cuerpo, el pecho y los hombros, hasta mis bíceps. Los flexioné un poco y traté de recordar como respirar. Oh, sí, esto estaba totalmente sucediendo.
—¿Eso es un sí o no?—pregunté. 
Se deslizó en mi contra y mordisqueó suavemente mi labio inferior. ¡Oh sí! Es un sí. Es, definitivamente, un sí.
—Tomaré eso como un sí. 
La agarré y tiré de ella encima de mí. Piel desnuda. No llevaba nada. La besé de nuevo, mi lengua sondeando su boca. Puso sus brazos alrededor de mi cuello. Sus pechos apretados contra mi pecho. Mmmm. Le aparté el pelo de su cuello con una mano y la besé en la delicada curva de su garganta, tomé su apretado culito, y tiré de ella contra mi cuerpo. Era casi dolorosamente consciente de que estaba sentada a horcajadas sobre mi erección.
Por fin… 
—Déjame entrar —exigió la nueva voz de Derek, más un gruñido, al otro lado de la puerta.
De ninguna manera, no ahora. Si no le echaban podría suicidarle. 
Mi mano estaba todavía en el pecho de Kate, frotando suavemente su pezón. La besé de nuevo. No hagas caso a las voces en la puerta, Kate. 
Alguien dijo algo y Derek gruñó acerca de ser un miembro del equipo. No por mucho tiempo si consigue entrar.
—Curran —susurró Kate —. ¡Curran! 
No. Yo estaba desnudo, ella estaba desnuda, sentada en mí, estábamos haciéndolo. 
La puerta comenzó a abrirse. No lo hagas. No entres aquí, o voy a jodidamente estrangularte. Date la vuelta, sigue caminando. No tienes que hablar conmigo justo ahora.
Kate me golpeó con algo en la nuca y me zambullí en el agua. 
Cinco malditos minutos. No podían dejarme cinco malditos minutos para mí mismo. 
Conté hasta diez y salí por el otro lado de la sauna. Kate estaba sentada en su lado, como si nada hubiera pasado. Derek estaba diciendo algo acerca de una mano en una caja. Era una mano muerta. ¿Por qué demonios tenía que llegar a mí en este instante? ¿Se iba a ir a ninguna parte? 
Kate cerró los ojos. Parecía exasperada.
—Dale la mano a la Guardia Roja —le dije —. No hay nada que podemos hacer hasta mañana. 
Se veía como si quisiera decir algo más. Le miré. Derek se volvió y se fue sin decir una palabra. Chico listo. 
La miré fijamente desde el otro lado de la bañera de hidromasaje. ¿Dónde estábamos? 
Ella me devolvió la mirada, desafiante. La suave, dulce Kate se había ido. 
—Perdiste tu oportunidad. No pienso acercarme de nuevo a ti, por lo que también podrías apagar las luces delanteras —dijo.
Nena, no tienes que venir a mí. Ya voy yo. 
Me acerqué a ella. 
Se quedó completamente inmóvil. 
—No. 
Me detuve. Maldita sea. 
—Me querías —le dije. Los dos lo sabíamos. 
—Sí, lo hice —admitió. 
A ver, ¿ahora qué es tan difícil? 
Cruzó los brazos. No iba a pasar, no esta noche de todos modos.
—¿Que ha pasado?—Me merecía una explicación, por lo menos. 
—Me acordé de quien soy yo  y de quien eres tú.
Vale, era eso. 
—¿Quién soy yo? —Pregunté, aunque la verdadera pregunta era quién se creía que era —Ilumíname. 
—Eres el hombre al que le gusta jugar y odia perder. Y yo soy la idiota que siempre lo olvida. 
No, yo soy el idiota sentado aquí con una furiosa erección. 
—Date la vuelta para que pueda salir, por favor.
No. Me senté de nuevo y me relajé contra la pared de la bañera de hidromasaje. Me había visto desnudo, era justo. Si quería salir corriendo con una rabieta, al menos podía disfrutar de la vista. 
Ella me miró. 
No iba a ocurrir. 
Kate suspiró y se levantó. Era perfecta. Fuerte pero femenina. 
Oh, las cosas que podría haber hecho con ese cuerpo. Ella no tenía ni idea. Me di cuenta que acababa de gruñir y me callé. 
—Bien —dijo ella.
Sí, podría haber sido. Todavía puede estar bien, si te metes de nuevo en el agua. 
Envolvió una toalla alrededor de su desnudo cuerpo. Sería tan fácil, solo tenía que tirar de ella y meterla de nuevo en la bañera. Podría, pero no lo haría. Salió con su dignidad intacta y la toalla en su lugar. 
Necesitaba urgentemente encontrar a alguien y hacerle daño. Me quedé en el jacuzzi hasta que ese impulso y otros murieron lentamente.
No habíamos terminado aún, ni siquiera de cerca. Todavía podía olerla. Me acordé de lo que sentía. Lo que sabía. Esto no fue algo de sexo casual. Era un apareamiento. Me gustaría tener a Kate como mi compañera. Como fuera, no importa el tiempo, ella estaría conmigo.

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por koka el Miér Oct 15, 2014 7:41 am

que  wena  yo quiero un jacuzzi
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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por iseult el Mar Oct 21, 2014 4:21 pm

Y yo, pero no solo lleno con agua. Un relleno de Curran no estaría mal. Le gusta jugar en el agua Very Happy
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Sean SIMPATICOS soy nueva :)

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Re: Curran POV - Gordon Andrews

Mensaje por je_tatica el Lun Feb 16, 2015 9:14 pm

Me pondre a leerlas... No sabia de que habia un libro que las recopilara todas..!!
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Re: Curran POV - Gordon Andrews

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