Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

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Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Malu_12 el Mar Ago 05, 2014 4:34 pm

Sin importar cuanto cambien las políticas paranormales de Atlanta, una cosa siempre permanece igual: si hay problemas, Kate Daniels estará en medio de ellos. 
Como la compañera del Señor de las Bestias, la ex mercenaria, Kate Daniels ha tenido más responsabilidades de las que posiblemente puede hacer malabarismos. No solo aún está luchando por mantener su negocio de investigación a flote, ahora debe tratar con los asuntos de la manada, incluyendo preparar a su gente para el ataque de Roland, un cruel ser antiguo con poderes de un dios. Desde que la conexión de Kate con Roland se han hecho pública, nadie  está a salvo —especialmente los más cercanos a Kate.
Cuando la larga sombra de Roland se acerca, Kate se llamada para acudir al Cónclave, una reunión de los líderes de las varias facciones sobrenaturales en Atlanta. Cuando uno de los Maestros de la Muerte es encontrado asesinado allí aparentemente a manos de un cambiante, a Kate solo le dan veinticuatro horas para cazar al asesino. Y esta vez, si falla, se encontrará enredada en una guerra la cual podría destruir todo lo que ella tiene querido.

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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Malu_12 el Mar Ago 05, 2014 4:38 pm

  Like a Star @ heaven Repartición Like a Star @ heaven 


De la revista de Barabas Guilliam - Lyra#
Capítulo 1 - Carmen_lima
Capítulo 2 - analo
Capítulo 3 - mtomasm
Capítulo 4 - Lyra
Capítulo 5 - andripili
Capítulo 6 - mausi
Capítulo 7 - mausi
Capítulo 8 - marijf22
Capítulo 9 - Eli25
Capítulo 10 - Malu_12
Capítulo 11 - marijf22
Capítulo 12 - KuroNeko
Capítulo 13 - KuroNeko 
Capítulo 14 - KuroNeko
Capítulo 15 - marijf22
Capítulo 16 - Rihano
Capítulo 17 - Rihano
Capítulo 18 - Eli25
Epílogo - Eli25
Magic Test - Eli25


Última edición por Malu_12 el Miér Ago 06, 2014 11:45 am, editado 4 veces

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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por lulila el Miér Ago 06, 2014 5:06 am

Que alegria !!! Gracias!!!!
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Malu_12 el Miér Ago 06, 2014 11:46 am

DE LA REVISTA DE BARABAS GILLIAM
Traducido por Lyra#


MI NOMBRE ES Barabas. Me pusieron este nombre porque mi madre era ambiciosa. Podría ser peor. Uno de mis primos se llama Lucifer. Una vez le pregunté a mi tía por qué y me dijo: "Porque quería que fuera hermoso y pensara por sí mismo." Los Boudas, u hombres hiena como la mayoría de la gente les conoce, tienen una interesante perspectiva del mundo. Técnicamente, yo no soy un bouda. Soy un cambiaformas mangosta, pero mi madre es una bouda y crecí entre ellos.
En el momento de escribir esto, tengo veintinueve años. Tengo una licenciatura de Derecho de la Universidad de Virginia y actualmente resido en Atlanta. Soy el abogado de la manada, es decir, soy miembro de la organización más grande de cambiaformas del Sur y la segunda mayor en América del Norte. También soy el asesor especial de la Consorte de la Manada. La Consorte se refiere a mí como su niñera de vez en cuando, y encuentro ese término singularmente preciso. Si pudiera, le pondría una de esas correas para niños horribles, excepto que estoy razonablemente seguro de que me cortaría el brazo si caía en la tentación.
En estos momentos está sucediendo algo extraño. Algo trascendental está teniendo lugar justo delante de mis ojos, algo que sospecho que va a alterar drásticamente el futuro de no sólo la manada, no sólo de mi generación, también de las generaciones por venir. Tengo un asiento de primera fila. Estoy justo en el medio. Sin embargo, nadie a mi alrededor parece darse cuenta de que dentro de unos años nuestros descendientes mirarán hacia atrás a este día y se preguntarán cómo sucedió todo. Alguien debe documentarlo. Después de todo, la historia es escrita por y para los supervivientes, y aún no estoy seguro de quienes serán los supervivientes. No me malinterpreten, no tengo la intención de dar la vuelta y desaparecer en la noche. Voy a luchar como el mejor de ellos, como aconseja el poema de Dylan Thomas. Pero por si acaso no prevalecemos, debe haber un registro de lo duro que luchamos. Parece que voy a ser el que lo haga, ya que nadie más parece querer molestarse. Es curioso cómo siempre resulta así.
Supongo que debo empezar por el principio. El mundo ha sufrido un apocalipsis mágico. Como era de esperar, fue completamente nuestra maldita culpa.
En la antigüedad, la tecnología y la magia existían en un equilibrio perfecto, pero llegó la raza humana. Construyeron una civilización basada en la magia. Criaturas de terror y de belleza sin par vagaban por la tierra. Magos con poder divino construyeron ciudades enteras de la noche a la mañana e hicieron llover serpientes aladas y metal fundido sobre sus enemigos. (Dicho sea de paso, que debe de haber sido una pesadilla de edad. ¿Concentrar tanto poder en manos de los seres humanos? Por qué, nada podría salir mal o conducir a horribles atrocidades. Acabo de leer la Biblia.) Por último, el equilibrio entre la magia y la tecnología llegó a estar tan descompensado que la magia se desvaneció. Las ciudades hechas por arte de magia se derrumbaron, sus maravillas se convirtieron en polvo, y sus bestias en mito.
Resumen de los últimos cinco mil años. Estamos a principios del siglo XXI y hemos creado una civilización basada en la tecnología. Una vez más, hemos roto el equilibrio y la magia regresa como una venganza y una colleja en la nuca. Inunda el planeta en oleadas. Primero olas tecnológicas que permiten que funcionen los motores de combustión interna, las armas de fuego, y la electricidad, manteniendo a los monstruos lejos. A continuación una ola mágica invisible ahoga la zona, asfixia las armas y surgen criaturas con dientes de pesadilla y apetito insaciable. Entonces, sin previo aviso, la magia se desvanece y los magos SWAT dejan de escupir fuego y toman de nuevo los rifles.
Este desastre se llama Cambio. El Cambio se dedica a destruir la civilización tecnológica. Viajar en avión ya no es posible, porque se caen del cielo cuando la magia golpea. Internet está prácticamente muerto, porque la mitad de las veces no tenemos electricidad y la magia convierte las piezas de un ordenador en polvo. Los teléfonos celulares no funcionan, a menos que estés en el ejército y en un lugar muy espacioso. Los edificios altos como los rascacielos han caído, carcomidos por los dientes de la magia, pero la vida sigue y la gente sobrevive. Y en la nueva ciudad post Cambio de Atlanta, nuevas facciones y poderes entran en juego.
En primer lugar, está la Manada. Como ya he mencionado, soy un cambiaformas y trabajo para la Manada, así que tengo un interés personal en explicar qué somos exactamente y qué hacemos. La Manada es la segunda mayor organización cambiaformas del país y cuenta con más de mil quinientos miembros. Se separa en siete clanes, según la especie de la bestia, para boudas, lobos, etc. Cada clan está dirigido por una pareja alfa. Juntos, los alfas forman el Consejo de la Manada. Pero como Disney nos enseñó, tiene que haber un rey, y nuestro rey es conocido como el Señor de las Bestias, porque nosotros, como estadounidenses de sangre roja, tenemos un problema con la monarquía. Su nombre es Curran Lennart. Curran se hizo cargo de la manada cuando tenía quince años al derrotar a un cambiaformas que se volvió oso, y supuestamente invencible. Él nos unifica. Convenció a los alfas para comprar colectivamente la tierra y construyó la Fortaleza, nuestro centro de operaciones, que nos da un lugar seguro para ser nosotros mismos. Impuso reglas y leyes y nos enseñó que el abuso no sería tolerado. Gracias a él, vivimos juntos en relativa prosperidad. Cuando Curran dice salta, saltamos tan fuerte, que la tierra tiembla. Eso no quiere decir que no tenga ataques de rabia, pero a fin de cuentas, son perdonables. También es un hijo de puta aterrador aficionado a un "a mi manera o a la calle" estilo de gobierno. Hablaremos de eso más adelante.
Nosotros, los cambiaformas, somos vistos con abierto recelo por el resto de Atlanta. Nuestra existencia es el resultado del virus Lyc-V, y a veces el virus abruma nuestros cuerpos, convirtiéndonos en lupos. Los lupos son asesinos, caníbales, dementes viciosos. No hay cura para el lupismo, por lo que todos practicamos una disciplina estricta y nos sometemos a un amplio acondicionamiento mental para mantener nuestras emociones bajo control. Cuando todo falla, recurrimos a la panacea, una mezcla de hierbas cocinadas con magia. No cura el lupismo, sino que un treinta por ciento de las veces, invertirá la transformación en curso. Diré más sobre esto más adelante, también. A los ojos del público en general, todos los cambiaformas son lupos en potencia y "hombre lobo" sigue siendo una mala palabra.
El siguiente que tenemos es la Nación. Se trata de una organización a nivel nacional, con oficinas en todas las ciudades importantes. La Nación pilota a los muertos vivientes, específicamente los vampiros, por diversión y beneficio, pero si les preguntas, lo hacen para fines científicos dudosos. Los vampiros no tienen mente propia. El patógeno Immortuus, que conduce a la muerte y a la posterior reanimación de las víctimas, limpia el cuerpo de todo lo que no necesita, incluyendo los órganos internos, el pelo, los genitales y la conciencia. Un vampiro es una máquina de alimentación, consumido por un hambre que nunca se sacia. No hablan; no piensan; matan cualquier cosa que tenga pulso, y parar uno requiere un obús antipersonas de alta resistencia o la decapitación. Picarlos en trozos pequeños también funciona, como la Consorte ha demostrado en muchas ocasiones. Un único vampiro suelto en cualquier barrio de la ciudad da como resultado la evacuación inmediata en un radio de diez manzanas y el envío de varias unidades de la policía de emergencia, debido a que un solo equipo SWAT disparará toda la munición que lleven encima antes de dar por bueno el trabajo.
Los nigromantes, que prefieren ser llamados navegantes, controlan telepáticamente la mente vacía de un vampiro, imponiendo su voluntad en el lienzo en blanco. Esto se conoce como el piloto. Los navegantes pilotan a los vampiros como si fueran coches teledirigidos. Ven lo que ven los muertos vivientes, escuchan lo que oyen, y cuando el navegante habla, la voz sale de su boca. Pueden enviar al vampiro a una zona peligrosa mientras el navegante se está tomando un café en las entrañas blindadas del Casino. Los mejores navegantes se llaman a sí mismos Maestros de los Muertos, porque la modestia es claramente su virtud más preciada.
El Casino es la sede de la Nación, mientras que la nuestra es la Fortaleza. La Nación es el mayor oponente de la Manada dentro de la ciudad. Cuando chocamos cabezas, la gente muere; por lo que hace un tiempo, en un esfuerzo por reducir el derramamiento de sangre, dividimos la ciudad en su "territorio" y el nuestro. Es un poco complicado, con calles y áreas específicas, pero por razones de simplicidad, el norte y el noreste son nuestros y el sur y el suroeste son suyos. Cuando escuches a uno de nosotros decir "territorio de la ciudad," eso es lo que queremos decir. No somos dueños de todas las propiedades de nuestro territorio, pero sí de algunos negocios y zonas específicas, y patrullamos nuestras fronteras imaginarias.
En este momento la Nación está enfrascada en una lucha interna de poder. El jefe de la oficina de Atlanta se retiró… o tal vez le mataron, nadie lo sabe… y dos Maestros de los Muertos están labrando su camino para conseguir su puesto. Uno de ellos es Ghastek, que es bastante brillante, competente, muy peligroso, y envuelto en una capa protectora de la arrogancia de quien está cansado del mundo. Básicamente, es un sabelotodo con experiencia y un grupo de vampiros que le respalda. El otro es Mulradin, del que sabemos muy poco, excepto que es un hombre de familia y se convierte en un perturbado cuando la gente dice cosas inofensivas, como "¡Mierda!" cerca del sensible oído de su esposa, no vaya a ser mancillada por ser expuesta a tal tosquedad. Que alguien me dispare.
Aquí viene lo bueno: la mayoría de las personas no lo saben, pero en su totalidad la Nación responde a un solo hombre. ¿Recuerdas la Era de la Magia y magos con poderes divinos? Resulta que cuando la magia comenzó a desaparecer del mundo, no todos los magos murieron. Algunos de ellos hibernaron. Miles de años más tarde, el Cambio despertó a uno de ellos. Piénsalo. He aquí un hombre constreñido por la ética y la moral. Un hombre que solía gobernar un imperio. Un rey mago, una ley en sí mismo, que ha vivido durante miles de años con el poder de aplastar miles de vidas con una sola pulsación de magia. Una bomba nuclear que camina. Un hombre tan poderoso, que no necesita un nombre; tiene suficientes títulos como para tener uno por capital. El Padre de los Muertos Vivientes. El Constructor de Torres.
Ahora se hace llamar Roland. Le pregunté a la Consorte porqué y me habló de la Canción de Roland. Es una balada del siglo XII sobre un caballero que es emboscado a traición y se niega a soplar su cuerno por orgullo hasta que todos sus soldados han muerto y finalmente sopla tan fuerte, que su cabeza explota y muere como un mártir. Saca tus propias conclusiones.
Hace miles de años, Roland creó a los vampiros y ahora dirige la Nación desde su territorio en el Medio Oeste. Hay historias y mitos sobre él esparcidos en el folclore, la Torá, la Biblia y otros libros sagrados bajo diferentes nombres. Al parecer, Roland tiene dos defectos. En primer lugar, es un ingeniero social. Construye imperios. No puede evitarlo. Sabe que la única manera en que podemos alcanzar la iluminación es bajo su gobierno. La democracia no es un concepto que considere relevante, lo que es una realmente mala noticia para el resto de nosotros. En segundo lugar, se enamora. Se enamora a menudo y tiene niños, y tarde o temprano, estos niños ridículamente poderosos se vuelven contra él y tiene que matarlos. Por ejemplo, Abraham era uno de ellos; tuvieron algún tipo de disputa, y Roland le exilió hasta que Abraham finalmente murió en la pobreza. No es exactamente la forma en que la Biblia lo cuenta, pero ahí tienes.
Por lo visto, antes de hibernar, juró que no volvería a tener hijos. Pero entonces se despertó por el Cambio, superado por la euforia de estar vivo. La misma razón por la que la gente tiene relaciones sexuales después de los funerales. Roland se enamoró de una mujer llamada Kalina. Ella quería tener hijos y al parecer estuvo de acuerdo, hasta que concibieron un bebé, una hija, y Roland decidido tirar del enchufe y matarla en el útero. Kalina tenía su propia magia, la magia de la compulsión, y estaba desesperada por salvar a su bebé. Embrujó al Señor de la Guerra de Roland, Voron, y le manipuló mágicamente para que pensara que estaba enamorado de ella. Huyeron juntos. Kalina dio a luz, pero Roland les acabó dando alcance. Kalina se dio cuenta de que Voron tenía la mejor oportunidad de sobrevivir y criar al bebé, por lo que le dijo que corriera y se quedó atrás para enfrentar a Roland. Ella le apuñaló en el ojo y él la mató.
No es una historia feliz.
Así que aquí está Voron, un cabrón frío y despiadado, un consumado luchador que se suponía que iba a conducir los ejércitos de Roland cuando llegara el momento de hacerse cargo de nuestro continente, un tipo que probablemente mató a cientos de personas para conseguir ser tan bueno en lo que era, y ahora está solo con este bebé. Su cerebro está frito de forma permanente por la magia de Kalina. Así que mira a este pequeño arrullable bebé mágico, la hija de, probablemente, la única mujer que ha amado, y no se dice a sí mismo: "Por lo menos tengo algo de ella. Voy a cuidar de esta niña y haré todo en mi poder para protegerla y amarla, y me aseguraré de que tenga una vida feliz. "No, él la mira y piensa:" Me vengaré". Porque él es ese tipo de bastardo despiadado y frío.
Coge a la niña y la entrena y le da forma, hasta que se convierte en un arma viviente. Te puede matar con su espada. Te puede matar con un palillo. Te puede matar con sus propias manos. Soy un cambiaformas mangosta. Soy rápido. Cuando me aburro, juego con mi mascota, una cobra, y no lo digo en sentido figurado. Nunca me han picado porque soy tan rápido que puedo esquivar fácilmente a una serpiente. A veces, cuando Kate balancea su espada, no puedo verla. Es así de rápida.
Así que, mientras que la niña crece, Voron y ella deambulan por todo el continente americano. Nunca permanecen en un lugar por mucho tiempo; un mes está entrenando con alguien en Oklahoma, el próximo luchando en un pozo de gladiadores en Brasil. Cada día le cuenta como su padre mató a su madre y la forma en que la mataría si descubriera su existencia. Todo eso es verdad. Pero Voron también le dice que la única manera de que pueda sobrevivir es matando a Roland. Aprende a poner fin a la vida humana antes de llegar a la pubertad. El daño que le hizo siendo solo una niña es asombroso. Pero eso no es lo peor.
Voron propuso hacer de ella la asesina perfecta, pero no le enseñó nada de magia. Él mismo no era un usuario de la magia, por lo que aprendió habilidades mágicas generales, un poco de las brujas, un poco de los magos, pero no practicó magia de sangre, la marca de la magia de Roland, en primer lugar, porque nadie podía enseñársela, y segundo, porque Voron pensó que la delataría. Pero hay una tercera razón. No había necesidad, porque Voron sabía de lo que Roland era capaz. Sabía que las habilidades de Kate eran suficientes para que se abriera camino hasta Roland, pero no tendría ninguna posibilidad real contra su padre. Ese era el punto crucial de su venganza. Educó esa niña desde que era un bebé para poder observar algún día a Roland matar o morir por su propia carne y sangre. Dejaré que lo meditéis un poco.
No tuvo la oportunidad de verlo por sí mismo. Roland decidió que necesitaba un nuevo Señor de la Guerra, por lo que cogió al mejor alumno de Voron, el muchacho al que educó como a un hijo, y le convirtió en su nuevo Señor de la Guerra. Su nombre es Hugh d'Ambray, o Maldito Enfermo, que es más apropiado. Hugh d'Ambray había estado buscando a Voron desde su traición. Un día, cuando Kate estaba lejos de la casa, Hugh le encontró y le mató. Afirma eso rompió algo dentro de él, pero no se puede confiar en una sola palabra que salga de la boca de ese bastardo mentiroso.
Con Voron muerto, Kate estaba a su suerte. Un caballero de la Orden de la Ayuda Misericordiosa asumió temporalmente su custodia y trató de enviarla a la Academia de la Orden, pero lo dejó. La Orden es una agencia de aplicación de la ley semioficial. Su condición jurídica es turbia, como he señalado en varias ocasiones aunque nadie me escuche. Son fanáticos, tienen una mentalidad rígida, y creen que cualquier desviación de su media vainilla del Homo sapiens te convierte en no humano.
Has leído lo que he escrito. ¿Crees que soy humano?
Para estos chicos, Charles Manson y Jack el Destripador son más humanos que yo. Si no fuera por el hecho de que nuestra fuerza policial se siente abrumada, su presencia no sería tolerada. No se debe tolerar de todos modos. Pero, como es típico, cuando alguien viene a ti y te ofrece eliminar al molesto grifo que está matando a la gente del barrio y de paso de forma gratuita si no puedes permitirte el lujo de pagar, la mayoría de la gente se niega a mirar el dentado a caballo regalado.
Así que Kate decidió que el lavado de cerebro de la Orden no era para ella. Dio tumbos alrededor de Georgia, dentro y fuera de Atlanta. Trabajó para el Gremio de Mercenarios por un tiempo. Son los chicos a quienes llamas si tienes dinero y un monstruo en tu patio trasero, y los policías están demasiado ocupados en el centro eliminando medusas voladoras venenosas. Trató de esconderse a plena vista. Podría haber tenido éxito si no se hubiera cruzado con el Señor de las Bestias. Como ya he dicho, es un bastardo mandón terrorífico. Y ella odia cualquier tipo de autoridad. Él dijo, "Salta". Ella respondió: "Que te jodan." Por supuesto, cayeron locamente enamorados después de eso. Y cuando digo con locura, lo digo en serio.
Kate nunca hace las cosas a medias. Estoy seguro de que Voron intentó crear una psicópata, pero de alguna manera no lo consiguió. Kate se pone a sí misma entre el peligro y algunos transeúntes idiotas cada vez que le surge oportunidad. Encontró en la calle una niña medio muerta de hambre hija de una alcohólica, casi se mata al salvarla de unos demonios, y luego la adoptó. Julie es una niña excepcional en todos los sentidos, incluyendo la cantidad de problemas que puede generar. No es fácil de criar. Nunca he oído a Kate quejarse.
Soy uno de los amigos de Kate. Lo considero un privilegio. Significa que si estoy a varios estados de distancia, y llamo y le digo: "Estoy en problemas," cogerá su espada y vendrá a buscarme, sin esperar nada a cambio. Eso es una cosa rara. Curran podrá ser el Señor de las Bestias y testarudo, pero sabía lo que hacía cuando decidió quedarse con ella. Es por eso que es ahora la Consorte de la Manada. Estuvimos durante mucho tiempo echando en falta una Consorte. Alguien que equilibrase a Curran. Entonces vino ella, que es sensible y trata de ser justa. Las cosas fueron bien al principio.
¿Recuerdas que mencioné la panacea, la medicina herbal que nos ayuda a no ir lupo? Hasta hace poco no teníamos acceso a ella. Fue creada en algún lugar de Europa, y no nos la querían vender a ningún precio. El verano pasado, de repente, el Señor de las Bestias y su Consorte recibieron una invitación para resolver una disputa familiar de cambiaformas en un pequeño país del Mar Negro. El pago sería un cargamento entero de panacea. Sabíamos que era una trampa, y fuimos a ver quien sostenía la cuerda de la trampilla. Era Hugh d'Ambray. Había seguido el rastro de migas de pan y encontrado a Kate. Ahí estaba una mujer que había sido entrenada por el hombre que él quiso como a un padre. Es mejor con una espada que él. Es la hija del hombre que adora. ¿Ves a dónde voy con esto? Hugh la quiere y no acepta un "no" como respuesta. Ella le odia, porque es un maldito enfermo y mató a su sensei. Ocurrió algo raro realmente rápido y terminó en una pelea gigante y un castillo en llamas.
Así que aquí estamos. No conseguimos la panacea, pero tenemos a Christopher, un mago loco que Kate sacó de la jaula en donde Hugh le estaba matando de hambre poco a poco. Christopher no era lo que parecía. Resulta que él puede hacer la panacea, por lo que ahora tenemos nuestra propia fábrica, pero el precio fue alto. Perdimos a tía B, la alfa del clan Bouda. Los boudas son inadaptados. Otros cambiaformas no confían en nosotros. No hacemos las cosas según el manual. Tía B se encargó de nosotros. De mí. Las palabras no pueden describir lo que significaba para todos. Ahora ella se ha ido. Kate la vio morir. Eso la está carcomiendo. Puedo verlo en su cara. Visita su tumba más de lo que lo hace su hijo, y Raphael está allí cada vez que puede.
Así que aquí estamos, en una encrucijada. No sabemos si Hugh está vivo o muerto. Curran le rompió la columna vertebral y le lanzó al fuego, pero Kate dice que le sintió teletransportarse. Sabemos que los días en la clandestinidad han terminado. Roland vendrá a por su hija. Había atacado a la Manada antes a través de sus agentes. No le gustamos mucho porque estamos creciendo y ganando en fuerza. Pero ahora, de igual si Hugh ha sobrevivido o no, Roland seguro que viene. Si Hugh está muerto, vendrá para averiguar quién le mató. Si está vivo, le habrá dicho a Roland sobre su hija, y se acercará a verla.
Como ya he dicho, este es el momento en que todo pende de un hilo. Si Roland nos ataca, vamos a luchar, no sólo por la Consorte, sino también por nuestras vidas, por muy dramático que eso suene. Roland entiende el concepto de la libertad personal. Solo que cree que está altamente sobrevalorado. La libertad lo es todo para nosotros.
No vamos a ser esclavos. Kate es nuestra mejor baza para detenerle, pero, otra vez surge esa pequeña molestia, y es que sabe que su magia no puede compararse con la de él. El Consejo de Atlanta unió su suerte a la de ella y le suministra sangre de no-muertos para que pueda practicar la magia de sangre de su padre. Está aprendiendo, pero me temo que no lo suficientemente rápido. Si Roland conquista Atlanta, otras ciudades la seguirán. Nosotros, la Manada, somos los que tienen mayores posibilidades de luchar contra él.
Ya se está formando la tormenta en el horizonte. Vamos a mantenernos firmes, pero me pregunto si importará al final.

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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Selene el Miér Ago 06, 2014 10:48 pm

Amo esta serie gracias chicas son las mejores
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por shelti el Dom Ago 10, 2014 8:22 pm

siiiii!! ustedes son fantastica
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Jue Ago 21, 2014 4:51 am



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Traducido por Carmen_lima



– Kate, ESTO es realmente peligroso –señaló Ascanio.
Los adolescentes cambiaformas tienen una definición interesante de “peligroso”. El virus Lyc-V, responsable de su existencia, regenera sus cuerpos a un ritmo acelerado, por lo que ser apuñalado, significa una siesta seguido de una gran cena, y una pierna quebrada es igual a dos semanas de reposo y luego correr una maratón sin problemas. Además de ser un cambiaformas, Ascanio es un joven adolescente y un bouda, o were hiena, que es una categoría propia cuando se trata de tomar riesgos. Por lo general cuando un bouda dice que algo es peligroso, significa que esto puede incinerarte instantáneamente y esparcir las cenizas al viento.
–Bien, –respondí. –Sujeta la cuerda.
–Realmente creo que sería mejor si yo fuera en tu lugar.
Ascanio me dio una deslumbrante sonrisa. Le dejé interactuar y lo fijé con mi dura mirada. Con cinco diez de altura , esbelto y aun sigue creciendo; Ascanio no solo era guapo; él era hermoso: líneas perfectas, mandíbula y pómulos esculpidos, cabello y ojos oscuros. Él tenía el tipo de cara que sólo puede ser descrita como angelical; sin embargo, una mirada a esos grandes ojos y usted se daría cuenta de que él nunca ha estado en el cielo, pero en algún lugar del infierno un par de ángeles caídos echaban de menos a uno de dieciséis años. Se dio cuenta del efecto que tenia temprano en su vida, y la exprimió por todo lo que valía la pena. En unos cinco años, cuando esa cara madurara, él sería devastador. Si viviera tanto tiempo. Lo que ahora mismo no parecía probable, porque yo estaba disgustada con él.
–sujeta la cuerda. –repetí, y dio el primer paso.
–No mires hacia abajo –recalcó Ascanio.
Miré hacia abajo. Estaba de pie sobre una viga de metal de cerca de dieciocho pulgadas de ancho. Debajo de mí, los restos del Hotel Georgian Terrance se combaban tristemente en la calle en ruinas. La magia no había sido amable con el alguna vez orgulloso edificio. Sus dieciocho pisos habían colapsado por etapas, creando un laberinto de pasillos, desniveles abruptos, muros y paredes que se desmoronan. El lio entero amenazaba con morder el polvo en cualquier momento, y yo me hallaba en la cima de ese montón de escombros. Si me resbalaba, caería cerca de cientos de pies hacia el pavimento. Mi imaginación visualizó mi cabeza rajándose como un huevo cuando se estrellaba en la acera. Simplemente lo que necesito. Como si el balanceo en la viga helada no fuera lo suficientemente duro.
–dije no mires hacia abajo, –repitió Ascanio servicialmente. –También, se precavida, el hielo es resbaladizo.
–Gracias, el Capitán Obvio .
Debajo de mí, el cementerio del Centro de la Ciudad de Atlanta se extendía en la distancia. Los grandes edificios se habían derrumbado hace décadas, algunos destrozados en la grava, otros casi completos desparramados en el suelo con el trabajo de sus viga expuestas, como los huesos exhibidos de podridas ballenas varadas. Montones de escombros cubrían las calles. Extrañas plantas naranjas crecían entre los escombros, cada delgado tallo solitario terminaba en una solitaria hoja triangular. En el verano, las aguas residuales y el rebalse de la lluvia desembocaban en la intemperie, pero el crudo invierno la congela, cubriendo el suelo con hielo negro.
La magia de Unicorn Lane se arremolinó a mi alrededor, peligrosa y retorcida. La magia inunda nuestro mundo en ondas, un minuto aquí, y desaparece al siguiente, pero en Unicorn Lane, lugar tan encantador como era, conserva su poder incluso cuando la tecnología estaba en su pico más fuerte. Era el lugar donde usted va cuando los problemas cotidianos son demasiados para soportarlos. Las cosas con ojos encendidos proliferan aquí entre los rascacielos caídos, y si usted se queda demasiado tiempo en estas ruinas, uno de ellos – se lo garantizó – lo curara de todo lo que le aquejaba.
Cualquier persona con medio cerebro evita a Unicorn Lane, especialmente después del anochecer. Pero cuando tu negocio se hunde, se ha de tomar cualquier trabajo que surja, especialmente si empieza con la redactora principal del diario la Constitución de Atlanta llorando en su silla de oficina porque su rara y cara mascota ha desaparecido. Desde que la magia mató la internet y paralizó la TV, la prensa ha vuelto a ser la principal fuente de noticias, y un endoso en el periódico más grande de la región vale su peso en oro. Además, ella lloró en mi oficina. Tomé el trabajo.
Siendo una Consorte, no tengo que trabajar para vivir. La Jauría se encarga de las necesidades, pero quiero que Cutting Edge tenga éxito y yo haría lo necesario para mantenerlo en pie. Incluso si se trata de mascotas perdidas.
Desafortunadamente, las peluda mascota en cuestión había huido directamente hacia Unicorn Lane, de modo que me llevó un par de horas encontrarla. Y dejé que mi asistente bouda de dieciséis años me acompañara, porque él podría rastrear a la bestia por su olor y yo no puedo hacerlo. Ascanio no es malo en una pelea, físicamente es poderoso y rápido, y tenía una media forma fuerte, una mezcla entre un humano y un animal que hizo a los cambiaformas asesinos increíblemente eficientes. Raphael, el alfa de Clan Bouda, había estado modelando a Ascanio convirtiéndolo en un  luchador decente durante los meses pasados. Desafortunadamente toda su capacitación no hizo nada por su sentido común.
Por fin había atrapado a la pequeña criatura en una esquina, escondida en una hendedura. Mientras caminaba hacia ella de puntillas tratando de no hacer ruidos amenazantes, Ascanio decidió ayudar gruñendo “para forzarla a salir”  lo que causó que yo casi caiga en un hueco en el piso y puso en pánico a la bestia que corrió directamente hacia la parte superior del precario edificio. Qué es cómo terminé con una cuerda alrededor de mi cintura, intentando maniobrar en una viga con la mitad de su grosor y a veinte pies sobre un despeñadero, mientras la mascota exótica y rara temblaba al final de la misma.
–por favor déjame hacer esto, –pidió Ascanio. –Quiero ayudar.
–has ayudado bastante, gracias–. Di otro paso a lo largo de la viga. Si yo caía, con su fuerza de cambiaformas él no tendría problemas de izarme a la seguridad. Si él caía, subirlo hasta la cima del edificio sería considerablemente más duro para mí. El peso muerto de un ser humano no es broma.
–Lo siento lo asusté.
–Cuando lo atrape, puedes disculparte.
La pequeña bestia tembló y fue de puntillas hacia el otro extremo de la viga. Estupendo.
Ascanio gruñó bajo su aliento.
–Te puedo oír gruñendo. Si te puedo oír gruñir, también te puede oír. Si lo aterroriza y haces que se lance a su muerte, estaré realmente disgustada contigo.
–No lo puedo evitar. Es una abominación.
La abominación me miró con sus grandes ojos verdes.
Tomé otro paso. –No es una abominación. Es un bunnycat.
El bunnycat se escabulló a toda prisa otra pulgada hacia el final de la viga. Se parecía a un criminalmente peludo gato domestico de tamaño promedio. Su dueña describió el color de su pelaje como lila, el cual a mí me pareció un pálido marrón grisáceo. Tenía una linda cara del gatito, enmarcada por dos largas orejas, como si alguien hubiera tomado las orejas normales del gato y las hubiera alargado, ampliándoles hasta el tamaño de un conejito. Sus ancas eran de un conejo, poderosas y musculosas, mientras sus piernas delanteras, mucho más cortas que las de un gato casero, parecían completamente felinas. Su cola peludita, como la de una ardilla se sacudía en alarma. Los primeros bunnycats fueron el resultado del fracaso de cierto tipo de experimento mágico en la escuela veterinaria de la Universidad de California. Se vendieron a criadores privados y ya que eran raros lindos, se convirtieron en la última moda en mascotas horriblemente caras.
El viento me golpeó. Luché contra un escalofrío. –¿Cuál es tu problema con eso?
–es incorrecto y antinatural –contestó Ascanio.
–¿Y convertirse en una hiena es natural?
–Un gato es un depredador. Un conejo es la presa. Es un roedor. Tomaron a un gato y lo mezclaron con un roedor. No huele correcto.
Avancé un par de pasos. Maldición, la viga era alta.
–Quiero decir, ¿cómo se alimentaría? –me preguntó Ascanio. –Si no caza, no puede sobrevivir solo y es algo que no debería existir. Si eso caza, probablemente atrapará ratones, la única cosa lo suficientemente pequeña además de las aves, lo cual quiere decir que se alimentaría de sus parientes. Es un roedor caníbal. Suena como a una mala película.
–Los roedores son caníbales. Pregúntale al Clan Rata, ellos te lo dirán. –La Manada está formada por siete clanes, separados por la especie del animal, y los miembros del Clan Rata eran algo pragmáticos acerca de los hábitos de sus contrapartes naturales.
–¿en fin, con qué los alimentan? –Ascanio preguntó.
–tocino y fresas.
Hubo un silencio indignado detrás de mí.
–¿tocino? –digirió finalmente.
–Yep–. Avancé otras seis pulgadas. Un movimiento fácil.
–¿Eso en estado salvaje es un jabalí, verdad? No puedo esperar a ver una manada de bunnycats derribar a un cerdo salvaje con esas diminutas piernas. ¿No se sorprendería el jabalí?
Todos son cómicos.
–Tal vez si yo oink lo suficientemente fuerte, brincará sobre la viga e intentará devorarme.
Una bocanada de viento frío se cerró de golpe contra mí, traspasando mis tres capas de ropa hasta mis huesos. Mis dientes castañetearon. –Ascanio. . .
–¿Sí, Consorte?
–Yo pienso que entiendes mal toda la naturaleza de lo que significa ser un empleado. Tenemos un trabajo que hacer; lo estamos haciendo. O lo estoy haciendo, y tú lo haces más difícil.
–No soy un empleado. Soy un interno.
–Intenta ser un interno silencioso.
Me agaché en la viga. El bunnycat temblaba a menos de un pie de distancia.
–Aquí. . .–. ¿Conejito? ¿Gatito? –Aquí, linda cosita criatura. . . No te asustes.
El bunnycat se apretó en una bola diminuta, pareciendo dulce e inocente. Había visto esa mirada en gatos salvajes antes. Esa mirada que significa que se coinvertirían en un tornado de garras afiladas tan pronto como usted estuviese a su alcance.
Lo recogí, preparándome para el sangriento ataque.
El bunnycat me miró con sus redondos ojos verdes y ronroneó.
Me levanté y di vuelta. –Lo tengo.
La viga se desplomó bajo mis pies y caímos en picada. Mi estomago trato de saltar por mi boca. La cuerda se sacudió con fuerza, quemando mis costillas, y yo colgué suspendida sobre una quede suspendida sobre el despeñadero, el bunnycat acurrucado en mis brazos. La viga se estrelló en el suelo con un fuerte ruido metálico, excavando el pavimento que se desmenuzaba.
La cuerda giró levemente. El bunnycat ronroneó, olvidadizo. A través de la ciudad arruinada, el sol rodaba hacia el horizonte, con el cielo anaranjado en su estela. Estaba vivo. ¿Y esto? Ahora solo tengo que quedarme así.
–Está bien, puedes izarme.
La cuerda no se movió.
–¿Ascanio?–. ¿Y ahora qué? ¿Vio una mariposa y se distrajo?
La cuerda comenzó a subir, tan rápido como si fuese rebobinada por un malacate. Me lanzó hacia arriba. ¿Qué…?
Despejé el borde y me encontré cara a cara con Curran.
Caramba.
Sostuvo en alto la cuerda con una mano, los músculos de su brazo sobresalían por debajo de su sudadera. Ninguna tensión mostraba su cara. Es bueno ser el cambiaformas más malo de la ciudad. Detrás de él Ascanio estaba de pie, fingiendo ser invisible.
Los ojos grises de Curran se rieron de mí. El Señor de las Bestias extendió la mano y tocó mi nariz con su dedo. –Buuu.
–Muy gracioso, –repliqué. –¿me puedes bajar?
–¿Qué estás haciendo en Unicorn Lane al anochecer?
–Atrapando a un bunnycat. ¿Qué haces en Unicorn Lane al anochecer?
–Buscándote. Me preocupé cuando no volviste a casa para cenar. Veo que te encontré justo a tiempo. Otra vez–. Él me bajo en el techo en ruinas.
–Lo tenía bajo control.
–Mm hm–. Se recostó sobre el bunnycat y me besó. Supo justo como recordé, y la sensación de su boca en la mía fue como regresar a casa de una noche fría y oscura, a una brillante y cálida casa.
Metí al bunnycat en el trasportador y salimos pitando del techo.



• • •



BRINQUÉ SOBRE una viga de metal cubierto con cieno rosado que humeaba a pesar de las temperaturas gélidas. El viento frío lamió mi espalda a través de mi chaqueta.
Delante de mí, Curran brincó encima de una roca grande de concreto. Para un hombre de gran tamaño, era notablemente agraciado. –Estacioné en el Catorceavo.
Mmm, coche. Caliente y bonito coche. Habíamos venido a pie, y ahora mismo la calefacción del coche sonaba celestial.
Curran se detuvo. Aterricé a su lado. –¿Qué está pasando?
–¿Recuerdas esto?
Miré por encima de Unicorn Lane. Enfrente de mí un viejo edificio de apartamentos se hundía en la calle, demasiado peso  para sus huesos de acero debilitados por la magia. A la derecha, la escarcha convirtió un montón de alambre torcido y escombros de concreto en un laberinto de celosía blanca. Se veía familiar. . . Ah.
–¿Qué es eso? –preguntó Ascanio.
Señalé el edificio de apartamentos medio desmigado, donde un boquete oscuro ofrecía una entrada a su interior. –Este es el lugar donde nos vimos por primera vez.
Yo había estado investigando la muerte de mi tutor y descubrí que la Manada estaba implicada. En ese entonces hacia todo lo posible por ocultarme, lo que me hizo una desconocida, de modo que Curran me invitó a una reunión cara a cara en ese edificio de apartamentos. Había querido ver si sería valiente en Unicorn Lane por la noche. Yo lo hice.
Ahora parecía que había sucedido hace mucho tiempo.
Curran me rodeó con el brazo. –Aquí, gatito, gatito, ¿gatito?
–Tuve que decir algo para hacerle salir de la oscuridad.
–¿Allí? –Ascanio preguntó. –¿Ustedes se reunieron en ese oscuro hueco?
–sí.
–¿Por qué quería alguien encontrarse en Unicorn Lane? Algo mal podría haber pasado. ¿Por qué no en un bonito restaurante? A las mujeres les gustan los restaurantes.
Me partí de risa. Curran mostró rápidamente una sonrisa y descendimos del hormigón en el callejón.
Curran había estacionado el Jeep de la Manada entre la esquina del callejón y la Calle Catorce. Tres gamberros, dos hombres y una mujer, estaban tratando de romper la cerradura. Ay. Gracias, Atlanta.
Los aspirantes a ladrones de coches nos vieron. El hombre con una chaqueta azul se dio la vuelta y apuntó un arma en nuestra dirección. Gran cañón, cerebro pequeño. Oye, aquí hay algunos chicos que caminan por Unicorn Lane por la noche. Están en plena forma y parecen que podrían patear mi trasero. Pienso que voy a intentar tomar su coche a punta de pistola. Gran brillantez. Yep, esto funcionará.
Sin disminuir el paso, Curran se movió ligeramente enfrente de mí. Yo no tuve ninguna duda que si el gamberro disparaba No tuve duda que si el gamberro disparaba Su Peludez lo bloquearía en vez de dejar que la bala me alcanzara. Él ya había realizado esta maniobra antes un par de veces. Todavía no estaba segura cómo me sentía acerca de eso. Yo realmente no lo quiero consiguiendo un tiro en mi cuenta.
–¡Entrégueme las llaves! –ordenó el de chaqueta azul, con voz chillona.
Los ojos de Curran se convirtieron en dorados. Su voz se convirtió en un áspero gruñido. –Si va a disparar, asegúrese de vaciar el cargador, porque una vez que usted haya terminado, empujaré esa arma en su culo.
Chaqueta azul parpadeó.
–¿Puedes hacer eso? –le pregunté.
–Enterémonos–. Curran clavó los ojos en el gamberro. –¿Y bien? Dispare, así podemos comenzar este experimento.
El de la chaqueta azul metió la pistola en su bolsillo y escapó. Sus amigos se desvanecieron tras él calle abajo.
Curran negó con la cabeza, sacó sus llaves, y abrió la compuerta. Colocamos la caja de madera con el bunnycat adentro, Curran se deslizó en el asiento del conductor y echó a andar el motor, y salimos atravesando la ciudad hacia el noreste, donde la Manada de cambiaformas hizo su guarida en La Fortaleza.
La calefacción comenzó a funcionar. Mis dientes dejaron de traquetear.
–Estoy tan hambriento, –habló Ascanio. –¿Qué hay de cenar en La Fortaleza?
–Nosotros vamos a La Fortaleza, –respondió Curran. –Tú vas a la casa de tu madre.
Ascanio se erizó. –¿Por qué?
–Porque no has estado allí en los últimos tres días y a ella le gustaría ver tu cara. Y porque a ella le gustaría discutir tu última boleta de calificaciones.
Maldita sea. Él y Julie, ambos Mi pupila de quince años había fallado algebra de forma espectacular. En primer lugar, trató de convencerme que el profesor perdió su tarea, los cuatro diferentes deberes. Luego despotricó un rato sobre cómo era difícil la escuela y que estábamos poniéndole demandas irrazonables, y entonces, para un gran final, nos informó que ella preferiría abandonar y ser una indigente. Curran y yo la aplaudimos por un minuto entero.
–¿En qué fallaste esta vez?
–No fallé nada. Pase todas mis clases.
–él tiene un cuarenta en álgebra –explicó Curran.
Algebra de nuevo.
Me giré en mi asiento así podría ver a Ascanio. –¿Cómo diantres obtuviste cuarenta?
–No sé.
–Él no entrega su tarea. Pasa la mitad de su tiempo con Raphael y el resto contigo en Cutting Edge.
–la escuela está sobrevalorada, –interrumpió Ascanio, –No me gusta y no tengo ningún interés en ella Sólo quiero trabajar para La Manada.
–Déjame explotar esa burbuja por ti, –dijo Curran. –La Manada requiere de personas instruidas. Si quieres trepar en la cadena alimenticia, necesitas saber lo que estás haciendo. La mayoría de los alfas cuentan con grados universitarios. De hecho, la mayoría de la gente que conoces tiene grados.
–¿Cómo quien?
–Raphael tiene un Máster en Administración de Empresas. Barabas tiene un Juris Doctor . Andrea se graduó en la Academia de la Orden. Doolittle terminó la Escuela de Medicina. Mahon tiene un doctorado en historia medieval.
Eso explicaba algunas cosas. Mahon dirigía el Clan Pesado y yo siempre pensé que su razonamiento era algo medieval. Oooh, se lo debo decir en alguna ocasión. A él le gustaría. Solo que no cuando estuviera en su forma de oso. Yo podía correr realmente bien para un humano, pero tuve el presentimiento que un Kodiak enfurecido sería más rápido.
–la tía B no tuvo un grado, –habló Ascanio.
–sí, ella lo tuvo –indicó Curran. –Ella fue Agnes Scott y se especializó en psicología.
Ascanio miró fijamente por la ventana.
–¿Cuál es el plan? –Curran preguntó. –Tienes dieciséis años; tienes que tener un plan. ¿O vas a dejar que tu madre pague tus cuentas por el resto de tu vida?
–No–. Escupió Ascanio.
–Entonces sugiero que vuelvas a pensar en el álgebra, –sentenció Curran.



• • •



Dejamos a Ascanio, entregamos al bunnycat, recibimos el pago, y Curran condujo hacia la Fortaleza. Me acurruqué en mi asiento. Todo estaba bien y había acabado bien. No morí; Había ganado mi dinero, estaba finalmente caliente, y ahora, luego de un largo día en el trabajo, conseguiría irme a casa y tomar una agradable ducha.
–Lo proteges demasiado –señaló Curran. –Como si esperaras que se rompiera. Es un chico resistente. Él puede cuidarse solo y yo sé que tú lo sabes, ¿entonces cual es el problema?
Esa era una pregunta con segundas intenciones. –Tuve un sueño anoche. Estaba atrapada en la torre del castillo. El techo estaba ardiendo. Había llamas a mi alrededor y quemaban mis pies–. En la vida auténtica, el castillo había sido consumido por llamas mágicas, pero nunca había llegado a esa torre particular. Era demasiado alto. –En el patio Hibla asesinaba a la Tia B.
Esa parte del sueño nacía de mis recuerdos, tan vívidos que duelen. Cuando nosotros habíamos ido al mar Negro para conseguir la panacea, encontramos a Hugh D'Ambray, comandante en jefe de mi padre e instructor de la Orden de los Perros de Hierro. Hibla era su segunda a bordo. Cuando el castillo comenzó a arder, terminé atrapada sobre la cima de la torre. Vi que nuestra gente intentaba huir del castillo, perseguidos por los Perros de Hierro, y la Tia B se había sacrificado. Ella sabía que los Perros de Hierro la matarían antes de que siguiesen adelante. Tuvieron un mago con ellos. Lo podía ver en mi mente, cadenas de plata surgiendo desde el mago e inmovilizando a la Tia B en el lugar, la lluvia de flechas que perforaron su cuerpo, y finalmente Hibla, caminando hacia ella, espada en mano.
–Estaba tratando de ayudarla, –continué. –En mi sueño. Estaba tratando de ayudarla, pero yo no tenía pies.
Curran me alcanzó. Sus dedos calientes se cerraron sobre mi mano. Él apretó mis dedos suavemente.
–Me acuerdo del modo en que gruñó la Tia B poco antes que Hibla le cercenara la cabeza. Puedo volver a escuchar ese gruñido en mi cabeza muchísimas veces. Estaba ciento y cincuenta pies por encima de ellos. No lo podría haber oído.
–¿Es que la primera vez que has tenido el sueño?
–No. Yo debería haber hecho. . . más.
–Te amo, –me dijo. –Pero incluso si no lo hice, todavía te diría lo mismo. No había nada que pudieras hacer. ¿Eso te ayuda?
–No.
–Lo siento.
–Gracias.
–¿Hablaste con alguien además de mí?
–No.
–deberías hablar con alguien. La Manada tiene a doce terapeutas en nuestra nómina.
Correcto. –Estoy bien, –le dije. –Sólo no quiero que ninguno de ellos muera.
–¿Ninguno de quienes?
–El Clan Bouda.
Él apretó mis dedos otra vez. –Cariño, no los puedes envolver en una burbuja. La rasgarían e irían por tu garganta. Ellos son nuestra gente. Ascanio tiene dos alfas y dos betas, y una madre, quien es, a propósito, una terapeuta autorizada de la Manada. Habla con Martina. Ayudará. El hablar siempre ayuda.
Pensaré sobre eso.
Él besó mis dedos. –Si Derek viniera a ti con esto, ¿qué le dirías?
–Le diría que hable con alguien y que la Manada tiene doce terapeutas autorizados en la nómina.
Yo sabía exactamente qué era lo que ayudaría. Necesito matar a Hibla. Después de huir del castillo, cuando habíamos abordado nuestro barco, medio muerta y apenas de pie, estaba demasiado cansada para ver algo. Pero Derek había observado el muelle y vio a Hibla llegar corriendo con su espada desnuda. Ella había sobrevivido y nos observó partir. Matarla no traería de vuelta a la Tia B, pero necesito hacerlo. Quise enviar un mensaje. Si usted mata a alguien que me importe, le encontré y le haré pagar  por eso. No importa hacia donde huya o qué tan bien se esconda, le castigaré de forma tan brutal que nadie más se atrevería a lastimar a alguien cercano otra vez. Hice que Jim busque a Hibla, pero hasta ahora no tuvimos suerte. Lo único que sabía era que ella había vuelto a Europa y nunca la vería otra vez.
–No tienes que hacer esto sola, –anunció. –Si decides ir y me necesitas, te acompañaré. Entraré contigo o esperaré en la puerta hasta que termines.
–Gracias, –expresé, y lo quise decir.
Nos quedamos silenciosos.
–Tengo que salir en la mañana, –añadió Curran.
Él dijo “yo” no “nosotros”. –¿Por qué?
–¿Recuerdas a Gene Monroe?
Asentí. La familia de Gene Monroe es dueña de la Mina de plata de Silver Mountain cerca a Nantahala Gorge. Es uno de las principales fuentes de plata en el sudeste. Gene afirma que las raíces de su familia se remonta hasta los Melungeons , Moros Españoles que se habían reacomodado siglos atrás en el área intentando librarse de la persecución de la Inquisión Española. Dado que algunos miembros de su familia se convertían en lobos ibéricos, su reclamo tiene algo de crédito. Gene es aislacionista  por naturaleza y difícil tratar. Él maneja a un grupo pequeño cambiaformas y aunque sus vecinos se habían unido a la Manada hace mucho tiempo, Gene se había resistido.
–¿nos da problemas?
–No exactamente. Aparentemente una vez al año los hombres de su paquete se reúnen y se marchan a las montañas en una cacería sangrienta. Sólo familiares y amigos cercanos.
–¿Has sido invitado?–. Adiviné.
–Yep.
–¿Saben que odias las cacerías?
–Podría haber omitido mencionarlo–. Curran giró hacia la derecha, evitando un bache del tamaño de una llanta lleno de una sustancia viscosa púrpura luminiscente de origen desconocido. –Quiere la panacea.
Realmente no había apreciado la extensión de la confabulación diplomática de Curran hasta que le observé trabajar con la panacea. La primera cosa que hizo al llegar a casa de ese viaje, fue aprobar una ley por la cual no se le negaría a ningún cambiaformas en riesgo de lupismo la panacea dentro del territorio de la Manada. Por consiguiente, las familias cambiaformas de todo el país comenzaron a reacomodarse en la frontera del territorio de la Manada, formando una barrera entre nosotros y el mundo exterior. Algunos esperan la admisión formal a la Manada. Algunos simplemente quisieron un viaje corto a través de la frontera si su niño comenzaba a tener síntomas de lupismo. Si el problema llegaba, lucharían por la Manada, porque somos su única esperanza. Entretanto Curran usó panacea tanto como un garrote y como una zanahoria, conspirando, sobornando, y negociando para estabilizar a la Manada y fortalecer nuestras defensas. Una guerra estaba pronta a ocurrir y nosotros estábamos haciendo todo lo que podíamos para prepararnos.
Pensar en la panacea y la guerra me hizo pensar en mi padre. Yo me detuve en ese pensamiento antes de que eso arruinara mi tarde. –Así que Gene quiere la panacea. ¿Qué quieres tú?
–Quiero que él sea mucho más selectivo sobre los compradores para su plata. Ha estado comerciando con el medio oeste.
–¿Roland?–. El nombre de mi padre rodó en mi lengua. Eso en cuanto a no pensar acerca del bastardo.
–Sus agentes.
La plata es veneno para los cambiaformas. Si mi padre comenzara a comprarlo en grandes cantidades, él venía a nuestro encuentro y no traería regalos. Él ve a los cambiaformas como una amenaza. A Mí, él me odia. Él había intentado matarme en el vientre, pero mi madre escapó y se sacrificó para que yo pudiera vivir. Mi padrastro me escondió y con el paso de los años me perfeccionó en un arma en contra de mi padre. Me criaron para un propósito: Asesinar a Roland. Desafortunadamente, mi padre es una leyenda viviente y matarlo sería difícil. Necesitaba a algunas divisiones blindadas y apoyo nuclear.
Curran hizo una mueca. –A Gene no va a gusta que yo mande en su negocio. Pero sé de hecho que dos de sus nietos fueron de lupos en el nacimiento, por lo tanto querrá negociar. De eso se trata la invitación.
Él tuvo que ir. Cualquier cosa que debilite a Roland es buena para nosotros. De todos modos me sentí incomoda. Después del viaje de ultramar, había estado agudamente consciente que nosotros habíamos estado viviendo de tiempo prestado. No sabíamos si Hugh d'Ambray Hugh estaba vivo o muerto. Personalmente, muerto funciona para mí, pero de una u otra manera mis días de ocultarme a plena vista habían terminado. Roland venía a investigar quién atacó a su comandante en jefe, más pronto que tarde. Todos los días sin él son un regalo.
–¿Cuánto tiempo te irás?
–Un día para llegar hasta allí, dos días para la cacería, y un día para retornar. Estaré de regreso para viernes.
Hice algunos cálculos rápidos. Además de la Manada, Atlanta alojó a varias facciones sobrenaturales, de la cual la Nación era la más peligrosa para nosotros. La Nación trabaja bajo las órdenes de Roland, por lo que yo había estado haciendo todo lo posible por evitarlos. En el pasado, la Manada y la Nación casi ahogaron Atlanta en una guerra sobrenatural por un malentendido. Ahora nos encontramos cada mes en un restaurante local para resolver nuestros conflictos antes de que se mueva en una espiral fuera de control, una reunión imaginativamente titulada “el Cónclave” porque simplemente llamarla “reunión mensual” no le daba a todos la sensación de ser especial.
–Sales mañana y retornas el viernes significa que te perderás el Cónclave este miércoles–. Y eso significaba que yo como Consorte del Señor de las Bestias, tendría que liderar el lado de la Manada en el debate. Más bien me apuñalaría a mí misma con un tenedor oxidado.
Él me miró. –¿Realmente? ¿El Cónclave es esta semana? Es una locura como se me pasó.
Rodé mis ojos.
Curran me sonrió. A él le gusta permanecer sentado a lo largo de las reuniones del Conclave tanto como a mí.
–Ha estado tranquilo, –añadió.
Él tuvo razón. Hoy era tres de diciembre. Es el tiempo en que los clanes por separado realizan sus reuniones de fin de año. La temporada de caza estaba todavía en plena actividad y la mayoría de los jóvenes cambiaformas, excitables estaban fuera de la ciudad persiguiendo ciervos y cerdos salvajes y divirtiéndose en vez de buscar peleas con los aprendices de la Nación.
–Jim dice que más de un tercio de nuestra gente esta fuera, –dije. –Esto lo vuelve paranoico.
Curran me miró. –¿Lo vuelve?
–Más de lo usual.
Jim fue siempre paranoico, pero en nuestro viaje para conseguir la panacea, Hugh d'Ambray le deslizó que tenía un topo en el Concejo de la Manada. Desde aquel momento el nivel de paranoia de Jim se había disparado hacia la estratósfera. Él barrió toda la Fortaleza buscando micrófonos ocultos. Su gente olió cada pulgada del cuarto del Concejo. Entrevistó a todos repetidas veces, hasta que los Alfas amenazaron con usar la violencia para detenerlo, y cuándo él no pudo entrevistarlos más, intentó seguirlos. Casi tuvimos un disturbio. Cada clan por separado contaban con un sitio de reunión, y a Jim le habría gustado ponerlos al revés, pero nadie lo dejaría entrar. Estábamos casi en Navidad y nosotros todavía no teníamos idea de quien le suministraba información a Hugh d'Ambray. Jim se lo tomó de forma personal y lo volvía loco.
–Cuando todo el mundo se va de caza, Jim se queja de la nuestra fuerza reducida, –explicó Curran.
–Cuando todo el mundo vuelva para la cena de Navidad, se quejará que hay demasiada gente y que tiene que contratar mano de obra adicional para seguirles la pista.
–Es verdad.
Curran se encogió de hombros. –Los días festivos vienen. Nadie quiere pelear antes de la Navidad. La Nación se quejará y gemirá y nos harán algunas cosas sin importancia, entonces nos quejaremos y gemiremos y les hacemos algunas nimiedades, luego todos comerán, beberán, y se irán a casa. Solamente no patees a ninguno de los Maestros de los Muertos en la cara y nosotros estaremos bien.
–No se preocupe, Su Peludez. Puedo mantener el fuerte hasta viernes.
Él hizo una pausa. Una nota seria se coló en su voz. –Sólo mantente a salvo.
–¿Qué me podría ocurrir? Contigo ausente, Jim comenzara a trabajar a toda marcha, lo que significa que estaré rodeada de asesinos de gatillo fácil propensos a disparar impulsivamente y protegida como Hope Diamond. Tú eres el que se va para entrar en el bosque con gente que apenas conocemos. ¿Llevas a alguien contigo?
–Mahon, Raphael, y Colin Mather –respondió Curran.
Los Alfas del Clan Pesado, el Clan Bouda y el Clan Chacal. Excelente.
–Estaré de regreso antes de que lo sepas.
Con ese respaldo, él podría acabar con un pequeño ejército. –Saluda a Gene de mi parte. Y por favor hazle saber que si no regresas sano y salvo, no tengo problemas en movilizar a nuestra horda de cambiaformas e invadir Carolina del Norte–. Y si Gene hace algo para lastimarte, él viviría solo lo suficientemente para lamentarlo profundamente.
El Señor de las Bestias me dio una gran sonrisa. –Dudo que quiera hacer eso.
Condujimos en silencio. Me gusta sentarme a su lado. La noche fuera del coche era vasta y fría, y él se sentaba caliente junto a mí. Si algo desagradable cruza nuestro camino, él saldría del coche y lo destrozaría. No es que no lo pudiera hacer yo misma, pero saber que él estaba allí conmigo hizo toda la diferencia en el mundo. Hace tres años, en una noche como ésta, yo habría estado conduciendo mi viejo coche a casa a solas, rogando que esto no muriera una muerte noble en algún ventisquero. Cuando llegara a casa, estaría a oscuras. Mi calefacción apagada para ahorrar algo de dinero, mi cama fría, y si quisiera contarle a alguien mi día, tendría que hablarle a mi espada y fingir que escuchaba. Asesina es un arma excelente, pero nunca se reía de mis chistes.
–Todavía no me has dicho lo que quieres para navidad.
–Tiempo, –respondí. –Para ti y para mí–. Estaba tan cansada de vivir en el tazón cristal de la Fortaleza.
–¿Revisas la guantera?
Lo abrí y saque una hoja de papel. Cordialmente invitado. . . Gracias por su reservación. . . –¿Es esto. . .?
–Hospedaje Black Bear.
Dos semanas antes habíamos tenido que ir a Jackson County, Carolina del Norte, para eliminar a un gnomo suelto en el campus. Los Apalaches tenían una gran población de cambiaformas y muchos de sus jóvenes fueron a la Universidad de Carolina del Norte. Nos alojamos en la Hospedería Black Bear, un hotel de madera recientemente construido, con buena mesa y acogedoras habitaciones con enormes chimeneas. Habíamos pasado dos días gloriosos allí, cazando al gnomo, bebiendo vino por la noche, y haciendo el amor en una gigantesca cama suave. Quise quedarme tanto que casi dolió.
Consiguió esta reservación para mí. Un cálido sentimiento de felicidad se propagó a través de mi pecho.
–¿Cuánto tiempo? –le consulté.
–Dos semanas. Podríamos salir tan pronto como regrese y quedarnos hasta Navidad. Tendríamos que regresar para los feriados o la Manada gritará y aullará, pero por las Líneas Ley es sólo un paseo en coche de dos días.
Dos semanas. Mierda Santa. –¿Y la audiencia de petición?
–lo manejaré, –dijo. –¿Recuerdas esa sesión de emergencia que devoré el jueves pasado? Aclaré todo.
–¿La demanda de Gardner?
–Manejé eso, también–. Curran se inclinó y me miró. Sus ojos grises resplandecieron con diminutas chispas doradas. Lentamente arqueó sus cejas rubias y las movió arriba abajo.
–¿Es esa tu mirada ardiente?
–Sí. Estoy tratando de comunicar la promesa de noches de éxtasis.
Me reí. –¿Has leído el libro de piratas que Andrea me dejó?
–Lo pude haber hojeado. ¿Así pues? ¿Me harás el honor de acompañarme a la Hospedería Black Bear, podremos permanecer en la cama todo el día, beber y comer, y no tenemos que pensar en nada que se relacione con Atlanta en todo ese tiempo?
–¿Conseguiré las noches de éxtasis?
–Y los días. Éxtasis todo el tiempo.
Dos semanas, únicamente Curran y yo. Parecía divino. Habría matado por ser capaz de ir y lo quise decir literalmente.
–De acuerdo, Su Majestad.
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Selene el Jue Ago 21, 2014 7:51 am

gracias pero MAS CAPITULOS
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Vie Ago 22, 2014 5:26 am

Capítulo 2

Traducción realizada por Analo.

Me quedé de pie en una pequeña habitación de hormigón y vi la sangre de no-muerto tendida en un charco plácido a mis pies.
La magia me llamaba,  entusiasta y alentadora, susurrando una suave canción seductora.
A veces el Universo sonríe. Sobre todo si ella me daba una patada en la cara, pisoteaba mis costillas una vez me caí, y se reía de mi dolor, pero de vez en cuando sonreía. Era miércoles. Yo había pasado por toda la pila de informes de actividad para el Cónclave que detallaba todos los incidentes y conflictos entre nosotros y La Nación que podría posiblemente causar problemas.

No asesinatos, no asaltos, no acalorados intercambios de palabras. Nadie le había robado la propiedad a nadie. Nadie se había emborrachado y golpeado al novio de nadie. Aleluya.
Mi trabajo hecho, me encerré aquí, en una pequeña habitación rectangular de concreto sellado manchada. Lo que solía ser una sala de almacenamiento para equipos de gimnasio de Curran, pero él me la dejó para mí.
Nada interrumpía el hormigón de color marrón claro excepto por el desagüe en el suelo. La mayoría de los días no necesitaba el desagüe.


Mi magia salía fuera de mí, como el vapor de una olla hirviendo empujando fuera en el frío. Si hubiera brillado, me vería como si estuviese en llamas. La mayoría del tiempo mantenía la magia escondida dentro de mí. El dejarla encendida era extremadamente imprudente para alguien de mi linaje.
Señalé la sangre con mi magia. Un leve temblor agitaba el charco de sangre en el suelo, como si algo se moviera bajo la superficie.
Voron, mi padre adoptivo, siempre me enseñó que la supresión del poder de mi sangre era la mejor estrategia. Silenciarlo. Mantenerlo oculto. No practicar magia que podría delatarte. Eso ya no era una opción. Necesitaba esta magia. Tenía que ser buena en ella. Nadie me podía enseñar, así que me enseñaría a mí misma. Practicado, practicado y practicado.
Parte de la sangre provenía de Jim. Él me la compró en el mercado negro. Parte de la sangre no-muerta vino de Rowena, un Maestro de la Muerte que debía un favor a las brujas locales Las brujas sabían quién era yo y me apoyaron. Ellas vieron la escritura en la pared: cuando llegara Roland, yo seria lo único que se interpondría entre ellos y mi padre, por lo que le pidieron a Rowena la sangre de vampiro. Ella no tenía ni idea de para qué era. Yo había practicado todos los días la subida de la magia.
Mi progreso era lento, tan lento, apreté los dientes cuando pensé en ello. Estaba empezando a odiar esta habitación. Me recordaba a una tumba. Tal vez debería añadir un poco de graffiti para decorarlo. Por un buen tiempo llamada la Consorte. El Señor de las Bestias come su comida y se convierte en un león en su sueño. Mahon tiene hemorroides. Los Boudas lo hacen mejor. Advertencia: jaguar paranoico al acecho

. . .

Un golpe tranquilo resonó en la habitación. Salté un poco.
-¿Sí?-
-Soy yo,- dijo Barabas.
Abrí la puerta. -Adelante.-
Él se paseó, moviéndose con elegancia casual. No importa lo que llevara, Barabas siempre se las arreglaba  para proyectar un aire cortés, civilizado que venía con un borde afilado. Alto, delgado y pálido, tenía un brillante cabello de color rojo fuego que sobresalía de su cabeza como un bosque de púas agresivas. Si alguna vez se helara su pelo azul, se vería como un quemador de gas.
Si alguien me miraba por el camino equivocado, él se arrancaría su envoltura civilizada y se convertiría en un tornado maníaco de garras afiladas y colmillos como daga. Uno se metía con un Were-bouda por su cuenta y riesgo.

-Si es malo, no quiero oírlo.-
Barabás era uno de los abogados de la manada, y él hizo todo lo posible para que pudiera navegar por el traicionero fango de la política cambiaformas y sus leyes.
-No es malo.- Barabas se sentó en el suelo, lanzando una larga pierna magra sobre la otro e hizo una mueca.
-Bueno, me retracto. Puede ser que lo sea.-
-¿Te parece si termino esto? Yo ya he derramado la sangre en el suelo.-

-No, no. ¿Por qué dejar que toda esa buena sangre de no-muerto se pierda?-
Me pinché el antebrazo con una aguja y dejé una sola gota de sangre caer en el charco. La Magia tiró a través de la sangre no-muertos como un rayo. La sangre se deslizó hacia arriba en un arco carmesí elegante.
-Whoa,- Barabas murmuró.
La sangre me había tocado los dedos y se enrolla alrededor de ellos, deslizándose sobre mi piel, elástica y flexible. Un guante de sangre envainó la mano. No fue bonito, pero era funcional. Saqué un cuchillo del cinturón y corté en rodajas a través del guante.
Barabas hizo un ruido de succión simpático.
No había sangre. Sentí la presión de la cuchilla pero no penetró. Cerré mis dedos, tratando de hacer un puño. Lo conseguí dos terceras partes del camino. Hace aproximadamente un año, mi tía Erra había llegado a Atlanta con la intención de destruirla. Yo la maté. Era la cosa más difícil que había hecho en mi vida. Llevaba la armadura de sangre cuando murió. Se ajustaba a ella como spandex. Se movía y retorcía en ella, y ella no tenía ningún problema balanceando un hacha lo suficientemente rápido como para contrarrestar. Probé el guante de nuevo. La sangre se negó a doblarse. Yo estaba claramente haciendo algo mal. Esto no funcionaría. Si no podía sostener una espada, bien podría firmar mi propia sentencia de muerte.

Me concentré en el adelgazar la sangre, convirtiéndola en segmentos que se sentaban en la parte superior uno junto a otro como las placas de armadura de un armadillo.
-Entonces ¿que hay de nuevo?-
-Dos cosas. En primer lugar, Christopher quiere hablar contigo.-
Hablar con Christopher era como jugar a la ruleta rusa: a veces tenía la brillantez del modo tan brillante que dolía y a veces tienes sólo tenía completas tontería. Le habíamos rescatado de Hugh d'Ambray.
Debía haber sido excepcionalmente inteligente en algún momento y sin duda tenía conocimientos de magia avanzada, pero de cualquier manera o  Hugh o mi padre le habían roto la cabeza. La cabeza de Christopher en realidad frecuentemente
resbalaba, y de vez en cuando tuvimos que dejar todo y salir corriendo en los parapetos para convencerlo de que no, que no podía volar. Por lo general le podíamos convencer, pero si él se había ido muy lejos Barabas tenía que hacerle parar.

-Ha estado agitado en los últimos dos días,- dijo Barabas. -No tengo ni idea de si él es incluso coherente.-
-¿Dónde está ahora?-
-Escondido en la biblioteca.-
No es una buena señal. La biblioteca era el refugio de Christopher. Los libros eran preciosos para él. Los trataba como un tesoro y se escondía entre ellos cuando el mundo se convertía en demasiado para él. Algo debe haberse metido realmente bajo su piel.
-¿Te dijo de qué se trataba?-
-Sólo que era importante. No tienes que hablar con él,- dijo Barabas.

-Está bien. Voy a hablar con él después del Cónclave.- Probé el guante. Era como tener una lata envuelta alrededor de mis dedos. Ugh. ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Qué?
-¿Qué era lo segundo?-
-Jim ha montado la Guardia Pretoriana y está a la espera de tu inspección.-
Oh, felicidad. Jim debe haber reunido a un equipo de asesinos cambiaformas listo para protegerme en el Cónclave.
-Si no recuerdo mal, la Guardia Pretoriana mataba a los emperadores romanos con la misma frecuencia que los protegía. ¿Debo preocuparme?-
-¿Planeas prender fuego a la torre mientras tocas emocionantes melodías de violín?-
-No.-
Barabas Me lanzó una rápida sonrisa, mostrando los dientes afilados. -Entonces probablemente no.-
-¿Algo más?-
Barabas me miró con atención. –El Clan Nimble está indagando si la fecha de la boda se ha fijado.-

-¿Otra vez?-
-Sí. Quieren preparar y elegir el presente adecuado. Realmente estás destrozando  
su juego al negarte a establecer la fecha.-
Nunca me imaginé a mí misma casándose. Nunca elegí mi futuro vestido o mire una revista de novias. Ese no era mi futuro. Mi futuro era sobrevivir hasta que estuviera lo suficientemente fuerte como para matar a mi padre.
Pero entonces Curran tiró una llave en los planes y me preguntó, y yo le dije que sí, porque lo amaba y yo quería casarme con él. Mi futuro había dado un giro de ciento ochenta grados. Ahora tenía que pensar acerca de los detalles. Yo quería una pequeña ceremonia con la menor ceremonia en ella como fuera posible. Tranquila, privada, tal vez un par de amigos.
Tan pronto como se anunció el compromiso, Las Manadas convergieron y se disparó la idea de una tranquila ceremonia fuera del agua y luego siguió disparando en él hasta que dejó de convulsionarse y murió. Querían todo el paquete allí. Querían regalos y rituales y una fiesta gigante. Querían una Boda, con un B mayúscula. El Clan Heavy y el Clan Rata, ambos tenían panaderías en propiedad, y los panaderos casi
llegaron a las manos por decidir quién estaría haciendo la tarta. ¿Debería ser una boda de invierno o una boda de primavera?
¿Quién iba a hacer mi vestido y a que debería parecerse? ¿Era apropiado que me ponga de color blanco o debería ser de color gris, el color oficial de la manada? Argh.

Cada momento que Curran y yo pasamos juntos era nuestro. Sólo nuestro. Y, así que manteníamos fuera la boda. Nosotros nunca conspirábamos sobre ello. Los dos estábamos demasiado ocupados para casarnos y cuando teníamos un par de horas libres, las gastábamos en nosotros o para estar con Julie.
-Estoy harta de mi boda.- le dije. -El otro día Andrea intentó explicarme que aparentemente se supone que debo tener algo nuevo, algo viejo, algo azul y algo robado.-
-Prestado, Kate,- Barabas murmuró.
-¿Quién demonios siquiera inventa esas reglas?-
-Es una tradición,- dijo.
-Incluso Julie me habló de eso el otro día.-
-¿Qué dijo?- Preguntó Barabas.
-Ella piensa que debería vestir de negro.-
Barabas suspiró. -Los clanes tendrán un ataque al corazón colectivo.-
El guante aún se negaba a doblarse. A la mierda. Tiré mi magia fuera. La armadura de la sangre se volvió oscura marrón y se desmenuzo en polvo. -Ya he terminado con ellos acosándome al respecto. Prefiero que me disparen.-
-Entiendo. Sin embargo, si no los quieres en tu espalda, tengo que darles algo.-
Gruñí en su dirección. Tristemente, gruñir funcionaba mucho mejor si eras un hombre león.
-¿Podrías reducirlo a la temporada?,- preguntó Barabas.
-Primavera,- le dije. Por qué no. Siempre podemos posponerlo más tarde.
Barabas suspiró. -Voy a dejar que ellos sepan.-
• • •
Contrariamente a la opinión popular, la mayoría de los cambiaformas no son endurecidos asesinos ávidos de sangre. Ellos son personas-profesores normales, albañiles, especialistas en recursos humanos-que acaba de pasar a la práctica
estricta disciplina mental y giran a peludo de vez en cuando. Algunos de ellos aprendieron suficiente control para mantener una forma guerrera, una fusión de humanos y animales terriblemente eficaz en matar. De ellos, incluso
menos se convirtieron en soldados a tiempo completo de la Manada. Los mejores de los mejores entre los soldados se convirtieron en Renders.
Los Renders eran armas de destrucción masiva y les encantaba su trabajo.
Tener más de cinco operarios de combate de grado en una habitación era raro. A menos que estuviéramos a punto de comenzar una batalla o de formar a un ejército, que hasta ahora había sucedido sólo una vez, uno o dos soldados eran suficientes. Yo estaba  mirando a doce de ellos. Diez agentes de combate, dos Renders, además Barabas y Jim. Seis pies dos pulgadas de altura, ciento noventa libras de músculo duro como el acero, Jim vestido de negro acentuaba ese tipo de mirada que hacía que la gente corriera a esconderse. Su piel era oscura, su cabello negro corto, y él se veía como si estuviera construido para atravesar paredes sólidas. Sabías que si él te daba  un puñetazo, algo en tu interior se rompería. Ser un werejaguar encima de todo era sólo un bono.
-¿Qué, no-Rambo?-
Jim frunció el ceño. Por lo general, cuando él fruncía el ceño ante la gente, hacían un pequeño ruido chirriante y trataban de parecer pequeños y no amenazantes. Afortunadamente, logré reunir el suficiente valor y no me desmayé.
-Si tú sigues haciendo eso, tu cara se quedará bloqueada de esa manera.-
-¿Te vas a tomar esto en serio?- Gruñó.
• • •

-Está bien.- Examiné la tripulación de asesinos despiadados. -Déjame adivinar: una unidad de elite de comandos de algunos imperios malvados han invadido el Restaurante  Bernard y lo han fortificado. ¿Ahora está tratando de separarse de Atlanta  y la ciudad nos pidió que lo conquistáramos de nuevo?-
Nadie se rió. Debo estar oxidada.
Jim frunció el ceño con más fuerza. Guau. No pensé que eso fuera posible.
Mostré lo que sabía.
-¿No crees que esto es una exageración?,- Le pregunté.
-No.-
Haciendo una pregunta estúpida. . . -Jim, hay aquí suficiente mano de obra para destruir un país pequeño.-
Él esperó.
-¿No crees que eso indique que tenemos miedo de ellos?-
-Va a comunicar que si ellos llegan a pensar acerca de cómo iniciar una mierda, vamos a rasgarlos en pequeños pedazos.-
Miré al render de pelo rojo de frente. Su nombre era Myles Kingsbury y fue construido para  romper huesos: hombros anchos, el pecho duro, esbelta cintura, y una mirada tranquila en sus ojos. Myles tenía mi edad
y las pocas veces que habíamos hablado, me pareció competente y sensible.
-Sr. Kingsbury, ¿qué te parece? -
El render abrió la boca y dijo con una voz profunda, -Creo que comunica que no dudaremos  en tomar la iniciativa de ser decididamente agresivos.-
Cerré los ojos por un segundo y exhalé. -Jim, si yo fuera Curran, ¿lo rodearías de tantos guardaespaldas? -
-No.-
Bueno, al menos yo todavía podía contar con la respuesta no-mierda de él. -Así que  ¿estás de acuerdo que al ser fuertemente custodiado está haciéndome parecer débil?-
-Sí. Sin embargo, hace que el paquete parezca fuerte. No estoy inclinado a jugar con su seguridad.
-Y- él levantó la mano-  Me gustaría tener a Curran con una guardia así, si ese bastardo testarudo no me hiciera caso omiso.-
Miré a Barrabás. -¿Tengo el poder para anularlo?-
-Sí,- dijo Barabas.
Jim dio a Barabas su dura mirada.
Barabas se encogió de hombros. -¿Quieres que mienta?-
Jim se volvió hacia mí. -Si pudiera tener un momento de su tiempo, ¿Consorte?-
Oh, es "consorte" ahora, eh. -Claro, Jefe de Seguridad. Yo estaría encantada.-
Normalmente caminar unos pocos metros era suficiente para salir del alcance del oído, pero todos en la Torre del Homenaje disfrutaban los beneficios impresionantes de una audiencia mayor. Jim y yo nos marcharon cincuenta metros por el pasillo.
-Estamos a menos de la mitad de nuestra fuerza normal,- dijo Jim. -Curran está lejos de la Torre del Homenaje. Ya sea cierto o no, usted  se ve como una amenaza mucho menor que él. Si yo estuviera planeando algo, me gustaría golpear ahora y golpear donde más doliera.-
Mantuve mi voz baja. -Esta cosa de espías-en-el-Concilio está consiguiendo realmente meterse  debajo de tu piel.-
Aspiró lentamente y me miró. -¿Estás tratando de decir que he perdido mi punto de vista?-

-Tal vez un poco.-
Se inclinó más cerca de mí. Su voz tembló un poco, no con miedo, sino con control concentrado, ira. -Tres meses. Dieciséis de mis mejores hombres. Más de mil horas de vigilancias, no tengo nada que mostrar a cambio. Nada. Tenemos un topo y no tengo ni idea de quién es.-
Curran era mucho mejor en esta mierda de lo que yo era. -¿Te acuerdas de hidra?-
Jim hizo una mueca.
Ocurrió hace años, en mi primer año en el Gremio. Habíamos tenido un infierno de invierno, y mientras yo estaba tratando de encontrar la manera de mantener el calor en mi antigua casa, un aquelarre de brujas aficionadas cerca de Franklin estaban
tirando cosas extrañas en una olla gigante. Yo no sabía qué diablos habían estado esperando para cocinar, pero lo que salió de la olla se conocía como el Franklin Hydra. No era un dragón clásico con muchos cabezas. Fue algo con tentáculos, con picos y la boca con dientes de tiburón en lugares en los que las bocas no los deben tener. Se comió las brujas y se metió en las profundidades heladas del Lago de Emory. Bajo el hielo, convirtió el lago en lodo y se comió todo lo que estuvo cerca. El pueblo pidió ayuda y asignó algunos  fondos. Dos semanas después de veinte mercenarios y una unidad de la Guardia Nacional se retiraron hacia el hielo. Se rompió bajo
nosotros. Cuatro personas sobrevivieron.
No debería haber sido uno de esos cuatro. Me caí en el hielo en el lodo hasta el pecho y me mantuve hundida mientras tentáculos con pinchos se deslizaron a mi alrededor. Yo sabía que estaba hecho, y algún mercenario, se deslizo sobre el hielo hacia mí y echó un cinturón en mi dirección. Cayó fuera de mi alcance. Si yo golpeaba, los tentáculos se apretarían y me tirarían hacia abajo. Así que me acerqué hacia adelante, un doloroso centímetro cada pocos segundos.
-¿Recuerdas lo que me dijiste?,- Le pregunté.
Él se encogió de hombros.
-Tú dijiste: 'No te tenses. No hagas movimientos bruscos. Tómalo bien y despacio'.-
Me miró sin ninguna expresión. Centro de la diana. Un punto para mí.
-Bernard es un territorio neutral donde no se permiten las armas, incluyendo los vampiros.- Y mi espada, sobre eso yo no era feliz. -Las personas van a venir a esta reunión sin armas. Nuestra gente va siempre armada, ya que pueden transformarse en cualquier momento. Si llevamos a muchos de ellos entrenados en combate, los cambiaformas podían ser percibidos como una amenaza. Con las alfas de los otros clanes, vamos a superar en número a las personas dos a uno.-
Asentí con la cabeza en el pelotón de armas biológicas dispuestas para mi inspección. -Este es un movimiento inesperado. Estás llevando al límite las cosas. La Nación sentirán presión para tomar represalias. Esto hará que las relaciones diplomáticas sean mucho más difíciles.-
Jim masticó terminado. -Lo suficientemente cierto. Sin embargo. . . -
Estaba empezando a odiar realmente esa palabra.

-Tengo indicios que indica que las personas compraron uno de los edificios junto a Bernard para  establecer un centro de mando en el interior. Esta noche se llevará a cabo varios oficiales y al menos seis vampiros. ¿Sabes lo que seis vampiros pueden hacer?-
Seis vampiros podían despoblar Atlanta en una semana. Seis vampiros pilotados por los navegantes lo harían en tres días. Un vampiro telepáticamente guiado por el navegante era un instrumento de precisión con la potencia de destrucción de una pequeña bomba nuclear.
-Es una medida de precaución,- le dije. -Ghastek no está a punto de poner en peligro su ascenso a la cima.-
Los navegantes más hábiles eran conocidos como Maestros de los Muertos. Había siete de ellos en Atlanta, y dos de ellos, Ghastek y Mulradin Grant, que actualmente estaban tramando y conspirando, tratando para obtener el control. Mi dinero estaba en Ghastek. Habíamos cooperado antes por necesidad.
Era inteligente, calculador y despiadado, pero también era razonable. Era su turno para asistir al Cónclave.
-Tal vez una guerra con La Manada es exactamente lo que quiere,- dijo Jim. -No quiero correr riesgos. Espera.-
Miró al otro extremo del pasillo.
Un hombre con el pelo blanco puro dobló la esquina y corrió hacia nosotros. Delgado como un palo, se movía casi corriendo, con una pila de libros contra su pecho. Los vaqueros se hundieron en él, y su cuello de tortuga, lo que quedaría ajustado a la mayoría de la gente, en su caso quedaba con un montón de tela de sobra. Christopher en ocasiones se olvidaba de comer. Más pronto que tarde Barabas lo atrapó y le hizo consumir tres comidas al día, pero Christopher no estaba aprovechando cualquier carne en sus huesos.
Jim se volvió y lo vio acercarse. No había amor perdido allí. Jim veía a Christopher como una caja de rompecabezas.
Podrías abrirla para revelar un tesoro o una bomba, y a Jim no le gustaba no saber lo que era.
-¿Recuerden todos esos trabajos de guardaespaldas que solíamos correr?- preguntó Jim.
-Los Recuerdo. ¿Estás tratando de decirme que estoy siendo un grano difícil de guardar?-
-Algo por el estilo.-

Christopher llegó hasta nosotros. Sus ojos azules se abrieron como platos. Algunos días eran como un claro cielo de verano, ni un pensamiento a la vista, pero ahora mismo se centraba con una concentración que rayaba en la obsesión. Una idea había agarrado y le impulsada por un precipicio. Probablemente ni siquiera
sabía que llevaba los libros.
-¡Ama!-
Yo había renunciado a decirle que me llamara Kate. Él siempre lo ignoró. -¿Sí?-
-¡No se puede ir!-
Las cejas de Jim se unieron.
-¿Ir donde, Christopher?,- Le pregunté.
-A ese lugar.- Las palabras salieron a borbotones de él. -He estado tratando de estar en mi sano juicio.-
-Ajá.- En caso de duda, quédate en las palabras sencillas.
-Yo sé lo que solía ser, pero no puedo ser eso. Lo intento. Lo intento tan duro. Pero mi mente está  enredada y los hilos, están demasiado enredados. Hay piezas de mí flotantes. Estoy destrozado. Él me rompió.-

-¿Quién te rompió?- Le preguntó a Jim.
Christopher miró. Su voz era un susurro. -El Constructor.-
Mi padre. El Constructor de Torres. La ira se disparó dentro de mí. Me hubiera gustado llegar a través del tiempo y espacio y golpear a Roland en la cara.
Christopher se volvió hacia mí. -Si yo hubiera sabido lo que era estar destrozado, habría preferido morir.-
Oy. -No digas eso,- le dije.
-Es la verdad.-
-Christopher, me importas. Roto o no. Eres mi amigo.-
Christopher abrió los brazos. Los libros cayeron al suelo. Se aferró a mí, largos dedos agarrando mis hombros. -No te vayas. No vayas a ese lugar horrible, o se romperá usted y entonces usted estará sola. Va a ser como yo. No te vayas, Ama.-
Jim se movió, pero yo negué con la cabeza.
-¿Qué lugar terrible?,- Le pregunté, manteniendo mi voz tranquilizadora.
Él negó con la cabeza y me susurró: -No te vayas. . . No me dejes.-
-No lo haré,- le prometí. -No voy a ir, pero tienes que decirme el nombre del lugar.-
-Usted no entiende.- Christopher me miró y en sus ojos azules vi puro pánico. No entiendes. Te seguiré hasta los confines de la tierra, pero no allí. No puedo ir allí de nuevo.-
Yo no iría allí tampoco, si supiera donde "no" era. -Está bien. Sólo dime. . . -
Él negó con la cabeza. -No. No. No.-
-Está bien.-
Él extendió la mano, tocó el mechón de pelo que había caído de mi trenza, y tiró de ella, arrancando algunos pelos.
Ow.
Jim se abalanzó sobre Christopher, tirándolo hacia atrás. El hombre delgado se cayó al suelo. Empujé a Jim con mi hombro. -¡No!-
Christopher se puso de pie, con los ojos desorbitados, algunos mechones de pelo en la mano. -¡No confíes en el lobo!-

Se dio la vuelta y huyó por el pasillo.
-¿Qué demonios?- Jim gruñó. –Lo voy a tener sedado.-
-Él sabe algo,- le dije. -Yo no sé si él tenía una visión o alguien le dijo
algo, pero él se asustó y no puede explicarlo. Vamos a ver lo que hace con el pelo. Yo podría ser capaz de comprenderlo a partir de ahí.-
El cabello, al igual que los fluidos del cuerpo, conserva la magia de su propietario una vez eliminado del cuerpo. Hace un año hubiera matado a Christopher para recuperar el cabello, porque su estudio podría revelar todos mis secretos. Pero mis secretos estaban a punto de estallar abiertos de todos modos. Hugh sabía la verdad, Roland probablemente lo conocía también, y tarde o temprano todo el mundo lo sabría. Yo había llegado a un acuerdo con ello.
-Si alguien le dijo algo, tiene que ser alguien en el paquete o la magia de adivinación:- Yo pensé en voz alta.
Incluso ahora la Torre del Homenaje celebrará por lo menos con doscientos cambiaformas, y los extraños no eran bienvenidos.

Christopher nunca salió de la Torre del Homenaje y su terreno.
Jim gruñó. -Voy a poner un guardia en él. Alguien discreto. Si él está consiguiendo su información de alguna aparición que se manifiesta en su habitación por la noche, yo no quiero que comparta tu pelo con él.-
Lo miré. -¿De qué lobo opinas que Christopher estaba hablando?-
-No tengo idea.-
Había más de seiscientos de ellos y yo no tenía muchos fans entre ellos.
-Y tú dices que soy paranoico.- Jim señaló en la dirección de la fuga de Christopher. -¿Qué pasa con él?-
-Está destrozado. ¿Cuál es tu excusa?-
-Tengo que trabajar con tu culo. Me vuelves loco.-
Suspiré. Yo podría hacer caso omiso de Jim e ir al Cónclave en mis condiciones. Pero Jim y yo teníamos  que trabajar juntos. Me di cuenta por la línea de su mandíbula que iba a morir en este puente si tenía que hacerlo. Ir a lo largo con él no me costaba nada, salvo un pequeño pedazo de orgullo, y el orgullo era una de las cosas que no me importaba sacrificar.

-¿Qué pasa si nos comprometemos?,- Le pregunté.
Jim me miró durante un largo segundo. -Ellos van a necesitar suéteres en el infierno.-
Porque yo tratando de ser la voz de la razón congeló el infierno otra vez. –Ja Ja. Usted dijo que tenían los vampiros para la copia de seguridad. Vamos a dividir a nuestro pueblo en dos. Un grupo viene con nosotros, el otro espera como una copia de seguridad. Pon a alguien sólido a cargo de ella, a quien quieras, y haces que esperen cerca. Dentro de una distancia que funcione.-
Jim reflexionó sobre eso. -Recojo ambas tripulaciones.-
Abrí mis brazos. -Está bien.-
-Puedo vivir con eso. Voy a preparar un par de estrategias de salida para usted en caso de que la mierda golpee el ventilador. Si estoy equivocado, no perdemos nada. Si estoy en lo cierto. . . -
-Espero que estés equivocado.-
-Espero estar equivocado, también,- dijo.
-Bueno. Entonces hemos terminado aquí.- Me alejé de él, conquistado el pasillo, y empecé a subir la escaleras. Eso fue suficiente emoción para el día. Si nadie hacía nada loco, podía esconderme en nuestras habitaciones y leer. . .
Hannah, una de los guardias de Curran, bajó corriendo las escaleras.
Por favor, que no sea para mí, por favor no sea para mí. . .
-Consorte-
Maldita sea. -Sí.-
-Hay un caballero de la orden que quiere verte.-
¿Y ahora qué? La Orden de la Ayuda Misericordioso sirvió como organismo de aplicación de la ley semioficial.
Competente y eficaz, pero rígidos en su pensamiento, ayudaron a los ciudadanos privados que se ocupan de su magia en problemas de materiales peligrosos. Desafortunadamente, una vez que les pedías ayuda hicieron su camino y no a todo el mundo les gustaba. Yo solía trabajar para la Orden. Decidieron que los cambiaformas no eran personas, decidí que lo eran, y nos fuimos por caminos separados. Ted Moynohan, el caballero a cargo, era todavía estúpido al respecto.
-Tiene Ascanio y Julie con él. Él dice que no se presentarán cargos.-
¿Por qué yo?
• • •
ENTRÉ EN la sala de conferencias preparada para la batalla. Ascanio se sentó en una silla, mirándose adecuadamente culpable y arrepentido, y si no hubiera trabajado con él durante los últimos meses, me atrevería a creerle.
Julie se sentó frente a él, delgada, rubia y desafiante. Ella había pasado en su mayoría a través de su fase de Gótica, pero el negro seguía siendo su color favorito y había tratado con un precioso conjunto de jeans negro, carbón de leña
cuello alto y mirada penetrante.
Un gran hombre tomó la otra única silla ocupada. Intenso, una losa de músculo y cubierto de elaborados tatuajes, tenía los rasgos audaces guapo, piel oscura y ojos oscuros de un isleño del Pacífico.
-Mauro- De todos los caballeros de la Orden era el que me gustaba más.
-Hola, Consorte,- Mauro creció. Él se puso de pie, extendió los brazos, e hizo una reverencia.
Ascanio apretó la mano sobre su boca.
-Veo que todavía piensas que eres gracioso.-
-Derecho.- Su cara partida en una sonrisa feliz.
Me volví hacia Hannah. -¿Podrías traernos un poco de té caliente?-
-Por supuesto.-
Mauro asintió hacia mí y a Ascanio. -He traído estos dos malhechores para usted.-

-¿Que pasó?-
-Estaba en una llamada no relacionada en la Shiver Oaks, cuando una mujer salió corriendo de la casa a través de la calle y me preguntó si podía ayudarla con algunos ladrones que su perro había acorralado.-
Me volví a Ascanio y Julie. La expresión de mi cara debía haber sido aterradora, porque se estremecieron al unísono. ¡Ja! Todavía lo tengo.
-¿Robo?,- Le pregunté en voz baja. La Manada tenía una mala opinión de cualquier actividad criminal. Teníamos suficiente
problemas como estaba.
Ascanio suspiró, claramente resignado a su suerte. –Ella quería ver a los conejitos-gatitos. Fue a la casa del criador. Encontramos el anuncio en el periódico. La mujer no nos dejaba entrar a menos que mostramos el dinero, por lo que escalamos la valla cuando ella salió. Podría haber tratado con el Rottweiler. Yo no quería hacerle daño.-
Por supuesto, Julie querría ver conejitos-gatitos. Caray, yo quería ver a los conejitos-gatitos.
Y, por supuesto, él la tomó. El problema fue, que quedó atrapado.
-No íbamos a robar,- dijo Julie. -Sólo los quería acariciarlos.-
-¿Ella está presentando cargos?- Le pregunté a Mauro.
-Yo la convencí de que no sería una buena idea.-
-Gracias.-
-En cualquier momento,- dijo.
Miré a los niños. -¡Voy a hablar con ustedes más tarde!.-
Ellos se apresuraron en salir, casi tirando a Hannah y su bandeja de té frente a sus pies. Ella le enseñó los dientes.
-Gracias.- Tomé el plato. Hannah salió y cerró la puerta. Yo serví el té a Mauro.
-¿Cómo va?-
Mauro tomó su taza y sopló sobre ella. -Gracias.- Tragó un poco. -Dios, eso es bueno. Yo estaba a punto de congelarme. Maldito tiempo. Las cosas están. . . yendo. Selena todavía piensa que trabajo demasiado.-
-¿Cómo está tu esposa?-
-Ella está bien, gracias.- Él vaciló. -Estoy pensando en transferirme.-
Eso era noticia. Atlanta era considerada uno de los destinos más importantes en el Sur. No sólo eso, sino que a los caballeros no les gustaba el cambio de los lugares de destino. Una vez que se les asignaba uno, se desarrollaban los contactos en la calle y las relaciones profesionales. La mayoría de ellos haría casi cualquier cosa para
evitar empezar de nuevo. -¿Transferirte adónde?-
-A algún lugar. Charleston. Orlando.-
Raro. Añadí más té a su taza. He aprendido que si te quedas tranquilo, la gente va a decir más para llenar el silencio.
-Gracias.- Mauro suspiró. -Este solía ser el lugar al que ibas porque sería bueno para
tu carrera. Ya sabes, sitio de alta velocidad. Donde las cosas estaban sucediendo.-
-Las cosas siguen sucediendo.-
-No las del  tipo correcto.- Mauro dejó la taza. -¿Sabías que Ted Moynohan fue uno de los noventa y ocho originales?-
Hace veintitrés años, los noventa y ocho originales, procedentes de los diferentes organismos encargados de hacer cumplir la ley, formó el núcleo de la Orden de Ayudas Misericordioso. Ellos fueron nombrados caballeros de manera espectacular en una sola ceremonia en frente del Monumento a Washington. La Orden había querido hacer una declaración.
-Eso hace a Ted co-fundador caballero,- le dije.
Mauro asintió. -Hemos tenido un trescientos cincuenta por ciento de rotación del personal en los últimos tres años. Lo usual sería del veinte por ciento.-

Eso tenía sentido. Los Caballeros morían, pero ocasionalmente. Ellos estaban muy bien entrenados y eran difíciles de matar. -Atlanta también tuvo unos duros tres años.-
-La gente arriba en la cadena de mando se dieron cuenta. Un equipo de investigación de tres caballero descendió de la Trampa del Lobo (Wolf Trap). Hubo una audiencia. Se planteó una pregunta acerca de algunas de la cifra de negocios. Usted vino arriba.-
-¿Yo?- Nunca fui un caballero, más como un empleado fuera-de-los libros.
-Te vieron como un activo, y luego te convertiste en Consorte, y se hizo la pregunta por qué no fue reparado ese puente. Andrea se acercó. Pasaron mucho tiempo en eso.-
Claro que sí lo hicieron. Nunca fui un caballero, pero Andrea era una veterana condecorada y un maestro de armas, que no era nada despreciable, y la arrojaron fuera como basura cuando se enteraron de que ella era un cambiaformas.

-La Orden no puede permitirse el lujo de sangrar maestros de armas,- dijo Mauro.
-Nunca me pareció justo el camino que se tomó. No deberíamos haber  llegado a eso. No había necesidad de poner la espalda contra la pared de la manera Ted hizo. Yo la respeto y a sus habilidades.-
Es difícil no respetar a alguien que te puede disparar a los ojos a una milla de distancia. -Ella sabe que tenías cubierta su espalda.-
-¿Cómo está?-
-Ella está liderando el clan Bouda con Raphael. Ella tiene sus manos llenas. -Y los zapatos grandes de la tía B para llenar, que no era un trabajo que yo desee a nadie.
-Es bueno saberlo.- El gran caballero movió en su silla. -Después de llegar a través de Andrea, que fue directamente a Shane Andersen y los fareros. (Lighthouse Beepers)
No había manera de Ted para salir oliendo a rosas en esa. Uno de sus caballeros había demostrado ser un terrorista. Si Ted sabía, él era tan culpable como Shane. Si no lo hacía, era incompetente. -Entonces, ¿que pasó? -
-Esa es la parte mala. Nada. Llevaron a cabo sus audiencias y volvieron al cuartel. Entonces vino el tiempo para reconstruir la sede con nuevo personal. Tenemos gente completamente nueva. Los únicos que quedan
de la antigua tripulación, además de Ted, somos yo, Richter, y Maxine.-
Mauro era un buen caballero y Maxine, secretaria telepática de la Orden, fue la columna vertebral de la Sede de Atlanta, pero Richter era psicótico y un pasivo.
-¿Eso es todo?,- Le pregunté.
-Mm-hm. El resto son. . . nuevos.-

-¿No te gusta la gente nueva?-
Mauro hizo una mueca. -Se nos está dotando con las personas que están en su segunda o tercera sede. sus comandos no hicieron ningún esfuerzo para mantenerlos, porque no se distinguen. La mayoría de ellos han cometido algunos errores. Algunos hicieron un montón de errores.-
Se hizo la luz. Dado que Ted era un fundador caballero, bien comunicado y probablemente vigorosamente defendido, el Alto Mando de la Orden no podía obligarlo a salir sin alguna prueba evidente de su incompetencia, por lo que le proveían con personal con rechazos. O él podría ver la escritura en la pared y se jubilan
o su nuevo pueblo lo arruinaría tan mal, que les daría motivos para quitarlo. Mauro no quería ser parte de la selección que la cagaba.
-Mauro, eres un buen caballero. Cualquier sede pelearía para tenerte.-
-Si. Me gusta la ciudad. Es el hogar. Pero sí. Es hora de irnos.- Él se levantó.-Gracias por el te.-
-Gracias por salvar a los chicos de los problemas.-
-Cuando quieras. Él sonrió. –Cuando quieras.-
Caminé fuera con él. Eran casi las cinco. Me gustaría hablar con Julie y Ascanio antes del Conclave. Pero ahora tenía que vestirme, conseguir mi espada y hacer ruidos de cortesía al Señor de los Muertos.


Fin del Capítulo 2
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Ebekah el Vie Ago 22, 2014 6:38 am

Muchas gracias!!!!!
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Selene el Vie Ago 22, 2014 9:15 pm

gracias
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Selene
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Sáb Ago 23, 2014 12:18 pm

CAPÍTULO 3

Traducción realizada por mtomasm

El jeep de la Manada rodó al atardecer por las empapadas calles. El otro coche, con mi guardia de honor, nos seguía. Jim conducía. Barabas estaba sentado en el asiento trasero.
La Atlanta posterior al Cambio tenía muchos barrios, algunos antiguos y otros nuevos surgidos durante las oleadas mágicas. Al suroeste estaba el Panal, un lugar donde "pared sólida" era un término relativo. En el sureste estaba el Warren, un barrio extremadamente peligroso y pobre, dominado por bandas que se aprovechaban de todos. Y luego estaba el Northside, donde los ricos de Atlanta usaron su dinero para mantener a raya el caos de la devastada ciudad.
A la magia le gusta destrozar el asfalto, pero en este lugar el pavimento se sentía suave, las calles limpias, muy diferentes de las vías atestadas de basura y desperdicios del Warren. Las grandes casas, cada una situada en su propia parcela de un acre de tamaño, nos miraban con ventanas enrejadas desde detrás de vallas de hierro cubiertas con rollos de alambre de espino. La mayoría de las casas habían sido construidas después del Cambio, tenían no más de tres pisos de altura, gruesos muros, puertas blindadas y ventanas con rejas. El dinero había comprado la seguridad, la tierra y los buenos albañiles.
El sol se había puesto y la luna reclamaba el cielo, enorme y de color naranja intenso, como si estuviese teñida de sangre. La magia había caído, pero la ciudad todavía contenía la respiración, temerosa y vigilante. Era la clase de noche en la que los monstruos salían a jugar.
Asesina, mi espada, yacía sobre mi regazo. Acaricié su funda. La espada iba donde yo iba, pero esta noche tendría que dejarla atrás. El Bernard tenía una política estricta de no-armas. Sin ella, me sentía desnuda.
—¿Quién más viene?— pregunté. El protocolo de la Manada exigía que al menos los representantes de tres clanes estuvieran presentes en cada reunión del Cónclave. En un principio, todos los alfas querían ser incluidos, pero ahora teníamos problemas para conseguir que vinieran tres de ellos. Jim actuaba como el alfa del Clan Felino, por lo que contaba como uno. Eso dejaba a dos más.
—Robert Lonesco y Jennifer — dijo Barabas.
Robert Ionesco estaba casado con Thomas, y juntos dirigían el Clan Rata. Jennifer lideraba el Clan Lobo. Ella y yo no nos llevábamos bien. Primero tuve que matar a su hermana después de que la magia de mi tía la hiciera cambiar a lupo. Luego su marido se sacrificó para evitar una catástrofe mágica a la que habíamos llegado a través de mi oficina. Jennifer me culpó por ambas. Habíamos alcanzado una tregua, porque teníamos que trabajar juntas, pero no matarnos entre nosotras era lo máximo que conseguíamos. Recordé la advertencia de Christopher. Cuando llegaban los lobos yo no debía confiarme y ella era, sin duda, la mayor responsable de ello.
—¿Algún desafío? — pregunté. Jennifer había dado a luz hacía más de un mes y el plazo de treinta días para que pudiera ser desafiada había acabado el miércoles pasado.
—No, — dijo Jim.
Que extraño.
—Pensé que a estas alturas Desandra ya habría ido por ella.
—También yo, — dijo Jim.
Igual que Christopher, rescatamos a Desandra durante nuestro viaje al extranjero. Ella era la hija del alfa más poderoso de las montañas de los Cárpatos. Era un ególatra cruel y psicótico que construyo su manada de la nada y gobernó toda la región con garras de acero, aterrorizando a sus enemigos, externos e internos. Había tenido once hijos. Desandra fue la única que vivió hasta la edad adulta y solo lo consiguió, haciéndose pasar por una enferma, estúpida y petulante. Su padre estaba obsesionado con encontrar un heredero que estuviera a la altura de sus estándares. No tenía ni idea de que lo tenía delante de sus narices, y cuando ella atravesó su caja torácica y arrancó en un segundo su corazón justo antes de dar a luz a unos gemelos, estaba terriblemente sorprendido.
Desandra terminó viniendo con nosotros a Atlanta. Ella era inteligente, astuta y despiadada. Cuando regresamos, Jennifer estaba todavía embarazada y no podía ser desafiada. Desandra también tenía dos semanas de tregua por su maternidad, pero no la utilizó. Ejecutó su primera muerte menos de cuarenta y ocho horas después de jurar lealtad a la manada y empezó a trepar por la cadena alimentaria. Ahora ocupaba la posición de beta en Clan Lobo y Jennifer dormía con los ojos abiertos.
—¿Jennifer y Desandra han llegado a un acuerdo o algo así? — le pregunté.
—No que yo sepa — dijo Jim—. Jennifer la odia a ella aún más que ti. Si Desandra estuviera en llamas, Jennifer ni mearía sobre ella para ayudarla.
—Entonces, ¿por qué lo retrasa?
Jim se encogió de hombros. Eché un vistazo a Barrabás. Barabas se encogió de hombros, también. Ninguno de ellos había oído nada. Eso era raro.
—Ella sería una alfa mejor —dijo Jim—. Es más fuerte.
A pesar de lo que pensara Jennifer, yo nunca he tenido problemas con ella. Si empezara una pelea le devolvería el golpe duramente, pero nunca iría por ella. Sin embargo, tenía que admitir que Desandra sería una estupenda alfa. Aunque eso no significaba que estuviera deseosa de lidiar con ella.
—¿Esperas sentarte al lado de Desandra en el Consejo de la Manada? — pregunté.
Jim me dirigió una mirada llena de odio.
Barabas rio.
Jim se permitió una pequeña media sonrisa, sin mostrar los dientes. Él rara vez sonreía, iba contra su imagen de duro. En todos los años que lo conocía, solo les había enseñado los dientes a tres personas y dos de ellas estaban muertas. La tercera estaría muerta si no fuera porque técnicamente había sido declarado un Amigo de la Manada.
—Tienen que arreglar este lío y pronto — dijo Jim—.Hay seiscientos lobos y todos están conteniendo la respiración. Se rumorea que Desandra fue a ver Orhan y Fátima para pedir su bendición.
Orhan y Fátima habían liderado el Clan Lobo antes de que Daniel tomara el mando. Lo habían entrenado como su sucesor, luego renunciaron y se retiraron de la política de la Manada. Vivían en un huerto no lejos de la Fortaleza y permanecían estrictamente neutrales fastidiar. Hasta el momento, los había visto exactamente dos veces, en una cena de Acción de Gracias y en una boda, y en ambas ocasiones me parecieron el tipo de gente al que no se debía fastidiar.
—¿Qué quieres decir con eso de que fue a pedir su bendición? — le pregunté.
—Es una ley de la Manada — dijo Barabas—. Un alfa puede ser asesinado en un reto o elegir renunciar. Cuando un alfa renuncia, su sucesor recibe su bendición para que continúe donde lo dejó. Eso prácticamente garantiza que los partidarios del viejo alfa apoyarán el nuevo por respeto, al menos durante un tiempo. Es el paso de las llaves del reino y por eso Daniel no fue retado hasta casi seis meses después de ser nombrado alfa. Si Desandra ha ido a ver a Orhan y Fátima, es de muy mal gusto. Dejaron claro que no quieren ser molestados.
El camino giró. Recordé haber tomado esa curva muy rápido hace aproximadamente un año, justo en la dirección opuesta. Es sorprendente lo bien que una puede conducir cuando un Señor de las Bestias cabreado te persigue.
El Bernard apareció a la lejos. En una ciudad orgullosa de su herencia sureña, el restaurante destacaba como un lord Inglés entre vaqueros. Amplio, de dos pisos de altura, y construido con ladrillo rojo, se parecía a las mansiones británicas de estilo georgiano que a veces aparecen en las películas antiguas, con la excepción de que los propietarios del Bernard habían renunciado a toda simetría a favor de los balcones adornados. Largas y densas enredaderas escalaban sus paredes, sus bordes helados por el frío. Una cálida luz amarilla se filtraba por las ventanas con rejas.
Aparcamos en un lugar reservado en la primera fila. Había cuatro personas de pie junto a la puerta. Las luces del coche los atraparon y sus ojos brillaron con el familiar resplandor de los cambiaformas. Tres hombres y una mujer alta. La mujer nos observaba con un evidente disgusto en su rostro. Jennifer. Siempre alta y enjuta, con el físico de una corredora de larga distancia, parecía aún más delgada ahora. La mayoría de las mujeres aumentan de peso durante el embarazo, pero si Jennifer había cogido algunos kilos de más, los había perdido ya. Llevaba una chaqueta con bordes de piel de conejo y pantalones negros ajustados. Los músculos largos y esbeltos de sus piernas y sus rodillas huesudas se marcaban a través de la tela. Yo entrenaba todos los días porque tengo un trabajo peligroso y, cuando llegue el momento, tendré que luchar para mantenerme con vida, pero mis piernas eran más gruesas que eso. Era como si ella hubiese drenado cada toque de suavidad de su cuerpo. Esto no era simplemente dedicación. Esto era pánico.
Jim apagó el motor. Barabas y él salieron y se detuvieron un segundo, con los rostros levantados, rastreando los olores en el aire. Permanecer sentada en el coche mientras hacían eso no me hacía sentir como una idiota. Para nada. Suspiré y deslicé Asesina de mi regazo. Había aceptado no actuar como un cliente difícil. Ahora tenía que vivir con ello.
Un suave efluvio se apoderó de mi mente, como el olor de la descomposición de un cadáver. Vampiros. Me concentré. Seis. No en los edificios próximos, estaban más cerca. Justo por encima de nosotros, en el techo. No debería haber sido capaz de sentirlos tan claramente con la magia abajo. Mi sensibilidad debía haber aumentado. Me hizo sentirme más como una abominación. Para luchar contra mi padre, tenía que practicar mi magia, y cuanto más practicaba, más me parecía a él. Un infierno de pendiente resbaladiza.
—Jim.
Jim abrió la puerta del conductor. El frío respiró en mi cara, mordiendo mi piel.
—Seis vampiros en el tejado — le dije en voz baja.
Él levantó la vista.
—O los del Bernard están informados, o no saben que tienen los huéspedes adicionales.
—En cualquier caso, para cuando lleguemos a la azotea, se habrán ido — dijo Barabas.
Y nosotros quedaríamos como unos idiotas asustados.
—Advertir a nuestra gente — le murmuré a Barrabás. Él asintió con la cabeza.
—Si nos separamos… — dijo Jim.
—El Puente de Monte Paran. Lo recuerdo —. Ese era el lugar donde permanecían escondidos nuestros refuerzos.
Barabas dio un golpecito en mi ventana. Me giré hacia él.
—Ahora recuerda, Kate —. Barabas se inclinó hacia mí, sonriendo—. Eres la Consorte. Sé la Consorte —. Estiró el "se" hasta que pareció una palabra de tres sílabas—. Piensa como una…
—Abre la puerta o te doy un puñetazo en la cara — gruñí.
Barabas rió y me abrió la puerta. El hielo crujía bajo mis pies. Junto a nosotros el segundo Jeep vomitó a cinco de mis guardaespaldas, incluyendo los dos escoltas, Myles Kingsbury y Sage Roma. Di la vuelta al jeep y me encontré con la mirada de Jennifer. Me observó durante un largo segundo y luego miró más allá de mí, a mi derecha. Su cara se contrajo.
Miré a un lado. Otro coche se había detenido junto a los dos nuestros. La puerta se abrió y Desandra descendió. Llevaba una chaqueta de piel de oveja con una capucha. Su pelo, recogido en una trenza larga y rubia, descansaba sobre su hombro. El frío había teñido sus mejillas de rosa. Sus ojos brillaban con el color naranja de los cambiaformas. Ella me saludó y se dirigió hacia mí.
El rostro de Jennifer era duro, como si estuviese cincelado en piedra.
—Mi alfa favorita —. Desandra me dedicó una gran y brillante sonrisa.
Vaya, vaya, qué dientes más grandes tienes.
—Desandra — dije.
Jennifer parecía dura y demacrada, como un lobo medio muerto de hambre que había sido expulsado a un rincón y ahora estaba enseñando los dientes. Desandra era la imagen de la salud, llena de curvas, sonriente y con los ojos brillantes. Donde Jennifer rezumaba ansiedad, Desandra proyectaba confianza. Era imposible no compararlas. Pero yo no confiaba en Desandra, aunque no podía echarla tampoco.
Jennifer tenía que renunciar. Había visto a Desandra pelear. Yo no iría contra de ella a menos que fuera absolutamente necesario. Jennifer era decente en una pelea, pero era previsible y cuando su técnica no funcionaba, perdía los estribos. La ansiedad se alimentaba claramente de ella, dejándola en nada.
—¿Deberías ser tan amable conmigo? No soy muy popular entre los lobos.
Desandra sonrió más ampliamente, sus ojos verdes entornados.
—Sí, ¿no es preocupante cómo el espíritu de cooperación se ha deteriorado en los últimos… umm… nueve meses más o menos? De alguna manera nos las hemos arreglado para alejar a todos los demás clanes. Algunos sugieren que podría ser debido a una falta de liderazgo.
Algunos, ya.
—Dios nos libre.
—Y pensar que el Clan Lobo está perdiendo todas las ventajas y beneficios que una buena relación con el Señor de las Bestias y su Consorte podría traer. Una pena —. Desandra suspiró y me guiñó un ojo—. Pero no hay que preocuparse. Yo, a diferencia de algunos, soy una jugadora de equipo. No tengo problemas en ser amable y hasta humilde si mi clan puede beneficiarse de ello.
Aja. Y ella estaba restregándoselo por la nariz a Jennifer en presencia de testigos.
—Eres el diablo.
—Gracias, Consorte. Dices cosas de lo más agradable —. Desandra bajó la voz a un murmullo—. ¿Está observando?
—Está mirando.
—¿Ves esos tres hombres con ella? Son sus guardaespaldas —, se burló Desandra—. Necesita tener guardaespaldas, Kate. Puedo oler su miedo—. Agitó la mano delante de su cara, como si atrajera un aroma a su nariz—. Mmm, delicioso.
Señalé con la cabeza a Jim y el pequeño grupo de combatientes a mí alrededor que mantenían la gran distancia de tres metros.
—Eso es diferente —, dijo Desandra—. Eres la Consorte y un ser humano, y esta fiesta es sobre todo protocolo. Se supone que te defenderé hasta la muerte. Pero el alfa de un clan no debe requerir nunca de guardaespaldas.
Jennifer se volvió bruscamente y entró. Los tres hombres la siguieron. Tenía que haber oído eso.
—Creía que a estas alturas ya la habrías desafiado —, dijo Jim—. ¿Qué estás esperando?
—¿Tengo la aprobación del Señor de las Bestias y su Consorte? —, preguntó Desandra.
Sus preguntas no eran preguntas, eran trampas de oso listas para saltar.
—El liderazgo del Clan Lobo es un asunto interno que debe decidirse dentro del clan. Nosotros no interferimos. No voy a hablar en nombre del Señor de las Bestias, pero te diré que yo prefiero una solución pacífica.
—Eso fue muy diplomático — dijo Desandra—. No está claro. Además, ¿desde cuándo prefieres soluciones pacíficas?
—Desde que no quiero lidiar con un baño de sangre por Navidad. Ella es la viuda de un hombre que se sacrificó por la Manada. Si la asesinas a sangre fría y dejas huérfana a su hija, voy a hacer las cosas muy difíciles para ti. Lo mismo haré con los otros lobos. Manéjalo como el alfa que quieres ser.
Desandra hizo una mueca.
—No voy a convertirla en mártir. Y yo no quiero dejar a su hija huérfana. No hay necesidad de tragedias. No es el momento, de todos modos. El clan no es completamente mío todavía, pero me estoy acercando. Jennifer sabe que estoy observando cuando tropieza, por lo que duda. Ella pospone las decisiones importantes y se pone a la defensiva cuando la gente le pregunta, lo que la hace parecer débil y asustadiza. Mientras tanto, me siento en las sombras y espero mi momento, convenciendo al clan de uno en uno. Los lobos necesitan un líder fuerte y cuanto más se balancee Jennifer en el borde, más rápido se moverán. Pronto vendrán a mí. Dirán que es lamentable, pero que el clan ya ha tenido suficiente del liderazgo de Jennifer. Me mostrare dudosa y humilde. Necesitare ser convencida de que eso es lo correcto, lo más noble que hacer. Tomará algo de trabajo que me convenzan, y cuando me obliguen a salir, la totalidad del clan estará muy contento.
Desandra me sonrió.
—Así que no tienes de que preocuparte. No voy a matarla en medio de una cena formal. Yo no soy mi padre, después de todo. Disfruta de la comida —. Ella nos guiñó un ojo, se dio la vuelta y se alejó.
Guau.
—Esto se va a convertir en un gran dolor en el culo, ¿no? — dijo Barabas.
—Sí, lo hará.
De repente eche de menos mi apartamento. Era pequeño, estrecho y situado en una parte peligrosa de la ciudad, pero había sido todo mío antes de que mi tía lo hubiera demolido. Era una ruina, pero de verdad que tenía muchas ganas de ir a casa, cerrar la puerta, y no tener que hacer frente a toda esta mierda.
Un sedán oscuro dobló la esquina. Le siguió otro, y luego otro. La Nación estaba llegando.
—Empieza el espectáculo — dijo Jim.
Hotel Black Bear. Si pasaba por esto, tendría dos semanas con Curran en el Hotel Black Bear. Me puse la cara de negocios y marché hacia el Bernard con diez cambiaformas en mis talones.

• • •
—No estamos diciendo que la Manada no pueda comprar un edificio en los límites de nuestro territorio en la ciudad—. Ryan Kelly golpeó la mesa con su dedo índice—. Decimos que cuando lo hacen, lo tenemos en cuenta.
Maté un bostezo antes de que empezara. La mayoría de los Maestros de los Muertos llevaban un estricto uniforme corporativo que les permitía estar como en su casa en cualquier sala de juntas. Ryan sonaba y parecía una parte más de la sala en lo que a su atuendo refería. Su traje azul marino estaba obviamente hecho a medida, con el cuadrado mentón bien afeitado y su colonia cara. También tenía un enorme Mohawk morado. El Mohawk estaba ahora mismo acostado, cubriendo el lado izquierdo de su cráneo, y él no dejaba de sacudir la cabeza hacia atrás porque el pelo se le venía a los ojos. El color púrpura del pelo resultaba ser extrañamente hipnótico y tuve que obligarme a escuchar lo que decía en lugar de esperar a que hiciera otro movimiento de cabeza.
—No es que nos opongamos a la compra de ese edificio en particular —. Sacudida de cabeza—. Es el principio...
El Bernard nos había puesto en un comedor privado con una mesa larga. Nos sentamos en uno de los lados, la Nación se sentaba en el otro. A mi derecha Jim examinaba la habitación, mirando periódicamente a la puerta. A mi izquierda Robert Lonesco jugaba con su tenedor, su hermoso rostro perdido en sus pensamientos. La acompañante en la reunión de Ryan, cuyo nombre era Meghan y que estaba detrás de la silla de su jefe, le estaba discretamente echando un vistazo. Robert giró la cabeza. Tenía el tipo de belleza tranquila que con el fotógrafo adecuado y expuesta en un gran cartel podía detener el tráfico. Su piel era de un bronce claro, su pelo suave y tan oscuro que era casi negro azulado, y sus ojos, serios y grandes, parecían no tener fondo.
A la derecha de Ryan, Ghastek observaba a Meghan suspirar con neutral curiosidad. Delgado hasta el punto de ser flaco, estaba en algún lugar entre los treinta y cuarenta años, el pelo castaño y corto aún no afectado por el gris y llevaba etiqueta "inteligente" como si fuera un perfume. Mientras Ryan Kelly parecía un hombre de negocios del que de alguna manera brotaba un Mohawk, Ghastek se parecía más a un científico que se encontró accidentalmente invitado a una fiesta de etiqueta, donde todo el mundo era más tonto que él y que ahora estaba concentrándose, tratando que su cerebro se aclimatase.
Mulradin Grant estaba desaparecido en combate, ya que era el turno de Ghastek de participar en el Cónclave, pero su esposa, Claire, estaba presente. Ella estaba en sus treinta y tantos años, rubia, bien peinada, con una altura media y una figura tonificada. Su traje pantalón parecía caro y su pelo hablaba de mimos y muchas visitas a la peluquería.
Ryan siguió hablando. Apoyaba a Mulradin y le hubiera encantado crear algún tipo de problema entre la Manada y la Nación y luego arrojarlo en el regazo de Ghastek. Por desgracia para él, nada potencialmente problemático había sucedido por lo que se veía obligado a hacer una montaña de un grano de arena. Él lo sabía, todo el mundo lo sabía, y ahora estábamos todos colectivamente aburridos a muerte por ello. Por conveniencia, la Nación y la Manada habían dividido la ciudad en territorios imaginarios, con cada parte patrullando sus fronteras imaginarias y las empresas de recuperación de Rafael habían comprado un edificio en la frontera.
Claire tiró de la pulsera de metal que tenía en la muñeca. Todos los miembros de la Nación llevaban una hoy y, conociéndoles, la nueva pieza de joyería era algún tipo de moda corporativa.
—… nos oponemos al continuo desprecio de la Manada por…
Las dobles puertas que separaban el comedor privado del resto del Bernard se abrieron. Un cuerpo de gran altura y hombros anchos llenó la puerta. Hugh d'Ambray entró en la habitación.
Por un momento mi mente luchó para digerir el hecho de que Hugh estaba allí, y después cada célula de mi cuerpo se puso en estado de alerta, como si alguien hubiera tirado un cubo de agua helada sobre mí y luego me hubiera puesto en contacto con un cable de alta tensión.
Mi memoria se disparó de nuevo hasta el verano pasado. Oí el crujido de su espalda romperse cuando Curran estrelló su cuerpo sobre el parapeto de piedra. Olí el humo de la piedra al fundirse con el conjuró que incendió y devoró el Castillo Megobari y observé como Hugh caía en las llamas de abajo. Sin embargo, allí estaba él, con pantalones vaqueros y una chaqueta de cuero negro sobre una camiseta. Él bastardo no parecía haber pasado por aquello. No cojeaba. No mostraba rigidez. Incluso su pelo oscuro, casi negro, era de la misma longitud y caía hasta sus hombros. La misma barbilla partida, la misma mandíbula fuerte y cuadrada, la misma barba incipiente. Con más de seis pies de alto, era como un cable de acero con músculos duros y flexibles y se movía con la gracia de un espadachín, perfectamente equilibrado, seguro y totalmente controlado.
¿Cómo podía ser esto?
Él estaba roto. Él estaba roto, maldita sea. Sus huesos habían sido aplastados. Su rostro había sido machacado. Curran había roto su columna vertebral como si fuera un palillo de dientes, y ahora aquí estaba, paseando tranquilamente, como si no hubiese pasado nada. Su rostro no mostraba signos de huesos rotos. Su piel no tenía marcas de quemaduras. La cicatriz en su mejilla no estaba. Parecía… más joven. Menos curtido por los combates. Tal vez no era él. Tal vez era Saiman vistiendo la piel de Hugh, o…
Hugh se encontró con mi mirada. Sus fríos ojos azules se reían de mí.
El vello de mi nuca se erizó. Era él. Hugh estaba detrás de esos ojos y lo habría reconocido en cualquier lugar.
No tenía ni idea de lo que había hecho mi padre, pero había reparado de alguna manera a su bola de demolición humana favorita. ¡Dios mío! ¿Cuánta magia necesitó? ¿Cómo… ?
Eso significaba que Roland lo sabía. Yo había estado tratando de fingir que Hugh había muerto y casi había logrado convencerme de que Roland no sabía nada de mí, pero que Hugh siguiera existiendo me arrancó de mi negación. Roland lo había sanado. Habían hablado. Mi padre lo sabía. Mi padre venía por mí.
Mierda.
Jim sonrió, mostrando los dientes. Junto a él, Barabas se congeló.
Una pequeña voz dentro de mi cabeza gritaba histéricamente, ¡Corre! ¡Corre!
Estaba jodida. No tenía espada. Ninguno de nosotros tenía armas. Ahora no era el momento para el pánico. Estábamos en la tercera planta. Sólo había dos salidas, la puerta de entrada principal y la puerta de atrás, que no era una salida, sino una entrada a un estrecho pasillo que conducía a una terraza acristalada. Tendría que pasar a través de Hugh para llegar a la puerta principal. Hugh me superaba por sesenta y cinco libras y yo ya había experimentado lo que su cuerpo podía hacer. No iba a conseguir pasar junto a él sin una espada. La puerta de atrás era nuestra única opción para retirarse con un mínimo de bajas. Tenía que sacar a mi gente de aquí en una sola pieza. Ya podría enloquecer con todo esto más tarde.
Los miembros de la Nación miraban boquiabiertos a Hugh. La mayoría de ellos probablemente no lo reconocían. El rostro de Ghastek se puso blanco. También lo hizo el de Ryan. Ellos sabían exactamente quién era y de lo que era capaz.
Ghastek se recuperó primero y se levantó.
—No te esperábamos, Comandante.
Traducción: ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
Hugh se movió para pararse junto a Ghastek. Ghastek era alto. Hugh le empequeñecía.
—Es mi culpa. Debería haber avisado antes.
Hugh sonrió. Llevaba su disfraz de persona afable y agradable. No hay necesidad de molestar, sólo soy uno de los chicos buenos. Me gusta derrocar gobiernos, cosechar muertos, y me deleito con la violencia, pero por favor no se levanten por mí.
Esto acabaría mal.
Hugh esperó. Ghastek despertó y dio un paso a un lado.
—Por favor, siéntate.
—Deberías presentarme — dijo Hugh y se sentó.
Ghastek rumió eso por un segundo. Este es mi colega, un señor de la guerra psicótico y casi inmortal…
—Démosle la bienvenida Hugh d'Ambray —dijo Ghastek—. Él es un representante de nuestra oficina principal y tiene poderes ejecutivos.
—No seamos tan formales — dijo Hugh—. Por favor, seguid adelante con vuestros negocios. Me sentaré aquí en silencio y observaré".
Ghastek y yo nos miramos.
—Por favor — invitó Hugh—. Creo que tratabais algo sobre en un edificio.
La boca de Ryan Kelly permaneció firmemente cerrada. Todo el mundo me miraba. Al parecer, se suponía que debía decir algo.
—El edificio en cuestión es una ruina que Medrano Reclamations va a demoler. Recuperarán los materiales, los venderán y seguirán adelante.
—Estoy al tanto de cómo funciona el proceso de recuperación —dijo Ryan, su voz cuidadosamente neutra—. La recuperación no es la cuestión. Es la ubicación del edificio. Nos oponemos a que la Manada se mueva rápida y libremente por la frontera de la ciudad.
¿Rápida y libre? Alguien había renovado su suscripción a “Refranes del Mes”
—¿Sabes dónde está la frontera?
—Por supuesto que lo sé.
—Entonces, ¿sabes que el edificio está en nuestro lado?
—Sí, pero el edificio, como tú mismo has señalado, es una ruina. Está parcialmente en nuestra parte y según nuestro acuerdo, la Manada no puede comprar una propiedad dentro de nuestro territorio.
—Tienes razón —. Yo levanté la mano y Barabas puso un papel en ella—. Una evaluación independiente realizada por la ciudad evalúa en aproximadamente cuatrocientos cincuenta y cinco metros cúbicos los escombros en vuestro lado de la frontera, de los cuales el setenta y cinco por ciento se define como el cemento suelto y polvo mágico reducido, el quince por ciento como madera, y el diez ciento como metales variados, todo ello valorado en unos mil quinientos dólares. Por eso que hemos preparado esta compensación. Como muestra de buena fe y para mantener la cooperación y las relaciones de amistad entre nuestras dos facciones, la Manada dona el valor declarado de dichos desechos a la Nación, para que depongáis de él como os plazca.
Sostuve el papel. Ryan lo tomó y se detuvo, inseguro.
—Comandante, ¿te gustaría… ?
Hugh negó con la cabeza.
¿Por qué estás aquí? ¿Qué estás planeando?
Ryan leyó el papel.
—Parece correcto.
—La Nación agradece a la Manada su generoso regalo — dijo Ghastek.
—La Manada agradece a la Nación su continua cooperación —. Bien, estupendo, vamos a largarnos de aquí.
Hugh se inclinó hacia delante, me miró y dijo en un tono de tranquila conversación,
—¿Alguna vez no te aburres de estas cosas y quieres golpear a alguien?
—Toca a alguno de los míos, y te arranco el brazo y luego te golpeo hasta la muerte con él.
—Kate —. La voz de Ghastek vibró con una advertencia —.No creo que comprendas totalmente la situación.
Hugh sonrió.
—Esa es mi chica.
Ghastek parpadeó.
Jim mostró todos sus dientes en una mueca salvaje.
—¿La Nación tiene algún otro asunto? — pregunté.
—No por el momento —dijo Ghastek, su mirada fija Hugh y en mí.
—Fantástico. La Manada no tiene ningún asunto tampoco.
Hugh se aclaró la garganta.
Las puertas se abrieron y cuatro personas que nunca había visto antes entraron transportando una lona.
Salte como un diablo fuera de mi silla y retrocedí. Mi gente se apartó conmigo.
Los cuatro dejaron caer la lona sobre la mesa, con un ruido sordo. Los platos y tazas salieron volando. El cuerpo ensangrentado y rasgado de un hombre cayó fuera de la lona, delante de nosotros, con la ropa destrozada y manchado con una sustancia rojiza y pegajosa. El hedor metálico de la espesa sangre me golpeó.
Los dos escoltas detrás de mí se tornaron peludos en un torbellino de carne.
El estómago del cadáver había sido rajado, los bordes rasgados mostraban las marcas indicadoras de garras cambiaformas. Sus intestinos sobresalían como mechones gruesos. Su cara era un desastre sangriento, pero lo reconocí al instante.
Claire gritó. Los acompañantes se retiraron de la mesa. Todo el mundo dijo algo al mismo tiempo.
—Tu gente ha asesinado a Mulradin Grant —dijo Hugh, su voz ahogando todas las demás.
—No perdamos la cabeza — advirtió Ghastek.
—¡Muéstrame una prueba! — gruñó Jim.
—Mira el cuerpo —. Hugh señaló el cadáver—. Es la prueba que cualquiera puede necesitar.
Incluso el recluta más verde recién salido de la academia de policía instantáneamente identificaría esas heridas. La extensión de las heridas, el patrón de las mismas, el tamaño de las hendiduras, todo ello era inconfundible. Mulradin había sido asesinado por un cambiaformas.
—No hay ninguna prueba de que esto fuese hecho por un miembro de la Manada —le grité —. Tú tienes cambiaformas en tu escuadrón de matones.
Claire se balanceaba hacia atrás y hacia adelante.
—Oh Dios mío, oh Dios mío, oh Dios de mío."
—No saquemos conclusiones — dijo Ghastek.
Hugh le señaló.
—Tú te callas. El Mana reclama el dominio sobre todos los cambiaformas del estado. Tienen toda la responsabilidad.
—No metas a mi gente en esto — le dije—. Haré que te arrepientas.
—Me encanta cuando amenazas — dijo Hugh.
—Lo que sigue te va a encantar aún más.
Ghastek miró a Hugh, luego a mí, a Hugh, a mí.
—No puedo esperar, nena — dijo Hugh.
Sólo Curran me llama nena. Me estaba provocando.
—!Lo habéis matado! — gritó Claire, su voz chillona— ¡Matasteis a mi marido!
Hugh dio un paso hacia ella. Su voz se volvió suave.
—Ellos lo hicieron. Mira. Míralo. Tu marido sufrió antes de morir. ¿No quieres hacer algo al respecto? ¿No quieres hacer que los animales paguen?
El rostro de Claire se puso blanco. Agarró el brazalete de metal de su brazo.
—¡Alto! — La voz de Ghastek chasqueó como un látigo.
Hugh se giró hacia él.
—Es su derecho. Deja que suceda.
Ghastek dio un paso atrás.
—Es nuestra ciudad. Queremos discreción.
—Ya no es así — dijo Hugh, me miró a los ojos, y me hizo un guiño.
Hijo de puta. Esto era exactamente lo que quería: un gran y horrible incidente público del que no hubiera vuelta atrás. Podríamos salir matando vampiros, al fin y al cabo eran cosas. Pero ya estaríamos acusados de asesinato. Si matábamos a cualquiera de las personas presentes ahora, con el cuerpo de Mulradin sobre la mesa y su desconsolada viuda presente, toda la ciudad se volvería contra nosotros. A ellos no les gustaba la Nación más de lo que les gustábamos nosotros, pero si Atlanta tenía la oportunidad de deshacerse de una de las facciones, la ciudad lo haría. Hugh tendría una excusa para declarar la guerra contra la Manada y sería aclamado por ello.
Claire se arrancó el brazalete. Una luz roja parpadeó y el techo estalló.
Seis vampiros cayeron en la habitación. Por una fracción de segundo permanecieron congelados, tres posados sobre la mesa, tres en el suelo, con los ojos brillantes de hambre como piscinas escarlatas. Sin pelo, esqueletos descarnados envueltos en duras fibras de músculo y vestidos con piel de goma, ya no eran humanos, ya no estaban en su sano juicio y siempre tenían hambre.
Ryan se lanzó hacia delante, con los brazos muy abiertos. Los ojos de los vampiro s se atenuaron. Su rostro se estremeció con la tensión. Estaba tratando de detenerlos y su control se le escapaba.
—¡Retirada! — ladré.
Los cambiaformas situados a mi lado corrieron hacia la puerta trasera, todos excepto los dos escoltas. Un ruido sordo anunció que la puerta había salido volando, arrancada de sus bisagras cuando alguien la pateó.
Hugh se dio la vuelta y le pegó un puñetazo en la mandíbula a Ryan. Los ojos del hombre voltearon en su cráneo, su cara se relajó y cayó.
Los vampiros salieron disparados hacia adelante como perros rabiosos cuando sus ataduras se rompieron. Uno grande, femenino y recientemente convertido se abalanzó contra Hugh. Cinco más llegaron navegando por el aire hacia nosotros, sus ojos rojos brillaban voraces y libres de las restricciones de cualquier navegador, sus mentes eran como heridas abiertas que rezumaban no-muerte. Cinco. Demasiados.
La Nación huyó por la puerta principal. Ghastek se detuvo, su rostro se torció.
Agarré los cinco vampiros con mi mente. Fue fácil. Sorprendentemente fácil. Los no-muertos se quedaron inertes en medio de un salto, cayendo en lugar de avanzar.
Detrás de la mesa, uno de los hombres de Hugh dio un paso adelante, estaba entrenado, su cabello era un como un rastrojo corto oscuro y tenía dos armas de fuego en sus manos que disparó a quemarropa en la cara de la mujer vampiro. Las balas desgarraron a los no-muertos, masticando la reseca carne.
Mis escoltas se movieron como uno solo. Sage, a mi derecha, atrapó un vampiro en el aire, y antes de que incluso pudiera chocar con el suelo, retorció su cabeza con una mano enorme y monstruosa armada con garras de leopardo. El hombre lobo a mi izquierda destripó al segundo chupasangre. Yo elimine otro par de ellos.
La mujer vampiro siguió avanzando hacia adelante, contra la corriente de los disparos. El hombre siguió disparando, su perfil tallado en hilo. Nubes brillantes de niebla roja salieron disparadas de la parte posterior de la cabeza del vampiro cuando balas atravesaron el cerebro y el músculo. La parte superior de su cráneo se desintegró. La muerta viviente se detuvo, se volvió ligeramente, inestable sobre sus pies y vi la pared a través del agujero en que su cerebro solía estar. La vampira dio otro paso, cojeando y vacilante, después cayó, su extremidades convulsionando con espasmos.
Hugh se rió.
Sí, sí, tu lacayo sabe cómo apretar el gatillo. Muérdeme. Empujé el último no-muerto hacia los escoltas. Una sola persona corrió detrás de mí hacia la mesa. Saltó por encima de los cadáveres de los vampiros y aterrizó junto al cuerpo de Moradin. Desandra. Maldita sea.
Los escoltas eliminaron al vampiro.
El hombre de las pistolas se volvió y le vi la cara. Su mirada me dio un puñetazo. Nick. Querido Dios.
—¡Desandra! —gruñí.
Nick avistó a Desandra y disparó. Los cañones rugieron, escupiendo balas en rápidas ráfagas. Desandra se sacudió, se dio la vuelta y corrió directamente hacia mí.
Los escoltas dejaron caer los dos últimos vampiros al suelo. Desandra disparó delante de mí, en la puerta. Los escoltas, que se estaban acercando, me bloquearon la vista de la Nación con sus cuerpos. Me di la vuelta y corrí hacia el pasillo. Lo último que vi fue la cara de Ghastek en la otra puerta. Tenía el aspecto de un hombre que acababa de presenciar el inicio de una guerra.
El pasillo estaba desierto. A unos veinte metros de distancia, al final del pasillo, la luna brillaba a través de las ventanas rotas de la terraza acristalada. Jim estaba de pie a un lado, gruñendo mientras los cambiaformas saltaban por las ventanas de uno en uno. Corrí hacia él, los dos escoltas cubriendo mi salida.
—¡Corre! — tronó Hugh, su voz persiguiéndonos—. ¡Corre a tu patético castillo! Tienes hasta mañana al mediodía para entregarme al asesino o te liquidaré! ¡Si te veo en nuestro territorio, te mataré!
Quería dar la vuelta y romper todos y cada uno de los huesos de su cuerpo antes de cortarle la cabeza. Había matado a mi padrastro, destruyó a la tía B y roto las piernas a Curran. Él pagaría. Me volví hacia la habitación. Si tan sólo lo matara…
—Consorte —llamó Jim.
Si yo le mataba, los cambiaformas pagarían por ello durante años. Y yo no tenía espada. Arg.
Me obligué a pasar a través de la niebla de la cegadora rabia y corrí hacia las ventanas rotas. Hugh había esperado a que yo me encontrara con la Nación en este lado de la ciudad. Esto no era una advertencia, era un reto.
Las ventanas rotas de la terraza acristalada se alzaban ante mí. Tres plantas, una gran caída.
Jim me agarró y se lanzó por la ventana rota. Mi estómago saltó hacia mi garganta. Aterrizamos en el suelo y me dejó en el pavimento. Golpeé el suelo mientras corría y me dirigía hacia nuestros coches.
Jim metió la llave en la puerta del coche.
Un vampiro cayó desde arriba y aterrizó en el techo del jeep. Sus ojos rojos dementes me miraron. Agarré su mente con la mía.
Antes de que pudiera hacer algo más, un hombre mangosta se interpuso, su pelaje rojizo totalmente erizado, sus ojos de color rosa con las pupilas horizontales tenían una mirada demoníaca. Las garras brillaron. La cabeza del vampiro salió volando por un lado y su cadáver por otro. Tiré de la puerta abierta y me deslicé en el asiento del pasajero. Jim metió la llave en el contacto y Barrabás se dejó caer en el asiento detrás de mí. El motor ronroneó.
La oleada mágica golpeó. Las salas del Bernard se iluminaron con un pálido y fantasmal verde. El motor escupió y murió.
Malditas sean las oleadas.
Jim juró.
Harían falta al menos quince minutos de cánticos para calentar el coche y arrancar el motor que funcionaba con agua encantada. Cada segundo que nos retrasáramos, los refuerzos de la Manada estarían cada vez más próximos. Nos tuvimos que ir a toda leche de aquí y llegar al Puente Monte Paran antes de que este incidente se hiciera aún mayor.
• • •
Salté del vehículo y deslicé a Asesina en la funda de mi espalda.
—Vamos a pie —. Me di la vuelta y corrí, sin mirar atrás. Un momento después los dos escoltas corrían a mi lado. Detrás de mí, Jim llamó,
—Formen una línea. Sarah, al frente. Rodríguez, en la retaguardia.
Abandonamos el aparcamiento
—Puedo llevarte en mi espalda — se ofreció Barabas.
—Estoy bien —. Con tal de que no corrieran a toda velocidad, podía mantener el ritmo. No sería capaz de hacerlo por mucho tiempo, pero no tendría que hacerlo. El puente Monte Paran estaba a una milla y media de distancia. Allí era donde esperaban los refuerzos de Jim. Nos reagruparíamos y luego haría que Hugh lamentara haber encontrado Atlanta en el mapa.


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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Selene el Sáb Ago 23, 2014 12:48 pm

gracias
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por markdune el Dom Ago 24, 2014 3:19 am

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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Merry el Dom Ago 24, 2014 2:26 pm

Estoy deseando ver como Kate y sus amigos dejan para el arrastre a Hugh, pero de verdad. Me encantaría que esta vez ganen con contundencia, con regodeo, pero me temo que no ocurrirá.

 ¡ Ahhh, suspiro por una buena venganza... !
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Dom Ago 24, 2014 4:22 pm


4



EL AIRE FRÍO quemaba mis pulmones. A mi alrededor los árboles llenaban el camino. A las plantas les encantaba la magia; estimulaba su crecimiento como sobrealimentado Miracle-Gro, y los árboles que nos rodeaban parecían tener décadas de antigüedad, sus extremidades trenzadas en una sola masa de ramas.
Mis músculos se sentían tibios y flojos debajo de mi ropa. Habíamos estado corriendo durante nueve minutos y con cambiaformas a mis dos lados, yo no tenía mucha resistencia. Para ellos, estábamos corriendo a un ritmo tranquilo. Para mí era una carrera rápida.
En mi mente maté a Hugh d'Ambray por cuarta vez. La fantasía no era tan satisfactoria como la realidad, pero pensar en deslizar a Asesina en su pecho me hizo correr más rápido.
El momento no podría haber sido peor. La Manada estaba reducida a menos de la mitad y Curran se había ido. Hugh era estratega. Nunca dejaba nada al azar. O tenía una muy buena fuente de inteligencia dentro de la manada, lo que estaría en consonancia con el topo de alto rango en el Consejo, o había diseñado todo esto, lo que significaba que Hugh tenía en el bolsillo a Gene y sus lobos ibéricos y Curran había caído en una trampa. El miedo se retorcía en mi interior. Cogí velocidad. Los cambiaformas aceleraron conmigo.
Curran podía cuidarse solo. No era una persona tímida y modesta. Si fueran lo suficientemente tontos como para intentar atraparle, habría vuelto a casa conmigo cubierto de su sangre.
Detrás de mí, una mente no-muertos parpadeó. No estaba suelto. Alguien estaba pilotándolo. Otra mente vampírica se unió a la primera. Luego otra. Una escolta de la frontera. Que amabla por parte de la Nación.
Los vampiros se acercaron. Miré por encima del hombro y les vi, tres formas de pesadilla, galopando en un desigual pero rápido ritmo por el camino.
Corrí, exprimiendo hasta la última gota de velocidad de mis piernas. El camino hizo un giro y vi el monte Paran Sinkhole, del tamaño de un campo de fútbol, un agujero como la boca entreabierta de un gigante en el suelo. El deslizamiento de tierra había nacido durante una ola de magia fuerte, y la riqueza de Northside se aseguró de que un puente de un solo carril había sido construido en una sola la noche. La luz de la luna bañaba la baranda de piedra y a los seis cambiaformas que esperaban en el puente con tres diferentes tipos de Jeeps de aspecto familiar.
Un cambiaformas se paró frente a los demás. Su chaqueta cerrada hasta el cuello. Se inclinó hacia delante, sus oscuros ojos fijos en los vampiros que nos seguían con la expresión de un depredador frío, su cuerpo musculoso en posición como un resorte comprimido. Solía llamar a Derek “chico maravilla”, pero “chico” ya no le pegaba. No era más que huesos con una envoltura muscular dura conectados con tendones. Su cuerpo podría haber tener diecinueve años, pero sus ojos bajo las cejas oscuras eran de uno de treinta y cinco. Bueno, le dije a Jim que pusiera a alguien sólido a cargo de la unidad de refuerzos de seguridad.
Un segundo cambiaformas se encaramó a la barandilla de piedra a la derecha de Derek. La luz de la luna se deslizó sobre su rostro. La pesadilla de mi existencia. Figurativamente.
Derek y Ascanio. Mientras estuvieran separados por la longitud de un campo de fútbol, se llevaban muy bien. Hacer que estuvieran en las proximidades uno del otro era como llevar un fósforo encendido en una casa llena de gas. Era un milagro que el puente no se hundiera bajo la presión.
La distancia entre nosotros y los vampiros disminuyó. Los no-muertos iban ganando terreno. El aire se convirtió en fuego en mi garganta. Un momento y nos golpearon en el puente. Una línea blanca dibujada con tiza cruzó la piedra de la frontera. La cruzamos.
El líder chupasangre estaba tan cerca, que si paráramos parecería de los nuestros.
Derek pasó junto a nosotros como una bala de cañón.
Miré por encima del hombro. El vampiro dio un paso sobre la línea de tiza. Derek saltó y pateó al no-muerto. Su pie conectó con la cabeza del vampiro. El impacto hizo la abominación retrocediera seis metros. Se cayó, saltó hacia arriba, se congeló, y trotó de vuelta con el resto de cadáveres vivientes que esperaban en la acera.
Seguí moviendo más allá de la línea de cambiaformas, ralentizando el paso. Tenía muchas ganas de apoyarme en algo y recuperar el aliento, pero estaba a plena vista, así que obligué a mi cuerpo a permanecer en posición vertical. La respiración es como montar en bicicleta. Nunca olvidas cómo hacerlo, y, finalmente, mi cuerpo recordó que podía respirar en lugar de morder el aire y tragarlo en grandes bocanadas. Seguí caminando, dejando atrás algunos vehículos, hasta que la mayor parte de los jeeps nos ocultaba de la vista de los chupasangres. El resto del grupo me siguió.
Mi mente procesó lo que había sucedido en el Cónclave. Hugh d'Ambray había venido a por mí. Todos con los que estaba directamente relacionada habían conseguido una diana en su pecho. Les mataría uno a uno, o a una docena a la vez, lo que fuera necesario. Mi memoria reprodujo la voz de Hugh. “Es su voluntad. Deja que suceda”. Mi padre había atacado a los cambiaformas, pero nunca tan abiertamente. Roland sabía que yo estaba aquí, y había enviado a Hugh para dividir a la Manada y usarme como palanca mientras estaba en ello. Lo que me había estado temiendo iba a pasar. Mis amigos iban a morir por mi culpa.
Fue como recibir un cubo de agua fría.
No se suponía que debía ser así. En mis planes, Curran estaba siempre conmigo. En mis planes estábamos juntos, luchábamos juntos, y lo hacíamos en nuestros términos. En lugar de eso, Curran había desaparecido en algún desierto de los Apalaches, y yo estaba atrapada aquí, con un asesinato en mis manos y mil quinientas personas que debía mantener con vida. Era la Consorte. Tenía un trabajo que hacer. Tenía que anular esta guerra.
Tendría que dar un paso a la vez. El primero: encontrar al asesino.
Jim igualó su paso al mío.
—¿Qué demonios fue eso allá atrás? Casi dejaste que te incitara a volver de regreso.
—Necesito que encuentres Curran. Hugh le odia y probablemente sabe exactamente dónde está. En el mejor de los casos, Gene le mantiene lejos de aquí. Peor de los casos, es una trampa.
Jim se inclinó hacia mí. Su mirada se encontró con la mía.
—Hey. Mírame.
Le miré.
—Curran va a estar bien. Lo conseguirá. Tendrían que haber enviado un ejército a Carolina del Norte para acabar con él. Tengo gente que controla el territorio de Gene. Nadie ha entrado o salido.
Eso era bueno. Jim tendría a alguien observándoles.
—Hugh intentará joder con tu cabeza. No le dejes. Haz tu trabajo. Tienes mil quinientas personas que dependen de ti.
—Palabras de ánimo impresionantes.
—Si quieres una charla, consigue una animadora. ¿Has reconocido el cruzado con Hugh?
—Sí —había reconocido Nick, de acuerdo. Le vi disparar a Desandra.
—¿Por qué huimos? —Un hombre demandado detrás de mí.
Me detuve y giré sobre mi pie para enfrentarme a él.
Era uno de los guardaespaldas de Jennifer. A los veinte años, era grande, con la cabeza con pelo rubio natural, deportivo. Sus ojos brillaban amarillos, capturando la luz de la luna. Le temblaban los labios, mostrando los dientes. Bien, todas las luces encendidas y estaba exhalando agresión con cada respiración. Adicto a la adrenalina. Mala elección como guardaespaldas.
—Teníamos suficientes. Podríamos haberles machacado.
—Haz que se siente —le dije a Jennifer —. O lo haré yo y no le va a gustar.
La expresión de Jennifer permaneció en blanco.
—Parecemos putos cobardes —el rubio gruñó —. Deberíamos haberles hecho…
Desandra se lanzó hacia delante, agarró el rubio por la garganta y le estrelló en la superficie de la piedra del puente. Su espalda golpeó la roca. La voz de Desandra era un gruñido desigual.
—¡No cuestiones a la Consorte! ¡No avergüences a tu clan en frente de tu alfa!
El rubio se quedó sin aliento, tratando de respirar.
Una no hace nada, la otra hace el doble. No sabía que era peor.
Desandra tiró del rubio hasta ponerle de pie y le miró a los ojos, su cara a unos centímetros de la suya.
—Mírame.
El hombre la miró, su rostro conmocionado.
—Jennifer es indulgente. Busca mi rostro, ¿crees que soy indulgente?
El rubio tragó.
—No, Beta.
—¿Quieres que te demuestre que no soy indulgente?
—No, Beta.
—Cuando te ganes el derecho a cuestionar a la Consorte, podrás hablar. Hasta entonces, cuando te dé una orden, cierras la boca y obedeces, o te arranco la lengua. Me lo hicieron una vez y tarda seis meses en volver a crecer. ¿Queda claro?
—Basta ya —dijo Jennifer.
Desandra abrió la mano y agachó la cabeza hacia mí.
—Lo sentimos, consorte.
—No te necesito para que te disculpes por mí —dijo Jennifer —. Ten cuidado.
La columna vertebral de Desandra se puso rígida en una sola respiración, luego se relajó tan rápido que me lo hubiera perdido si no la estuviera mirando. Se encogió de hombros y miró hacia abajo.
—Lo siento, Alpha —ronroneó.
No tenía tiempo para sus juegos.
—Tenemos menos de dieciocho horas hasta que Hugh d'Ambray y la Nación ataquen la Fortaleza. Una vez que comience la guerra, será más difícil pararla.
La Nación y la Manada nunca se habían enfrentado cara a cara, y ambas partes tenían un montón de idiotas que pensaban que tenían algo que demostrar.
Desandra se quitó la chaqueta y le mostró la espalda al hombre lobo. Él sacó un cuchillo y cortó la espalda abierta. Ella enseñó los dientes por un corto segundo. La bala estaba probablemente todavía en su cuerpo.
—Tenemos que evitar la guerra —le dije —. El cuerpo de Mulradin, ¿ideas?
—El asesino es un cambiaformas —dijo Jim —. No es un oso. Tienden a aplastar. El cuerpo tenía pinchazos de dientes caninos o felinos.
—Estoy de acuerdo —Miré a Jennifer. Necesitaba un consenso, porque a ninguno de ellos le gustaría lo que iba a decir —. ¿Qué piensas?
—Es posible que haya sido un cambiaformas —dijo Jennifer —. Alguien fuera de la Manada. No me puedo imaginar cualquiera de nuestras personas que lo hacen.
—Tengo un buen olor del cuerpo. Es un lobo —dijo Desandra —. Uno de los nuestros.
—¡Mientes!—Jennifer escupió.
Desandra se encogió de hombros.
—¿Por qué mentiría? Reconozco el olor. Lo olí antes un par de veces, en la Fortaleza y en la casa del clan. No es alguien que esté en la Fortaleza a menudo, pero conozco el olor y es uno de los nuestros.
La ira y el odio se mezclaron en la cara de Jennifer.
—¿Por qué haces esto? ¿Qué puedes ganar con esto?
—Estoy diciendo la verdad —dijo Desandra.
—Esta es una de tus esquemas, ¿no es así? No esta vez.
Los tres lobos que cubrían la espalda de Jennifer y el lobo junto a mí decidieron al mismo tiempo mirar a todas partes, excepto a las dos mujeres. Detrás de ellos, Derek también fingió que no pasaba nada. Ascanio rodó los ojos.
—No en este maldito momento, ¿me oyes? —La voz de Jennifer se disparó, alcanzando notas de histeria —. No hay más complots, Desandra. No más Desandra Show.
Y Jennifer acababa de perder en público. Impresionante. Porque eso era lo que realmente necesitábamos, tener este partido en presencia de testigos ahora mismo.
—Tablas —dije —. Volved al cuerpo de Mulradin.
—Desandra tiene razón —dijo Robert, su voz fría y precisa.
Todos nos volvimos hacia alfa de las ratas. Había estado tan tranquilo, me había olvidado de que estaba allí.
—Es un lobo —dijo —. No he cogido ningún olor porque la sangre era demasiada, pero estaba lo suficientemente cerca como para ver las heridas en detalle. Mulradin ha luchado. Debió agarrar a su atacante, porque vi la piel pegada a las manos ensangrentadas. Piel de lobo.
Jennifer le miró. Como si hubiera lanzado un puñetazo a un glaciar. Robert se mantuvo imperturbable.
—Tenemos que encontrar al asesino antes de la fecha límite —le dije antes de que pudiera enloquecer de nuevo. Si tuviéramos al culpable de muerte, aún había una oportunidad de resolver la situación.
—Si él o ella todavía vive —dijo Jim.
Buen punto. Si yo fuera Hugh, mataría al lobo para asegurarse de que no podríamos entregarle.
—Y si encontramos a esta persona, ¿qué pasará entonces? —dijo Robert.
La pregunta fue hecha en un tono suave, pero me dio la sensación de una gran cantidad cabalgó sobre cómo respondí.
—Si es detenido el asesino, una investigación se llevará a cabo dentro de la manada —le dije.
—¿Y si le encuentras culpable? —Robert persistió.
—Robert, ¿qué estás preguntando en realidad?
Robert hizo una pausa.
—Me estoy preguntando acerca de la custodia.
—No tengo ninguna intención de entregar a la Nación a uno de los miembros de la Manada para que vean en vivo un enfrentamiento de cambiaformas —le dije —. No vamos a ceder solo porque nos pisen el pie. Pero tenemos que encontrar al responsable. No podemos actuar hasta que sepamos lo que ha pasado.
—Tenemos que examinar la escena del crimen —dijo Jim —. El cuerpo no olía a acónito.
El acónito se usaba para ocultar el rastro de olor. Una vez que un cambiaformas lo olía, incluso el mejor rastreador se disolvía en estornudos. La ausencia de acónito creaba una ligera posibilidad de que en algún lugar intacto de la escena del crimen nos esperaran pistas y los cambiaformas podían leer los aromas como un libro abierto.
—Ni siquiera sabemos si existe una escena del crimen —dijo Robert —. Podrían haberle prendido fuego.
—No, existe —dijo Barabas.
—A D'Ambray le gustan los juegos —dijo Derek —Quiere que juguemos.
Si había una escena del crimen, ¿dónde podría estar? La sangre del cuerpo de Mulradin era fresca.
—¿Desandra? ¿Sabes cuánto tiempo llevaba muerto?
—Diría que menos de dos horas —dijo.
Jim asintió.
—Eso parece correcto, pero pondría a Mulradin en el Casino en el momento de la muerte.
Mi nariz tenía seis millones de receptores olfativos. La nariz de un lobo tenía doscientos ochenta millones. Si Desandra decía que había muerto hacía un par de horas, me sentía inclinada a creerle, pero no había manera de que un cambiaformas hubiera entrado en el Casino, asesinara a Mulradin, y se largara. Me volví hacia Jim.
—¿Estás seguro de que estaba en el Casino?
—Sí —dijo Jim —. Ghastek y Mulradin se turnan la supervisión, por lo que uno de ellos está en el Casino en todo momento. Ghastek estaba en el Cónclave, así que Mulradin tenía el turno de noche. No habría salido del Casino.
—No necesariamente—dijo Robert en voz baja.
Jim se volvió hacia él.
—Hace dos semanas recibí un informe de uno de mi pueblo que le vio fuera cuando se supone que debía estar de guardia —dijo el hombre rata.
—¿Dónde? —le pregunté.
—La Madriguera—dijo Robert —. Mi explorador vio a Mulradin entrar en un edificio, pero no pudo seguirle porque tenía un objetivo diferente esa noche.
—¿Y cuándo pensabas compartirlo con la clase? —preguntó Jim.
—Hay una serie de cosas que la clase eligió no compartir con nosotros—dijo Robert.
Era evidente que había un poco de tensión allí.
—¿Qué edificio del Warren? —le pregunté.
—El explorador no especificó.
Que se estrechaba hacia abajo tanto como señalar cuál de los pajares tenía la aguja oculta en ella. Cuando la magia destrozó Atlanta, había pisoteado el Warren, aplastando calles enteras. Cualquier persona que pudo mudarse, lo hizo. Ahora el Warren era los barrios pobres, poblados por indigentes, delincuentes, y niños de la calle, y era enorme.
—¿Podemos llamar al explorador para que nos cuente más? —le pregunté.
Robert parecía un poco incómodo.
—Sí. Pero está en un puesto de observación.
—¿Dónde? —Por favor, no digas en el territorio de la Nación.
—En el territorio de la Nación.
Esta no era mi noche.
—¿Línea de teléfono? —le pregunté.
Robert negó con la cabeza.
Por supuesto. El teléfono probablemente no habría funcionado con la magia de todos modos.
—Voy a necesitar un pequeño equipo de ataque para ir conmigo al puesto de observación.
—No —dijo Jim —. No puedes ir.
—Denegada —le dije.
—¡Kate!
—La última vez que lo comprobé yo estaba a cargo. ¿Quieres desafiarme para resolver esto?
Jim frunció el ceño.
—Das mucho miedo, pero todavía estoy a cargo. Robert, ¿dónde está el puesto de observación?
—En el Centennial Drive.
Tienes que estar bromeando.
—¿El Centennial Drive? ¿Al otro lado del Casino?
Robert asintió.
Perfecto. Colarse en el territorio de la Nación, con Hugh y todos los vampiros de Atlanta en busca de algo con una cola o un sable, encontrar un hombre rata que quería permanecer oculta, lo que era prácticamente imposible, y luego destino el Warren. Como robarle un caramelo a un niño. Dejadme coger mi capa de invisibilidad y un dispositivo de teletransporte. . .
—Con el debido respeto, Consorte, usted nunca encontrará el puesto de observación —dijo Robert —. E incluso si lo hiciera, mi explorador no hablará con usted.
—¿Quieres venir conmigo?
Robert asintió.
—Sí.
—Tenemos suficiente gente para llegar hasta allí —dijo Barabas —. Podríamos abrirnos paso.
—No. La idea es entrar y salir. Si entramos con un grupo grande, fracasaremos. En primer lugar, llamaremos más la atención. También podríamos colgarnos un letrero de neón que dice “Objetivo aquí. Morder a matar”. En segundo lugar, si vamos tantos, van a verlo como una invasión de su territorio. En tercer lugar, si nos encontramos algún vampiro, el plan será correr y esconderse para minimizar cualquier daño, no luchar contra ellos. No, vamos con un grupo pequeño y los que venga mantendrán sus pieles humanas.
—Ese bastardo planeó todo esto —dijo Jim —. Se estaba regodeando. Habrá una trampa en la escena del crimen.
—Es muy probable. Por eso tengo que ir —De todos nosotros, tenía más posibilidades de sobrevivir a un encuentro con Hugh y sacar a nuestra gente viva de allí.
—Pareces muy segura de eso —dijo Jennifer —. Tal vez todo esto fue una coincidencia. Este d'Ambray vino para como inspector la Nación, buscó al hombre a cargo, no le pudo encontrar, y descubrió el asesinato.
Oh cállate.
—Independientemente de sus motivaciones, tenemos que llegar a la escena del crimen. Este asunto no está en discusión —Levanté mi pie y deliberadamente pisé fuerte en el puente —. Este es mi pie. Acabo de ascenderle. Trata con él.
Todos me miraron.
—No más objeciones. Ayudadme a llegar y salir con vida.
—Voy a ir —dijo Jim.
—Te necesito para iniciar el protocolo de estado de sitio —Bajo el protocolo de estado de sitio, todos los cambiaformas en la ciudad irían a la Fortaleza. Los que están en las ciudades más cercanas se le recomienda que evacuar al Bosque, un enorme bosque en el norte.
—Barabas puede hacerlo.
Curran se había ido, yo iba a irme, y ahora Jim se iría. ¿Por qué no? ¿Qué tal, por una vez en sus vidas, la Manada sólo hiciese lo que le había dicho que hiciera?
—El Consejo de la Manada podría necesitar a alguien con conocimiento directo de los hechos y la experiencia con las cosas que funcionan —Y no quería que Jennifer fuese la única voz que contara lo que había sucedido.
Jim me miró. Sabía exactamente lo que estaba pensando. Él hubiera querido arrastrarme de vuelta a la Fortaleza y rodearme de cambiaformas de combate, pero Hugh lo había cambiado todo. Yo era la mejor esperanza de la Manada contra Hugh. Era un enemigo excepcionalmente dotado para luchar. Curran había puesto su vida en peligro decenas de veces por la Manada. Era mi turno. Si no volvía, alguien tenía que sostener a la Manada unida. Jim sería ese alguien, porque era el mejor hombre para el trabajo y estaba enfadado como el infierno por eso.
—Te llevarás a Robert —dijo, su voz muy tranquila —. Y también a Derek.
Abrí la boca para decir que no y me detuve. No tenía ni idea de donde caían las lealtades de Robert, pero Derek moriría por mí. Tenía casi veinte años, había obtenido entrenamiento de combate desde que tenía dieciséis años, y había sufrido más mierda de la que la mayoría de la gente podía manejar en su vida. Si me oponía al arreglo porque todavía pensaba en él como si fuera un niño y no quería verle herido sería una humillación para los dos.
—¿Estás dentro? —le pregunté.
Derek parecía ligeramente ofendido.
De acuerdo. ¿Cómo me he atrevido a preguntarlo? Estos hombres lobo adolescentes y sus sentimientos delicados.
Me volví hacia el resto.
—Necesitamos uno más.
Había una razón por la cual todos los equipos del SWAT, los infantes de marina y los SEALs estaban formados por cuatro hombres. Eran rápidos, maniobrables, cubrían los cuatro lados, y en nuestro caso, haría mucho más fácil colar furtivamente a cuatro personas en territorio de la Nación. Podríamos entrar en parejas. Una pareja caminando por la noche en Atlanta no atraería inmediatamente la atención. Tres o cuatro personas juntas atraerían la mirada.
Myles, el lobo render, dio un paso adelante. Perfecto.
—No —Jennifer entrecerró los ojos —. Toma a Desandra contigo.
¿En serio? Ni siquiera lo estaba intentando ahora. Yo era una aficionada de la política de la Manada, pero esto fue sólo descaradamente obvio. Si insistía en llevarma a Myles, insultaría a Desandra. Si Desandra se retiraba, ella perdería su honor.
Jim y Robert intercambiaron miradas.
—Esta es una misión peligrosa y el Clan Lobo quiere ayudar a la Consorte—dijo Jennifer —. Seguimos siendo el más grande de la manada, y como alfa presente del Cónclave siento que nuestro clan debe hacer todo lo posible para ayudar. Desandra conoce el olor y es una excelente luchadora.
—¿La vas a enviar con la esperanza de que muera y así puedas aferrarte al poder un par de días más? —dijo Jim.
Jennifer levantó la barbilla.
—Si tienes algo que decir, gato, dilo.
—Acabo de hacerlo —Jim le dijo.
Si no cortaba esto ahora mismo, discutirían toda la noche.
—Suficiente. Desandra, ¿estás a la altura?
Desandra parecía preferiría chupar limones podridos.
—Sería un honor, Consorte.
—Muy bien —Ahora tenía dos lobos en mi divertida fiesta. Hasta ahora, mi estrategia de evitar a los lobos había demostrado ser un épico fallo —. Vamos a tomar la ruta de evacuación del norte.
Las habíamos planeado tanto al norte como al sur, pero la del norte estaba justo pasado un establo. Necesitaba un caballo para mantenerme al día con los cambiaformas. Suerte que ya había alquilado uno.
—¿Recuerda el modo en que d'Ambray aullaba sobre matar a cualquiera que sea sorprendido en el territorio de la Nación? —preguntó Jim —Para que esa mierda suceda, d'Ambray debe haber hecho arreglos con la policía. No sé si les ha sobornado o chantajeado, pero ha hecho algo. Manteneos alejados de la División de Actividad Paranormal.
—Lo haremos —le dije.
—¿Quién tiene el cofre del tesoro? —preguntó Desandra.
Sage, el otro render, fue al Jeep de la izquierda y abrió el maletero. Un surtido de armas apareción ante nosotros: espadas, cuchillos y porras. Nada elaborado, herramientas sencillas y funcionales sólo para acelerar el viaje al más allá. Derek estudió la mezcla heterogénea durante un largo rato y eligió un hacha de guerra táctica. Sólido negro y de unos dieciocho centímetros de largo, tenía una hoja de seis pulgadas en un lado de la cabeza de hacha y un pico agudo en el otro. Desandra sacó una maza de metal sólido de dos metros de largo, la maza. La cabeza ponderada lucía ocho bridas afiladas. Eché un vistazo a Robert.
Él sonrió.
—Estoy bien. Recuperé mis juguetes del Jeep antes de irnos.
Me volví a Barabas.
—¿Puedo hablar contigo un momento antes de irnos?
—Por supuesto —se alejó a mi lado. Puse cien metros entre nosotros y el resto de los cambiaformas, de forma que mi espalda estaba hacia ellos —. Barabas, antes de salir de la ciudad, necesito que pares en un servicio de mensajería y envíes algunos mensajes. Llama a todos los que nos deben favores en la ciudad y todo lo que tenemos como fondo de reserva. Usa todo lo que hemos estado ahorrando para un día de lluvia, ya que el huracán está aquí. Por favor, llama Evdokia o a uno de sus hijos. Dile lo que ha pasado.
Evdokia era una de las prominentes brujas de los Aquelarres de Atlanta y una de las pocas personas que conocían mis antecedentes. Los Aquelarres lucharían contra Roland hasta el final, y haciéndoles saber que Hugh estaba en pie de guerra les compraría tiempo para prepararse.
—Lo haré.
—Tan pronto como llegues a la Fortaleza, por favor, arma un equipo de combate y envíalo a Carolina del Norte a encontrar Curran. Mantenlo en secreto. No necesitamos que cunda el pánico.
Barabas asintió.
—Jim querrá enviar a uno, pero quiero que tú le supervises. Usa a los renders, usa a los combatientes, a lo mejor que puedas conseguir sin dejarnos vulnerables. No me importa si tienen que apartar las montañas roca por roca. Tienen que encontrar el Señor de las Bestias y tienen que hacerlo rápido.
—Entiendo. ¿Qué pasa con el Consejo de la Manada?
—Es problema de Jim. Si puede, intenta entretenerles. Retrasa que tomen cualquier decisión hasta mañana. Deberíamos estar de vuelta para entonces. Si no he vuelto para el mediodía, estoy muerta y tú estás por tu cuenta.
—Entendido.
—Encuéntrale, Barabas.
—Kate, lo haré. Te prometo que lo haré.
—Una cosa más, dile a Jezabel que se lleve a Julie fuera de la ciudad. Necesitará refuerzos, Julie es buena para escapar. Si Hugh toma Atlanta, Julie no puede estar aquí. La usará y convertirá en algo terrible.
—No va a tomar Atlanta—dijo Barabas.
—Lo sé. Por favor, haz esto por mí.
—Por supuesto. Buena suerte.
—Gracias. La necesitaremos.
Volvimos a los coches. El rostro de Jim parecía sombrío.
—Para que conste, estoy harto de quedarme atrás—dijo.
—Para que conste, estoy harto de que Hugh esté vivo.
El cambiaformas mangosta agitaba a nuestro pueblo.
—Vámonos.
Jim se detuvo.
—No hagas que te maten y que tenga que ir allí a rescatar tu culo.
—Gracias, mamá. Yo también te quiero.
Jim gruñó por lo bajo y se fue al Jeep.
—¡Jim!—le llamé, fuerte.
Se dio la vuelta.
Esperé un segundo para asegurarme de que tenía la atención de todos.
—Si no vuelvo mañana por la tarde y el Señor de las Bestias todavía sigue por ahí, tienes mi bendición.
Jim parpadeó. Su boca se abrió.
—Entendido, Alpha.
Alguien tendría que mantener estable a la Manada. Lo había hecho antes y si no volvía, lo haría de nuevo, y ahora tenía una docena de testigos que apoyarían su derecho a hacerlo.
Jennifer negó con la cabeza. Ella y sus guardaespaldas se metieron en su coche. El hombre de pelo oscuro que Desandra había cortado se demoró. Desandra se acercó a él.
—Ve con nuestra alfa. Al llegar a la Fortaleza, envia a alguien a por Orhan y Fátima. Y si Jennifer intenta hacer algo estúpido, retrásalo tanto como puedas. George podrá ayudarte.
Así que ella había ido a ver a la pareja de los alfas jubilados.
El hombre asintió y se fue.
Nos dimos la vuelta y corrimos por el puente, ocultos de la vista de los vampiros por los coches. Los cambiaformas comenzaron a cantar, engatusando a los motores de agua encantada de los Jeeps a la vida.
—¿Orhan y Fátima? —preguntó Robert.
—Mm-hm —dijo Desandra —. Tengo su bendición para hacerme cargo del clan. ¿Puedes creerte que esa perra me ha tirado debajo del autobús?

*****

Cruzamos el puente y corrimos otro cuarto de milla por el camino del bosque, a partir de ahí el sendero desaparecía. Árboles ahogaban el camino, sus raíces empujando a través de la tierra, casi invisible en las sombras de la noche. Perfecto. Tal vez me tropezaría, me rompería el cuello, y ahorraría a Hugh el tema de la cacería.
—No es que Jennifer me empujara por el precipicio —dijo Desandra —. Lo entiendo. Me descuidé. La mujer ha sido alfa unos… ¿seis meses por su cuenta? Es normal esperar alguna sutileza.
—¿Cuándo fuiste a ver Orhan y Fátima? —preguntó Robert.
—Hace unos días —dijo Desandra.
—No quieren involucrarse en las operaciones de la Manada —dijo Robert —. Han dejado eso muy claro. Un alfa retirado pierde todo derecho a entrometerse con su clan. Les ha puesto en una posición difícil.
—Me invitaron a reunirme con ellos. Yo no se lo pedí. ¿Quieres saber por qué Orhan y Fátima me llamaron? —Desandra me señaló a mí, luego a Robert —Alfa, alfa… —se señaló a sí misma con el pulgar —Beta. Una de estas cosas no es como las otras. Jennifer debería estar aquí en vez de ir con sus guardaespaldas en un coche cómodo. Esa es la razón.
—Yo no soy un alfa —dijo Derek.
—Eres como el hermano pequeño de Curran —Desandra agitó la mano —. No cuentas. Así que no, no rompí las reglas y fui y molesté a Orhan y a Fátima por mi cuenta. Dame un poco de crédito.
Robert hizo su mejor esfuerzo en mantenerse silenciosamente inaccesible. Su mejor era bastante bueno, pero no me detuvo.
—Por lo tanto, Robert, ¿qué tal esa patada en la cara?
Robert me miró, claramente sin saber cómo reaccionar.
—Oh, y una cosa más —dijo Desandra —. Acerca de que Hugh haya planeado todo esto. Tienes razón.
Se encogió de hombros de la chaqueta del hombro y nos dio la espalda. Un brillante punto rojo de herida, todavía húmedo, marcó la piel por encima del omoplato. La bala debía haber penetrado por la parte delantera y desgarrado directamente a través de la parte superior de su pecho. Una mancha de color gris oscuro bordeaba la herida. Había recibido un disparo con una cobertura de plata. Como la bala tóxica pasa a través del cuerpo, el Lyc-V de los tejidos circundantes murió. Cuando el otro lobo había cortado su espalda, había purgado el gris.
Nadie llevaba encima balas de plata a menos que tuviera la intención de luchar contra los cambiaformas. La plata era demasiado cara y no había mucha a un precio disponible.
El rugido revienta tímpanos de los motores de agua encantada anunció que los vehículos de la Manada se pusieron en marcha a nuestra espaldas. Nos mantuvimos en movimiento.
Los últimos ecos de motores se desvanecieron.
—¿A dónde vamos? —preguntó Desandra.
—Vamos a Blue Ribbon Stables —le dije —. Es el lugar más cercano para alquilar un caballo.
—¿Por qué? —preguntó Desandra.
—Porque no puedo seguir tu ritmo a pie —le dije.
—Y corre como un rinoceronte —añadió Derek —. Puedes escucharla a una milla de distancia.
Traidor.
—¿Pensé que te tendría a mi espalda?
—Lo hago —dijo Derek —. El correr del rinoceronte es agradable. Hace que sea más fácil seguirte. Si alguna vez te pierdo, sólo tengo que escuchar y ya está.
—Sí —Desandra estuvo de acuerdo —. Es muy práctico.
Me eché a reír.
—¿Siempre eres tan informal? —preguntó Robert.
—Derek y yo trabajamos juntos durante mucho tiempo —le dije —. Ha permitido cierta libertad de acción.
—¿Qué pasa con Desandra?
—Ella sólo se molesta con el protocolo cuando quiere algo. El resto del tiempo es chistes y descripciones de ciruelas lascivas.
Desandra se rio.
Las cejas de Robert se arrastraron hacia arriba.
—¿Ciruelas?
Agité la mano.
—No preguntes.
Diez minutos más tarde el camino boscoso nos escupió en la Calle del Troll, y quince minutos más tarde nos detuvimos junto a la valla cerca de la puerta que conduce a los Establos Lazo Azul. Media hora perdida. No teníamos mucho tiempo.
—Uno va mejor sobre sus propios pies —dijo Desandra —. O podrían tener miedo de que Derek y yo tengamos la intención de soplar su casa abajo.
—Si hay un problema —dijo Robert —, estamos sólo unos metros de distancia.
Oí un sonido gutural y me di cuenta de que era Derek riendo. Bueno, al menos su sentido del humor iba volviendo. Gracias al Universo por los pequeños favores.
Corrí hacia la puerta y toqué. La puerta se abrió y un anciano negro niveló una ballesta hacia mí. Levanté las manos.
—¿Señor Walton? Necesito un caballo. Le llamé ayer y le pedí mantener uno para mí.
El señor Walton me miró de soslayo.
—Acerca de eso…
—¿Sí?
—Los he alquilado todos.
Tienes que estar bromeando.
—Dijo que tenía uno y que me lo reservaría. Envié a uno de mi pueblo aquí y me dijo que tomó el dinero.
—Lo dije y tomé el dinero. Pero ya sabe. El dinero es una cosa divertida. Cuanto más hay, más bonito se ve. Dije que es posible que tuviera un caballo y no era algo seguro.
Argh.
—¿Quiere un reembolso?
—Quiero un caballo.
—Me he quedado sin caballos para esta semana, pero tengo un jenny mamut.
—¿Un qué?
—Venga, se lo mostraré.
Me llevó al establo. En el interior, en la tercera cuadra algo de movía. Se veía como un caballo, de unos dieciséis palmos más o menos de alto. El hombre levantó una feylantern. Una cara larga con orejas de dos metros de largo, me miró a través de sus grandes ojos azules. Un burro, excepto que se situaba a cerca de ocho pies de altura, de las pezuñas a las orejas. Grandes manchas blancas pintaban de negro su pellejo hirsuto.
—¿Qué es?
—Esta preciosidad es un Jenny mamut. Una burra hembra americana Mammoth.
—¿Es mágica?
—Nahh. Los desarrollaron a principios del siglo XX, principalmente para la cría de mulas. Son buenas monturas. En un sendero. Te dará un galope de veinte millas por hora en un apuro, pero no por mucho tiempo. Una cosa, sin embargo. La mayoría de los de su especie son dulces. Esta es lo que llamamos en el negocio un fenómeno de la naturaleza. Inteligente, obstinada, e intratable.
—¿Cómo se llama?
—Abrazos.
Perfecto.
—Me la llevo.
El momento en que Abrazos salió de su puesto, se volvió hacia mí, se irguió y echó las orejas hacia adelante. Bueno. Cuando un caballo estaba listo para ser agresivo, solía poner las orejas hacia atrás. Esto, no lo sabía. Los burros eran un territorio nuevo para mí.
—¿Qué significan los oídos?
Mr. Walton se encogió de hombros.
—Significa que no está segura acerca de usted. Los burros son animales estoicos. No son caballos con orejas largas, ya sabe.
Bueno. Si Abrazos fuera un caballo, acariciaría su cabeza y daría un paso atrás. En los juegos de dominancia de caballos, quien se movía primero perdía. Algo me dijo que no iba a funcionar aquí.
—¿Tiene alguna zanahoria?
Mr. Walton cruzó el establo hasta la parte delantera y me trajo una zanahoria enorme.
—Gracias —Tomé uno poco de la parte superior, e hice fuertes ruidos de masticación —Mmm, deliciosa zanahoria.
Abrazos abrió los ojos un poco más amplios.
—Mmm, delicioso.
Abrazos dio un paso adelante. Me volví hacia los lados y trató de morder más fuerte. Abrazos relinchó y me dio un codazo en el hombro con la nariz. Sostuve la zanahoria delante de ella y le acaricié la mejilla. Se comió la zanahoria y me miró.
—Muy bien —aprobada el señor Walton —Usted es una encantadora de burros.
—¿Tiene más zanahorias?
Dos minutos más tarde metí tres libras de zanahorias en las alforjas de Abrazos. Las conseguí gratis “ya que Abrazos no es un caballo y te he rentado una yegua que no estaba a mi altura”. Si una manada de burros gigantes se cruzaba en nuestro camino y necesitaba someterlos, lo tenía cubierto.
Monté en el establo en la parte superior de un burro de ocho pies de altura, parecía que había robado una vaca Holstein, y ahora estaba usando ropa robada. Robert me miró boquiabierto. Desandra puso una cara extraña: su ceja derecha se deslizó hacia arriba, la izquierda descendió, y su boca quedó atascada en algún lugar entre la sorpresa y el comienzo de la palabra “qué…”. La boca de Derek abrió y no se cerró hasta que llegué cerca de él.
—¿Qué demonios es esto? —preguntó Desandra.
—Esta es Abrazos. Una burra mamut.
Derek sonrió, apoyándose en la valla.
—¿Te queda algo de amor propio?
—No.
—Creo que es linda —Desandra alargó el brazo.
Abrazos intentó morderla. Desandra apartó la mano y le enseñó los dientes.
—Burro, no sabes con quién te estás metiendo. Te voy a comer para el desayuno.
—¿Hacia dónde ahora? —Le pregunté.
—Espera —dijo Robert —. Todavía estoy... llegando a un acuerdo con tu modo de transporte.
—Tómate tu tiempo —Le di un codazo a Abrazos, dándole la vuelta para que le diera una mejor vista. Abrazos movió las orejas, levantó los pies, y cabrioló. Oh, Dios mío.
Derek puso la cabeza sobre la cerca e hizo un ruido parecido a un gemido. Desandra rio.
—Está bien —dijo Robert —Creo que lo he absorbido. Estoy listo para la planificación de la estrategia ahora. ¿Podrías por favor dejar de cabriolar?
—Ella no lo está haciendo.
Tomó otros treinta segundos y una zanahoria para tener a Abrazos bajo control.
—¿Cómo podemos llegar al territorio sin ser asesinados? —le pregunté.
—Podemos probar el noroeste —dijo Robert —Es menos patrullada. Pero con el estado actual de las cosas, lo más probable es que hayan duplicado la seguridad. Estarán buscándonos.
Ese era el eufemismo del siglo.
—Podría ir solo —Robert ofreció.
—Si te atrapan, nunca encontraremos al explorador o la escena del crimen —dijo Desandra.
Él le echó un vistazo.
—No me van a encontrar.
Claro, no lo harían. Tras señalar que su orgullo estaba mostrando lo mejor de él no sería diplomático. Tuve que ser algo neutral.
—Los accidentes ocurren —Kate Daniels, Maestría en Diplomacia.
—Podemos entrar en una de sus rutas de patrulla habituales —dijo Derek.
Nos vamos hacia él.
—Conocen nuestras rutas de patrulla —dijo el chico maravilla —. Por eso las cambiamos cuando hay una emergencia. Ellos probablemente harán lo mismo, dejando la ruta original abierta.
—¿Probablemente? —Desandra negó con la cabeza.
—Probablemente es lo mejor que tenemos —, dijo Robert.
—No me gusta —dijo Desandra —. No sé vosotros, pero yo tengo dos bebés por los que volver a casa. Podríamos estar caminando directamente a una de sus patrullas.
—No lo haremos —le dije.
—¿Qué te hace estar tan segura? —preguntó Robert.
—Contamos con un detector de vampiro en la vida real con nosotros —dijo Derek.
Era mi turno de ser el centro de atención.
—Seguid mirando, voy a hacer un baile o algo así.
—¿Puedes sentir a los vampiros? —preguntó Robert.
—Sí.
—¿Desde lo lejos? —preguntó el alfa rata.
—Lo suficiente como para darnos tiempo para escondernos.
—Está bien —dijo Robert —.Entonces yo voto por la ruta de la patrulla.
Desandra me contempló como si fuera la primera vez que me veía.
—¿Qué otras cosas divertidas puedes hacer?
Le guiñé un ojo.
—Quédate conmigo y puede que lo descubras.
—Podemos ir a través de la zona de cuarentena —dijo Derek —Incluso los chupasangres se quedan fuera de allí.
—Probablemente hay una buena razón para que lo hagan —dijo Desandra.
—La fortuna favorece a los valientes —dije. También mata la estupidez, pero decidí mantener eso para mí misma —. Venga. Necesitamos darnos prisa.
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Dom Ago 24, 2014 4:23 pm

  Like a Star @ heaven Repartición Like a Star @ heaven 


De la revista de Barabas Guilliam - Lyra#
Capítulo 1 - Carmen_lima
Capítulo 2 - analo
Capítulo 3 - mtomasm
Capítulo 4 - Lyra
Capítulo 5 - andripili
Capítulo 6 - mausi
Capítulo 7 - mausi
Capítulo 8 - marijf22
Capítulo 9 - Eli25
Capítulo 10 - Malu_12
Capítulo 11 - marijf22
Capítulo 12 - KuroNeko
Capítulo 13 - KuroNeko 
Capítulo 14 - KuroNeko
Capítulo 15 - marijf22
Capítulo 16 - Rihano
Capítulo 17 - Rihano
Capítulo 18 - Eli25
Epílogo - Eli25
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Ebekah el Lun Ago 25, 2014 8:12 am

Muchas gracias y gran trabajo !!!!!
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por koka el Lun Ago 25, 2014 9:35 am

tengo  tanto q leer q nose por donde empezar
señor de las bestias  ggguuurrrrr  uhuhuhuh
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por iseult el Mar Ago 26, 2014 6:45 am

Merry, además de lo que Kate le podría hacer con una espada a Hugh, tengo una sugerencia que ví en una pelicula: la protagonista, a falta de otra arma a mano, le atizaba con fuerza y en toda la cara con una sartén de hierro bien agarrada por el mango al malo. Cuando ví la escena en el cine me encogí en el asiento y toda la gente conmigo igual....luego estallamos en carcajadas
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Mar Ago 26, 2014 10:37 am

CAPITULO 5

La noche empapaba las calles de Atlanta, de un azul-negro y viscoso como la tinta. Se deslizó por los arruinados edificios, cubriendo los agujeros vacíos de las ventanas, y goteando en los callejones. Abrazos marchaba por la calle, los sonidos de sus cascos hundiéndose en la oscuridad. Robert y Desandra trotaban conmigo a mi izquierda, Derek a mi derecha. Robert no trotaba; se deslizaba en completo silencio, sus movimientos pequeños y rápidos. Desandra y Derek habían caído en el modo lobo, de zancadas largas que podían ir por millas y millas. El rostro de Derek estaba en blanco, ni melancólico ni duro, apenas listo. Yo no mostraba nada tampoco. Tenía un objetivo. Me enfocaba en ello. El truco era no pensar en todo lo que perdería si fallaba. Debería haber hecho más tiempo para mí y Curran. Debí. . . Cerré esa puerta. Solucionar este lío estaba en primer lugar. La culpa, el arrepentimiento, vendrían después. Nuestra gente encontrarían a Curran y si fallaban, yo lo encontraría. Él estaba bien. Estaríamos juntos de nuevo. Me enterraría la cabeza de Hugh junto a la tumba de Hibla. Yo ya tenía un lugar elegido para ella. Justo al lado de la Tía B. Tal vez mis pesadillas me dejarían entonces.
Derek se detuvo y giró sobre sus talones, mirando detrás de nosotros. Inclinó la cabeza hacia abajo, su expresión , sus ojos sin pestañear depredadores mirando a un punto fijo en la distancia, donde las casas devastadas echaron profundas sombras de noche a la calle. Sus músculos se tensaron y su boca se abrió ligeramente, traicionando un toque de los dientes, como si fuera un lobo congelado en el momento antes de un golpe. Cogí mi espada. Robert puso la mano dentro de su chaqueta. Desandra sonrió. "Sal", dijo Derek. " Estas reventado." Una sombra se separó de las sombras de la noche más profundas y salió a la calle. Una cara de ángel nos miró con ojos de diablo. Maldita sea. "Ascanio!" El bouda paseó hacia adelante, una imagen de la inocencia pura en su cara. "¿Qué demonios estás haciendo?" Gruñí. Puso una sonrisa encantadora como un escudo. "Siguiéndote." "¿Por qué?" "Porque". Que Dios me ayude, lo golpearía con algo pesado en un minuto. "Porque ¿por qué?" "Yo quería venir. Es demasiado peligroso para ti y estoy preocupado ". Derek gruñó en silencio por lo bajo. "No me puedes culpar a mí", dijo Ascanio. "Cualquiera en mi lugar estaría preocupado. Ni siquiera tienes un caballo adecuado. Y Usted está montando un equino mutante de origen desconocido ".
"No le faltes el respeto a mi burro. Si querías venir, ¿por qué no lo dijiste? "
Ascanio me miró, transmitiendo sinceridad. "Debido a que dirías que no. Y yo nunca desobedecería al Alpha. "
Argh. "¿Le dijiste a Jim dónde ibas?"
Él pareció sorprendido. "Por supuesto que no!"
"Por qué no?"
Abrió los brazos. "Porque él diría que no."
Puse mi mano sobre mi cara.
"Técnicamente, no he desobedecido ninguna orden", dijo Ascanio.
Punto para él.
"Está bien." Ascanio dio un paso atrás. "Entiendo que necesites un momento."
"¿Te gustaría que lo golpeara?" Preguntó Derek.
"Personalmente, no creo que este sea un buen momento para estar peleando entre nosotros ", dijo Ascanio. "Pero
si el señor McBroodypants le gustaría ver lo mucho que he aprendido este último año, yo estaría feliz de mostrarle.
Sería hacer un montón de ruido y llamar mucho la atención con toda la sangre volando alrededor ".
Sr. McBroodypants dio un paso adelante.
"No", le dije.
Derek gruñó en silencio por lo bajo.
Ascanio me disparó otra brillante sonrisa. "Lo siento por todo este problema. Sinceramente, sólo estaba tratando de ayudar. Pero ahora que estoy aquí, no podría posiblemente volver solo y sin defensa. A menos que quieras condenarme a una muerte segura. Solo. En la noche. En la lluvia helada ".
Desandra rió.
"No está lloviendo", le dije.
"¿Cuántos años tienes?", Preguntó Robert.
"Dieciséis", dijo Ascanio, de repente dejando caer un tono quejumbroso. "No es la edad suficiente para beber o firmar un contrato, pero es la edad suficiente para ser juzgado como un adulto si mato a un ser humano. También la edad suficiente para luchar por la Manada ".
Las cejas de Robert se arrastraron hacia arriba. "La suficiente para aceptar las consecuencias de sus decisiones?"
"Sí," dijo Ascanio.
Robert me miró.
Eso era exactamente lo que necesitaba. Ciento cuarenta libras de adolescente loco en una olla a presión.
"Está bien."
Derek miró hacia mí. "¿En serio?"
"Sí".
Me miró, incrédulo. "Así que él consigue lo que quiere?"
"Sí. Estamos demasiado cerca del territorio de la Nación. Si lo perseguimos fuera, él sólo nos seguiría
y caminaría hacía algo de donde no sabría salir. Y si las personas se apoderarán de él, lo usarían
como ventaja frente a nosotros ".
Ascanio sonrió.
"Mírame", dije apretando mis dientes. "Vas a obedecer. Si digo 'Alto', deja de hacerlo. Si digo
'Salta' saltas. Si digo 'contener la respiración,' es mejor que pienses antes de empezar a respirar de nuevo ".
"Sí, Alpha."
"Esto no ha terminado. Si sobrevivimos a esto y volvamos a la Fortaleza , voy a tener una charla con tus alfas. Crees que el Señor de las Bestias, da miedo, espera hasta que regresemos a la Torre . Te lo prometo, después de que me ocupe de ti, lo lamentarás. "
"Me estoy arrepintiendo ya", prometió.
Me volví hacia Abrazos. Ascanio trotó junto a Derek. Derek chasqueó los dientes. Ascanio le guiñó un ojo
"Tú sabes que perdiste."
Avanzamos por la calle.
Ahora tenía dos de mis guardaespaldas personales. Lástima que su edad promedio fuera de diecisiete años y medio.
Eso me recordó. . . "Desandra?"
"Hmm?"
"El chico de pelo rizado rubio con Jennifer. ¿Cuál es su historia? "
Desandra suspiró. "Brandon. Él acaba de cumplir veinte años hace un mes. Un caso clásico de
síndrome de segundo hijo: tiene un hermano mayor que es mejor que él en todo y él está enojado con los padres, ya que en su mayoría lo ignoran. Jennifer es realmente bueno en hacer que se sienta especial. Ese es su talento secreto. Tomó sus inseguridades y le hace sentir como si fuera su héroe. Por lo que descubrì, así es como llegó a Daniel, también. Él debe de haber tenido algunos demonios internos que necesitaban calmante.
La mujer es muy buena en eso, le doy puntos por eso ".
"¿Qué tan leal es Brandon?"
Desandra se encogió de hombros. "Jennifer tiene más edad, atractiva, con más experiencia sexual, y más arriba en la cadena alimenticia. Brandon está muriendo para ser apreciado y elogiado por el tesoro especial que es. Además, yo estoy bastante segura de que ella está jugando toda esa tarjeta-sexo prohibido. 'Quiero pero no puedo. Sería vería mal. 'Sé que no han dormido juntos, pero debío dejar insinuaciones, porque tiene una correa alrededor de su pene y cuando ella tira, él viene corriendo. Él se tirará desde un acantilado por ella.
Esa forma de desprecio que hice en el puente, no era para su beneficio. Fue por los demás, en caso de que tengan cualquier idea equivocada, porque déjame decirte, Kate, si Jennifer le dice que te apuñale por la espalda, Brandon lo hará "
Es bueno saberlo. Sin embargo, tengo otro lobo para mi cuidado.
"Derek?" Desandra miró.
"¿Sí?", Dijo.
"Digamos que hago una oferta por el puesto alfa. ¿Qué se necesita para ganar tu apoyo? "
Él se encogió de hombros. "Yo sólo soy un lobo."
"Los dos sabemos que es mentira", dijo Desandra. "Eres un miembro del círculo íntimo de Curran. Eres prácticamente de la familia. Tienes mucha influencia en el clan. ¿Qué se necesita? ¿Te gustaría el lugar Beta? "
Derek sonrió. "No."
"Con el objetivo superior?" Desandra enarcó las cejas.
"No. Los veo. "Derek asintió con la cabeza. "Puedo ver lo feliz que el lugar Alfa los hace."
"El sarcasmo, se quema", le dije.
"¿Por qué lo quieres?" Preguntó Derek.
"Puedo hacer las cosas mejor", dijo Desandra. "Yo puedo hacer que el clan funcionen mejor. Puedo hacer que la gente se sienta más segura y más feliz. Y uno de mis hijos es un monstruo ".
Si. El menor de los gemelos de Desandra. Si prueba carne humana, se convertiría en un lamassu como su padre. Le crecerían alas y dientes enormes. No estábamos exactamente seguros de lo que fuera capaz.
"¿Qué tiene eso que ver con nada?", Preguntó Ascanio.
Desandra le sonrió. "Jennifer nunca le permitirá crecer en la Manada. Ella casi lo dijo ".
Jennifer, que idiota.
"He pasado mi vida bajo un alfa abusivo", dijo Desandra. "Yo sé lo que se siente al estar ha
merced de alguien. Mis hijos no crecerán perseguidos. Si tengo que tomar el lugar Alfa y mantenerlo para asegurar que tengan una infancia feliz, lo haré ".
Un edificio abandonado apareció a nuestra izquierda, la flacidez de la calle, rayas finas de graffitis manchando sus paredes como lágrimas. Robert la miró a ella. "Un momento".
Él tomó una carrera, saltó y corrió hacia la pared casi vertical. Sus dedos apretados sobre el
alféizar y se zambulló en la ventana. Desandra silbó en voz baja.
" Sabes que está casado, ¿verdad?", Le pregunté.
"Todavía puedo disfrutar mirando su culo."
Sus ojos se iluminaron.
¡Oh, no.
"Es como dos. . . "
"No."
Desandra rió.
Eso estuvo cerca.
"Sabe, si usted tiene ciertas frustraciones," Ascanio dijo: "Yo estaría encantado de ayudarle a trabajarlas hacia fuera ".
Derek me miró, señaló a Ascanio, y golpeó su palma izquierda con el puño derecho un par de veces. Sacudí la cabeza. No, no puedes golpearlo.
Desandra rió. "Tal vez en veinte años. Cuando tenga, ¿cómo se llama? Conflicto mitad de la vida? "
"Crisis de la mediana edad", suministré.
"Sí. Eso. Suponiendo si vives tanto tiempo ".
"Eso es un gran 'si'", dijo Derek.
Robert reapareció llevando un pequeño saco sucio, saltó y corrió hacia nosotros.
"¿Qué es esto?", Le pregunté.
"Es un alijo de ratas", dijo Derek. " Todos ellos esconden sus cosas en la ciudad."
Robert metió la mano en el saco, sacó un gran rollo de cinta adhesiva y un montón de trapos de lona, y sonrió.
"¿Qué es esto?", Preguntó Desandra.
"Ya verás", le dije.
Nos dirigimos por la calle.
Desandra se encogió de hombros. "

"Hey, Kate? ¿Has pensado en subir sobre Hugh, han contado que él tiene la polla más grande jamás vista? "Ella extendió los brazos con el tamaño de un bate de béisbol.
"No, ¿ Piensas que funcionaría?", Le pregunté.
"Vale la pena intentarlo. Tal vez pueda ser tan feliz notado su espada de cerdo, que se olvidará todo acerca de tratar matarnos ".
Espada de cerdo. Mátame ahora. "Voy a pensar en ello."
Ascanio comenzó acariciando sus ropas.
"¿Qué?" Derek gruñó.
"Buscando algo para tomar notas ."
Robert no dio ninguna indicación de que él nos oyera pero yo sabía que estaba escuchando. Cualquier idiota podría darse cuenta de que Hugh y yo tuvimos una historia, y Robert estaba lejos de ser un idiota. Pronto las preguntas vendrían, podía sentirlo.
Ascanio renunció a las palmaditas y contempló a Desandra con algo parecido a la admiración. Habia encontrado un modelo a seguir, lo había hecho? Porque él no era suficientes problemas.
"¿Qué pasa, hijo?", Preguntó Desandra.
"¿De verdad, cortaron tu lengua?" Preguntó Ascanio.
Los ojos de Desandra estrecharon. "Cuando yo tenía doce años, mi padre no le gustó lo que estaba diciendo, por lo que tomó un cuchillo y cortó mi lengua fuera. Tuvieron que pasar seis meses para volviera a crecer y un poco más para poder hablar. Le dije: a la mierda. En ese momento decidí que nadie volvería a hacerme callar. No voy a callarme.
No voy a cerrar la boca ".
"Tampoco yo", dijo Ascanio.
"Si ustedes dos no paran ahora mismo, los enviaré a casa.
Cierran la boca.

La calle estrecha. Un poste de madera gruesa metió directamente en el medio de la acera
apoyado un signo de cuarentena. Gruesas letras negras sobre un fondo blanco de lectura:
IM-1: ÁREA MAGICA INFECCIOSA
No entrar
SOLO PERSONAL AUTORIZADO
Bajo el signo, alguien había dibujado una calavera con cuernos, sólo para recalcar el punto.
Nos detuvimos en el signo. La calle tenía trozos de vidrio atravesando el asfalto en ruinas, algo de azul, un poco de verde, otros de color blanco translúcido, como las puntas de icebergs subterráneas. En la distancia de agujas y hojas de vidrio que sobresalían hacia arriba, encierran lo
una vez fue Inman Jardín, jardín de Norfolk Southern, en un glaciar de cristal masivo.

Una vez que cruzamos el laberinto de cristal, que sería oficialmente en territorio de la Nación.
" Tienen mierda espeluznante en Atlanta" dijo Desandra. "¿Cómo sucedió esto?"
Desmonté. "Lo que solía ser una estación de tren , más de sesenta vias. La ciudad construyó una estación de trenes enorme justo antes del cambio, todas las vigas de acero y cristal, muy moderno. Cuando el pulso mágico llegó, los trenes chocaron y la estación se derrumbó. Montones de cristal derramado por todas partes, y entonces la gente comenzó a notar que se estaba fundiendo y creciendo, hasta que en los últimos años esto sucedió ".
"Se llama el zoo de cristal", dijo Robert, y me pasó la cinta adhesiva y los trapos. Envolví
la pezuña delantera izquierda de Abrazos con un trapo.
"¿Es peligroso?", Preguntó.
"Oh, sí", dijo Ascanio. "He matado a un monstruo allí con Andrea. Era más grande que una casa ".
Derek puso los ojos en blanco.
"Hay mierda ahí que nadie sabe cómo clasificar", le dije. "El Colegio de Magos ha estado
estudiandolo durante años, y todavía no estamos seguros de cómo el cristal crece o se propaga. Es por eso que el conducto
cinta y los trapos. Una vez que lo atravesamos, nos deshacemos de ellos así que no estamos arrastrando la contaminación en toda la ciudad ".
Terminé envolviendo los cascos de Abrazos, arreglé los harapos sobre mis botas con cinta, y pasé el rollo a Robert. El envolvió sus pies, y luego el rollo se abrió camino hacia Desandra y para Derek y Ascanio.

Robert pasó de un pie a otro.
"¿Estás bien?", Le pregunté.
"No me gusta tener las cosas en mis pies."
Él se encogió de hombros.
"Usted está usando los zapatos," Desandra señaló.
"Sí, pero yo estoy acostumbrado a la forma en que se ven." Robert se quedó mirando las envolturas y suspiró.
"Estamos a tiempo de dar marcha atrás," dijo en voz baja Voron dentro de mi cabeza.
"No sucederá." Pensé que había desterrado a su fantasma.
"Esto es peligroso. No hagas esto. Aléjate ".
"Esto es lo que me has entrenado para hacer. Voy a ser lo que me ha diseñado para ser ".
Esperé una respuesta, pero mis recuerdos permanecieron en silencio.

"Kate?" Preguntó Derek silencio.
Le di un codazo a Abrazos y nos dirigimos al zoo de cristal.

• • •
LA LUZ DE LA LUNA filtra a través del iceberg de cristal, se fundé y se fracturá, hasta que parece venir de todas partes a la vez, bañando el interior del glaciar en un suave resplandor fantasmal. Hojas sólidas de vidrio cubrían el suelo. Dirigí a Abrazos, moviéndose tan rápido como pudo, sin deslizamiento. No tenía reloj, pero que debía ser más de medianoche.
"Cualquier vampiro?", Preguntó Robert.
"No."
"¿Cuánto tiempo ha tenido la capacidad de detectar los vampiros?", Preguntó Robert.
Aquí vamos. "¿Por qué el repentino interés?", Le pregunté.
"Escuchamos cosas", dijo Robert. "Rumores".
"¿Qué tipo de rumores?", Le pregunté.
"Molestía acerca de ellos", dijo Robert. "Estamos insatisfechos con el nivel actual de la divulgación. Estamos preocupados ".
Nosotros. Nosotros, como en Clan Rata. Los alfas de los clanes estaban intensamente disgustados porque estan fuera del circuito, y Jim siempre estaba caminando una línea fina entre poner en peligro la seguridad de la Manada diciendo demasiado y meando fuera del Consejo de la Manada diciendo muy poco. Por suerte para mí, no estaba a cargo de la seguridad.
"Si tiene dudas, debe dirigirse a Jim", le dije.
El alfa de las ratas asintió. "Porque él le cubrirá y no responderá ninguna de las preguntas que se plantean? "
Le di a Robert mi mejor mirada dura. "Cubriéndome a mí?"
El hombre rata sostuvo mi mirada. "Sí".

"Él no parece tener miedo. Es necesario trabajar en su ceño alfa, "Derek observó. Él
estaba viendo con una expresión, que yo conocía muy bien relajada y tranquila. Si la rata alfa hacía tanto como estornudar en mi dirección, Derek trataría de arrancarle la garganta y Ascanio ayudaría.
"Tal vez usted debe elegir un blanco más fácil para practicar, como un pequeño conejito esponjoso ".
Ascanio apretó la mano al pecho y se tambaleó más cerca de Robert. "Creo que sólo McBroody
hecho una broma. Yo. . . No sé qué hacer. Ya nada tiene sentido ".
Ellos se estaban preparando. Si Robert se acercaba a mí, Derek le pegaba de frente y Ascanio
rasgaría en él desde el costado. Los ojos de Desandra se estrecharon. Ella también lo vio.

Derek fingió estudiar Ascanio y me miró. "¿Me gustaría tirar de las piernas?"
Sus ojos estaban completamente en serio. Él estaba preguntando si quería que saltara sobre Robert.
"No, quiero que ustedes dos se queden atrás, a unos cincuenta metros, por lo que Robert y yo tengamos una conversación "
"Pero. . . "Comenzó Ascanio.
"Esperas volver", le dije, hundiéndo una orden en mi voz.
"Ya la has oído," dijo Derek.
"Me voy", dijo Ascanio.
Volvieron a unos pocos metros. Reanudamos nuestro trote a través del laberinto de cristal.
Desandra rió por lo bajo. "Así que esto es lo que un bouda chico es ."
"Por lo general son peores", dijo Robert. "Conozco a Rafael desde que tenía seis años y yo tenía once años. Él era insufrible cuando era un adolescente. Hermoso, pero de tan alto mantenimiento. Ascanio es típico ".
"Los boudas se sienten como extraños", dije para beneficio de Desandra. "No hay muchos de ellos
y la posibilidad de loupismo es alto dentro de su clan, por lo que cada niño es un don precioso.
Pero Ascanio está en una clase por sí mismo. Es una larga historia ".
"Volver a mis preguntas", dijo Robert. "¿Por cuánto tiempo ha tenido la capacidad de detectar los vampiros?"
" No me puedes obligar a responder, Robert."
"No, no puedo," dijo. "Sin embargo, puedo explicar mis razones por preguntar. Hombres ratas tienen cierta ventaja cuando se trata de trabajo encubierto ".
Los hombres rata eran tranquilos y sigilosos, y podrían dislocar sus huesos rapidamente, lo que permite que ellos se escondan en lugares muy pequeños. Mucha gente de vigilancia de Jim vino de clan Rata.
Cuando no está seguro de qué dirección iba la conversación, di algo vago y halagador. " El Clan
Rata es bien conocido por su sigilo. "Así que me ayude, sonaba como Curran.
La ansiedad me apuñaló como un cuchillo.
Curran estaba bien. Preocuparse por lo que no le ayudaría a estar bien, sería sólo distraerme. Tuve que desconectarse del sentimiento.
"También tenemos nuestra propia red de recolectores de información", dijo Robert. "Obtenemos nuestra información a partir de dos canales: sesiones informativas oficiales de Jim y de nuestra propia gente. Siempre había una brecha entre la información que llega a nosotros de Jim ya través de nuestros propios canales. Desde que se mudó a la Fortaleza, esa brecha se amplió sustancialmente ".
Robert esperó.
Yo no he dicho nada. Mi paciencia se estaba agotando. Me imaginaba la voz de Barabas en mi
mente. Alienarte al clan rata no era una buena idea. Fueron el segundo mayor clan. . .
"Consorte?", Preguntó Robert.
Oh, así que estamos de vuelta a la "consorte" ahora. "Así que estás molesto, porque sientes que Jim está frenando la información? "
"Tengo pruebas de que él lo hace."
Tendría que hablar con cuidado. La diplomacia no era mi punto más fuerte, pero yo tenía una buena memoria y yo había leído el código de leyes de la Manada-de principio a fin varias veces . "Tiene su retención de información impedida su capacidad para gobernar con eficacia su clan o en peligro la seguridad de su miembros? "
"Si usted está citando el Artículo Sexto. . . "Comenzó Robert.
Estaba citando el Artículo Sexto. Esbozo los deberes de jefe de seguridad de la Manada. "Por favor, responda a mi cuestión ".
"Todavía no", dijo Robert. "Sin embargo, estamos preocupados que podría hacerlo."
"Hasta que lo haga, como consorte, no estoy obligado a tomar ninguna medida."
"Ella tiene razón," dijo Desandra.
Robert miró.
Ella se encogió de hombros. "He leído el libro."
Los ojos de Robert se estrecharon. "Puedo tomar mis preocupaciones en el Consejo y hacer que sea muy difícil para usted evitar preguntas. "
La mejor defensa es un buen ataque. "Los dos sabemos que al hacerlo predispondrá a Curran y a mi contra el clan rata ".
"Ya estamos marginados", dijo Robert.
"¿Cómo estás marginado?" Desandra miró boquiabierta. "Usted es el segundo mayor clan en la
Manada! "
"Sí, lo somos, pero cuando llegó el momento de ir a recuperar la panacea, nuestro clan no estuvo representado." Él levantó la mano y empezó a contar con los dedos. "La delegación incluyó clan Pesado, clan Bouda, Clan Liviano, clan Lobo, Clan Gato. . . "
Dios mío. "Los chacales no salieron bien."
"Los chacales no pidieron ir. Nosotros habíamos solicitado expresamente un lugar y nos quedamos fuera de la lista ".
"No fue un complot en su contra. Tú fuiste sacado de la lista porque estaba bajo la presión de la Tía B y me pregunté a Curran para hacer espacio para ella ".
"Eso es precisamente mi punto! Usted está sesgada en contra de nuestro clan, porque hemos votado en contra de usted cuando Curran entró en coma ".
Yo no lo podía creer. "Hablas en serio?"
"¡Sí!"
"Esto es ridículo."
Robert negó con la cabeza. "No, no es en absoluto ridículo. Cuando Jim nos proporcionó el informe de su viaje al Mar Negro, no contenía tres cosas. Uno, que no dijo nada acerca de su relación previa con Hugh d'Ambray, que evidentemente existía. Dos, que no incluía el hecho de que usted y Hugh
d'Ambray cenó en privado. Tres, se omite completamente la visión que todo el mundo experimenta en la cena final ".
"¿Qué visión?" Preguntó Desandra. "En el que aparecen hackeando gente en pedazos?"
Yo la miré. "Gracias por confirmar su paranoia."
"De nada," dijo ella. "Hago lo que puedo."
Robert debía de haber estado conteniéndose durante un tiempo, y ahora él siguió su camino como un tren fuera de control. "Tengo la responsabilidad de mi clan. Esta es mi gente. Nada me disuadirá de abogar en su nombre. Esta falta de información se combina con su sesgo- personal "
"Yo no tengo un sesgo personal, pero estamos trabajando en ello."
", Su sesgo personal es peligroso para mi clan. Quiero saber la naturaleza de su
relación con Hugh d'Ambray. . . "
"Él quiere follarla, porque golpeó la mierda fuera de él y ambos tienen problemas con sus padres sobre el mismo hombre ", dijo Desandra.
Robert se congeló, parpadeó y me miró. "Hugh d'Ambray es su hermano y los dos
están involucrados sexualmente? "
¿Por qué yo, por qué? "Desandra, sabes qué, no me ayudes más."
"Me cansé de escucharlo a él", dijo.
"¿Alguno de ustedes quiere explicar esto a mí?" Robert exigió.
Tuve suficiente. "¿De verdad quieres una explicación honesta?"
Él me miró de frente. "Sí".
"Bueno. Hugh sirve a Roland, quien es el líder de la Naciòn ".
"Yo sé quién es Roland," dijo Robert.
"Bueno, entonces esto va a ser más fácil. Roland quiere gobernar. Él es de cinco mil años de antigüedad, posee poder mágico divino, y él no cree que la palabra "no" se aplica a él. Hugh es el señor de la guerra. Piense en él como una enorme bola de demolición imparable. Dónde apunta Roland, Hugh rompe. Ahora mismo Roland
señala a la Manada. Ha luchado contra cambiaformas en el pasado y le patearon el culo, así que él quiere cortar de raíz. Hugh está aquí para romperlos. ¿Te gustaría saber exactamente lo que piensa de Hugh de la Manada. Él piensa que son perros ".
Robert enseñó los dientes.
"Si él no puede hacer que te sientes, él no tiene ningún uso para ti. Mo le importan los niños, los ancianos ni las mujeres embrazadas-
No importas-y luego de ocuparse, se tomará una cerveza extra en la cena para celebrar un trabajo bien hecho. Él no puede ser
sobornado, no puedes razonar con él, y es casi imposible de matar. Curran se rompió la espalda y
lo echó en un incendio que se había fundido en piedra sólida. Pero aquí está "
.
Hice una pausa para tomar un respiro. "Hugh y yo fuimos entrenados por la misma persona. Yo soy mejor que él. En una lucha
uno-a-uno , lo voy a matar y él lo sabe. Él me quiere , a mi espada, y mi magia. Mientras estábamos
en el Mar Negro, me mostró una habitación llena de cambiaformas y me dijo que iba a matar a todos y cada uno uno de ellos para tener la oportunidad de cenar conmigo ".
Desandra se encogió de hombros. "Eso es un poco caliente. De una manera enferma ".

La ignoré. "Jim, que me carga con un pelotón de guardaespaldas para ir al Cónclave, no puso
empeño en una pelea cuando me decidí a venir en esta aventura. Él sabe que cuando me convertí en
La compañera de Curran, prometí ponerme entre La Manada y Hugh. Él espera que yo haga mi trabajo.
Estoy aquí haciéndolo. Soy tu mejor defensa. Así que si nos encontramos con él. Y Hugh me lleva hacia abajo, es necesario correr. " Todos me miraron.
"Lo digo en serio. Si estoy fuera de la foto, tienes que irte y tendrás que arrastrar Derek y Ascanio contigo, porque no me van a dejar. No te quedes. No luches. Sólo tienes que arrastrar los dos niños y se van. Eso es toda la información que voy a compartir con ustedes. Tengo que parar esta guerra antes que suceda. Permíteme hacer mi trabajo y si te gustaría estar molesto por la forma en que fui al respecto, puedes abordar tus quejas en la tumba de mí en persona
en el próximo Consejo. Hasta entonces, yo no quiero tratar con
política. Está haciendo más difícil mi trabajo y es lo suficientemente duro como es. Es una orden ".
"Sí, Alpha," dijo Desandra.

"Muy bien. "Robert se detuvo y arrugó la nariz. Desandra inhaló profundamente. algo
claramente no olía bien.
Miré hacia atrás. Ascanio y Derek aceleraron, acercándose. Robert tenia una mirada de intensa concentración en su rostro. Yo también lo sentí, esa sensación alarmante de algo detrás de ti mirando de cerca, esperando
la ocasión de caer y saltar sobre tu espalda y de hundir sus dientes afilados- Sentía frío en la nuca de mi cuello, podía sentir la mirada en mi espalda y yo sabía que si me daba la vuelta, no vería nada, sólo las sombras entre los acantilados de cristal. Pero algo me observaba. Algo estaba allí.
Derek cayó a mi lado y se dio la vuelta. Seguí su mirada. Cuatro ojos se encendieron en las sombras,
un par a la derecha, brillantes, turquesas, eléctricos cerca de cuatro pies de la tierra. Brillaron ojos
una vez y desaparecieron detrás de iceberg de cristal.
Disminuimos la marcha al paso, cayendo en la formación: Derek y yo delante, Robert y Ascanio en los lados, y Desandra custodiaban la parte trasera. Si atacaban,y depredadores nos perseguían. No estaríamos corriendo.
Otro conjunto de cuatro ojos brillaron hacia nosotros desde la izquierda, lo que reflejaba en el vidrio de medio segundo antes de fundirse en nada-
"Nos están arreando", dijo Desandra.
Por delante tres conjuntos de pares de gemelos de ojos surgieron de la oscuridad. Ellos estaban tratando de hacernos girar a la derecha. Saqué Slayer de la vaina.
Tres cuclillas, formas de ancho-de pecho congeladas en la oscuridad y se trasladó a la luz, paso a paso.
Sobre el tamaño de un pequeño becerro, se quedaron en seis extremidades musculosas. Sus extremidades terminaban en garras handlike con dedos ágiles, cada uno con punta como una corta garra curvada. Ocultarse envainó su cuerpo, a excepción de su
columna y el tórax, donde las placas óseas forman un caparazón protector. Sus mandíbulas eran enormes, sus dientes
agudos, y veía el mundo con cuatro ojos, ubicado en dos filas sobre sus cabezas.
"Luché contra estos antes con Andrea," informó Ascanio. "Estos son sólo los cachorros. Su madre era
enorme ".
Impresionante. "¿Puede alguno de ustedes ver las colas? ¿Están segmentados como la de un escorpión? "Tenía seis patas
un claro indicativo. No es que muchas criaturas tenían seis miembros, pero yo quería estar seguro.
"Sí," Robert confirmó desde el lado.
"Es un tarasque. Procede del sur de Francia, crece a un tamaño enorme, y se supone que
respira fuego ".
También de acuerdo con las leyendas, un tarasque era un dragón. Estos chicos se parecían más a los gatos que había
de alguna manera brotado armadura-como rinoceronte, pero ¿quién era yo para quejarme?
"¿Cómo los franceses pudieron matarlo?" Preguntó Derek.
"Enviaron una virgen cristiana, y ella lo envolvieron con su cabello y la llevaron de vuelta a la ciudad, donde
los ciudadanos se sacrifican. No tenemos un práctica virgen ".
"No me digas", dijo Desandra.
El monstruo del centro enseñó los dientes. Ellos eran gruesas, agudos, y torcidos.
"Rápido, Derek, es tu oportunidad de brillar", dijo Ascanio.
Derek le lanzó una mirada fulminante.
"Desandra es una madre, Robert se casó, Kate está prometida, y yo soy un alma vieja. Tu eres la más cercana
cosa parecida a una virgen que tenemos. Sigue con el cultivo de algunas cerraduras que fluyen ".
Robert se rió. El sonido fue tan inesperada, casi me salté. En todo el tiempo que había interactuado con
él, una sonrisa cuidada era lo mas lejos que llegó.
"Voy a hacerte daño después de esto," Derek prometió.
Ascanio sonrió. "Hey, yo asumí que estabas ahorrando para el matrimonio, mi error."
Robert sacó dos juegos de los nudillos de acero desde el interior de su traje. Una hoja curva larga corrió la
longitud de los nudillos. Niza. A mi derecha, Ascanio echó el pelo hacia atrás y sacó una espada corta
de su chaqueta de cuero. La hoja era quince centímetros de largo y al menos dos centímetros y medio de ancho,
de un solo filo, con un perfil que se veía casi como un cuchillo de cocina cubierto pero con un simple,
-estilo sable . Ascanio cogió la empuñadura con la mano izquierda y sacó otra espada
de la primera. Baat Jaam Do. Espadas mariposa. El manejo de dos espadas toma mucha práctica. Bueno.
Interesante.
Tres tarasques surgieron de la izquierda, dos de la derecha.
"Tenemos dos detrás de nosotros", informó Desandra.
Estábamos rodeados.
Las extremidades anteriores gruesas de los tarasques se tensaron.
Las fosas nasales se dilataron, enviando nubes de vapor en el frío
la noche. Las colas curvadas hacia arriba, aleteo de ida y vuelta.
Volví la espada, el calentamiento de la muñeca.
Labios monstruosos estirados. Malos dientes mordieron el aire.
"¡Vamos!" Me ladró. "Estoy aburrido".
Las bestias se escabulleron hacia adelante como cucarachas gigantes, que se mueve con un andar extraño, levantando la parte delantera y
pierna hacia atrás en un lado y la del medio en el otro. La mayor de las tres bestias ululaban como un
búho. Estaba casi para mí. En mi mente me hizo a un lado, giré, y en rodajas a través de su cuello en un
golpe clásico diagonal. El sable rebotó en el caparazón. No es bueno.
A tres metros. Quédate quieto.
Cinco. . .
La bestia se abalanzó sobre mí. Esquivé . Dientes malos quebró mitad de una pulgada de mi brazo y yo y
Slayer habia apuñalado en el costado pálido de la criatura. Mi hoja encantada atravesó carne y tendones. Oscuro
sangre de color rojizo se derramó de la herida y se apoderó de lado gris de la bestia.
A la izquierda, Derek tiró un tarasque fuera del aire, le dio la vuelta sobre su espalda, y le cortó la garganta
con su hacha. A la derecha Ascanio giró en su lugar, cortando a las bestias, sus espadas girar en un patròn familiar,
figura de ocho . . . Él estaba tratando de usar mi técnica de mariposa. No era horrible. Su
pies estaban apagadas, y él se inclinaba demasiado hacia delante, pero no era horrible. No tenía idea de dónde había
aprendido.
Si viviéramos a través de esta pequeña aventura del infierno, tendría que corregir su forma antes de que fuera demasiado tarde. Una magia repugnante familiar se apoderó de mi mente. Justo lo que necesitábamos. "Los vampiros. Entrando".
El tarasque se abalanzó sobre mí y me cortó a través de su nariz.
"¿Cuántos?", Preguntó Robert.
Mi tarasque gritó y huyó.
"Dos. Se dirigen de manera, rápida. "
Tuvimos que terminar la lucha ahora. Si nos sangramos, sería todo. Un vampiro era como un tiburón-un
sola gota de sangre humana se tire de ella a partir de una milla de distancia como un imán.
La segunda bestia me atacó por la derecha. Acuchillé el lado de su garganta. Se estrelló y yo
apuñalado Slayer en su cuenca ocular izquierda superior.
Desandra escupió alguna palabra que no entendía. Un pálido cuerpo voló por encima de nosotros a través del aire, se estrelló
contra un iceberg de cristal con un crujido repugnante, se deslizó hacia abajo, y se quedó inmóvil, sus seis patas cojera. Guau.
Detrás de mí un ruido piratería húmeda anunció alguien avanzaba través de la carne.
Los dos chispas repugnantes de mentes no-muertos se acercaban.
"Un millar de pies", le susurré. "Viniendo de la izquierda. Ellos nos ven ".
A tarasque del tamaño de un caballo de tiro en la oscuridad y se abalanzó sobre nosotros, seis patas en el aire. Di un paso
un lado. Ese es el problema con el salto. Una vez que entraste en el aire, no había mucho que podía hacer
sobre el cambio en el que aterrizó. La bestia cayó bien entre nosotros. Me abalancé sobre ella y hundí mi
espada entre sus costillas. Las garras arañaron mi bota con una punta de acero, que rasga a través de cinta adhesiva y la especulación
piel reforzada.
Derek rompe el cráneo de la bestia con su hacha de guerra, agarró el cuerpo convulso, y lo arrojó a
mi derecha, hacia las sombras. Desandra agarró a otro y lo arrojó a la oscuridad. Cuerpos volaron alrededor
mío. Un momento y todos los cadáveres habían desaparecido.
"Ciento cincuenta metros", le susurré.
Robert volvió. Una racha de rojo se deslizó por los dedos de un pequeño corte en la mano. Mierda.
Los vampiros se aceleraron.
Metió los dedos en la boca. El corte en la mano de punto cerrado-Lyc-V luchando para hacer
reparaciones.
Ojos turquesa encendieron en ambos lados de la carretera. ¿Cuántas de esas malditas cosas eran?
Desandra señaló hacia arriba. Diez metros por encima de nosotros un iceberg de cristal empuje para formar una casi horizontal
cornisa. Derek me agarró y me tiró hacia arriba. Cogí la cornisa y tiré de mí mismo en él. Tomó un
Iniciación y saltó a la parte más baja de la cornisa. Desandra siguió, se deslizó, y Derek atrapado
la mano y la musculosa arriba. Ascanio saltó hacia arriba, como si tuviera resortes, y se encaramó en
el cristal al lado de mí.
A menos de cien metros hasta que los vampiros nos alcanzaron.
Robert corrió hacia la pared de vidrio de casi pura, trepado, rápida y silenciosa, como si sus manos tenían pegamento
en ellos, y se deslizó en su lugar al lado de nosotros. Nos tumbamos sobre el cristal, sólo lo suficientemente cerca de la orilla a mirar
hacia abajo. Si los chupasangres miraron, verían los contornos de nuestro cuerpo a través del cristal.
Dos demacrados, criaturas duros grandes zancadas a la vista justo debajo de nosotros. Un hombre y una mujer en su
vida anterior. El macho aún conservaba cierta apariencia de la humanidad en su rostro y su cuerpo no parecía
tan seco, pero la hembra era más viejo. Ella debe haber sido de piel oscura en la vida, y no-muerte le dio a la piel un
tinte azulado antinatural. Se agachó en cuclillas y levantó la cabeza, mirando a su alrededor. El
Immortuus patógeno tomaba toda la grasa y la suavidad de sus víctimas, atrofiando sus órganos internos.
Sus pechos colgaban sobre su pecho como dos bolsillos vacíos de la piel. Cordones de los músculos se destacaban en su cuello.
"Fue aquí," dijo una voz masculina joven de la boca de la mujer vampiro. Pude identificar todos los
Maestros de la Muerte en Atlanta por el sonido. Yo no lo reconocí, así que tenía que ser un oficial o
alguien nuevo. Tal vez una de las importaciones de Hugh.
"No hay nada aquí", respondió otra voz masculina.
Así es, no hay nada aquí. Mover a lo largo, porque no tenemos tiempo para esto. Nos tuvimos que ir
al explorador de Robert y el reloj seguía corriendo.
"Te lo digo, me sentí un vector de sangre", dijo el primer navegante.
El chupasangre masculina levantó los brazos. "¿Dónde está, Jeff? Yo no siento nada ".
Nop. Definitivamente jornaleros. No de alto rango tampoco.
El vampiro femenino se movió alrededor y se deslizó sobre la mancha de humedad de la sangre oscura. "Mira. ¿Qué diablos es

"Mira. ¿Qué diablos es
este? "
"Sea lo que sea, no tiene la hemoglobina en ella, porque mi muchacho no se jala la correa. Tal vez sea
vómito. Tal vez una de esas cosas retorcidas que vive aquí llegó y vomitó todo el vidrio y
ahora te resbale en ella. ¿Quieres que llame a abajo y consega un poco de aserrín para que usted pueda
desodorizar de ella con cuando los traemos de vuelta? "
Jornaleros. Siempre es un placer.
El vampiro femenino torció su rostro, tratando de imitar la expresión de Jeff. "Muy divertido, Leonard. Usted es
un puto comediante ".
"Hemos tenido una ruta trazada, pero no, tenías que ir fuera de la reserva, ya que olía un poco
sangre fantasma en alguna parte ".
"Se supone que debemos patrullar. Estoy patrullando porque es nuestro trabajo, Leonard. Si usted no desea
patrullar, se puede ir hasta ese pez gordo y decirle eso. Déjame saber con antelación para que pueda tomar
imágenes cuando se arranca las tuercas y se las hacer comer ".
"Bien, bien, cálmate." El vampiro masculino se asomó a la oscuridad. "Supongamos que sí encontramos el
cambiaformas. No vamos a Ghastek o nos vamos a d'Ambray con ella? "
"Para Ghastek", dijo Jeff.
"Sí, pero d'Ambray es más alto en la cadena alimenticia. Se puede decir Ghastek está cabreado, pero mantiene su
boca cerrada. Ya sabes. Podríamos salir adelante ".
"¿Y qué pasa cuando d'Ambray se va y la espalda de Ghastek este a cargo?", Dijo Jeff.
¡Fuera de aquí. Adelante. Shoo.
"Sin agallas no hay gloria." Leonard debió encogió de hombros, porque su vampiro se encogió de hombros en un
movimiento desigual.
"Cubrimos el culo y seguimos la cadena de mando. Nadie salió mal siguiendo el
cadena de mando ", dijo Jeff.
Algo caminó en las sombras. ¡Oh, no.
Los vampiros se tensaron, como dos gatos mutados preparándose para saltar.
Abrazos salió a la luz pública. Me había olvidado por completo de que ella estaba allí.
Robert puso su mano sobre su cara. Desandra puso los ojos.
"¿Qué demonios es eso?", Dijo Jeff.
¿Por qué yo? ¿Por qué?
"Es un caballo", dijo Leonard.
"¿Estás ciego? ¿Cómo es esa cosa un caballo? Sus orejas son dos pies de altura ".
"Entonces es una mula."
"No es una mula. El cuello está mal y la cola. . . "
"¿Qué pasa con la cola?"
"Las mulas tienen colas de caballo. Tiene una cola de burro. Al igual que una vaca. Se parece a un burro, pero el maldito
cosa es al menos inmensa de altura. Nunca he visto nada igual ".
"Es una mula. Tiene una silla de montar en él, así que alguien lo montaba ".
El vampiro masculino avanzó.
"Adónde vas?"
"Voy a cogerlo y ver a quién pertenece."
Argh.
Abrazos puso las orejas hacia adelante.
"No se ve amable," Jeff observó.
"Está bien. Si ella tenía sus orejas hacia atrás, usted tendría que mirar hacia fuera. Todo está en la voz. Mira y aprende.
Ven 'ere, chica. Ven 'ere. . . ¿Quién es una buena mula extraño? Usted es ".
El vampiro masculino avanzó poco a poco. Abrazos de pie sólo un poco más erguida poco.
"Esa es una buena chica."
El vampiro cogió las riendas. Sus dedos apretados sobre el cuero.
Abrazos gritó. No era un ruido que rebuzna, fue un chillido oído-bofetadas de indignación burro pura,
como si alguien se apoderó de una sirena de niebla y trató de estrangularlo.
"Whoa. . . "Comenzó Leonard.
Abrazos se encabritó y tiró la cabeza. El vampiro se deslizó sobre el cristal y lo arrastró a la izquierda.
"Whoa. . . "
Arrastró su derecha.
"Venga!"
Abrazos seguía girando y de crianza, su enorme cuerpo que suben y bajan, señalando con los no-muertos de aquí para allá
como una animadora con un pompón.
"Oh, idiota," la vampira se rió en voz de Jeff.
Vi el momento preciso que Abrazos se dio cuenta de que algo estaba detrás de ella y que algo estaba
la misma cosa no natural que se aferró a las riendas. Sus ojos fueron grandes, y ella puso las patas delanteras
abajo y a patadas. La mujer vampiro voló unos veinte metros y se estrelló contra un iceberg de cristal. Ouch.
El macho vampiro finalmente soltó, cayó y se deslizó por el cristal. Abrazos retrocedió y se preparó.
El vampiro masculino se puso en pie y recogió en sí para dar un salto.
"¡Alto!" Jeff se trasladó la mujer vampiro entre no-muertos de Leonard y el burro.
"Voy a matar a ese animal tonto."
Si él tocá mi burro, me gustaría tener su empeine aparte.
"No, no lo eres. Pertenece a alguien y si le haces daño a ella, vamos a tener que pagar una indemnización. No me siento
como tener mi cheque de pago acoplado ".
"La perra nos echó!" Leonard gruñó.
"Usted puso sus manos sobre ella. Ella estaba defendiendo. Vamos, el daño es menor. Nos alimentaremos
ellos esta noche y nadie será el más sabio. Pero si algún paleto aparece afirmando que se lesionó el burro,
habrá una investigación. A pie de Ghastek alrededor como si estuviera a punto de explotar. No quiero estar en su
área de la explosión ".
El vampiro de Leonard torció la cara en una mueca horrible.
"Tenemos que seguir adelante de todos modos", dijo Jeff. "En cinco minutos Rowena va a venir abajo por el pasillo para la revisión.
Yo no quiero explicarle que hemos estado jugando con lo que puede o no
ser un burro gigante en lugar de barrer el perímetro ".
El vampiro masculino sacudió su cabeza y rodeó abrazos, y los dos no-muertos se perdieron en el
laberinto de vidrio. Nos tumbamos todavía durante otros cinco minutos, hasta que estuvieron a una milla y media de distancia.
"Me retracto de lo que dije sobre el burro", dijo Ascanio. "Ella es increíble."
Deseé que Curran pudiera haber visto esto. Él moriría de risa.
Mi corazón tartamudeó un latido. Me deslicé por el cristal, me estiré con mis pies, y me fui a dar
Abrazos una zanahoria.
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Eli25 el Mar Ago 26, 2014 10:38 am

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De la revista de Barabas Guilliam - Lyra#
Capítulo 1 - Carmen_lima
Capítulo 2 - analo
Capítulo 3 - mtomasm
Capítulo 4 - Lyra
Capítulo 5 - andripili
Capítulo 6 - mausi
Capítulo 7 - mausi
Capítulo 8 - marijf22
Capítulo 9 - LadyLove
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por zarza2528 el Mar Ago 26, 2014 2:25 pm

mil gracias Surprised
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por Ebekah el Mar Ago 26, 2014 3:22 pm

ooooohhhhh que emocionante todo!!!!! gracias Smile
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

Mensaje por koka el Miér Ago 27, 2014 7:22 am

muchas  muchas gracias  lo amo
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Re: Magic Breaks (Kate Daniels #7) - Ilona Andrews

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